“El cine de autor es del autor, el cine de género es del público”

En esta entrevista con NU Digital, Valentín Diment director de "La memoria del muerto" diferencia la postura de ambos géneros en el marco del Bafici. 

"El cine de autor es del autor, el cine de género es del público"

Rodaje "La memoria del muerto" de Valentín Diment

Sociedad

Unidiversidad

Valentina González

Publicado el 19 DE ABRIL DE 2012

El cineasta argentino Valentín Diment es uno de los invitados especiales del 14 Buenos Aires Festival de Cine Independiente (Bafici) donde en esta entrevista hace foco en “La memoria del muerto”, una película de género, fresca y excesiva, que forma parte de la competencia argentina.

En el último festival de Mar del Plata ganó a Mejor Largometraje Argentino, la película “Diablo”, de Nicanor Loreti. Era extraño porque en principio es una película de género, algo marginal en los festivales, segundo porque es con Juan Palomino que también es marginal para el cine, pero sobre todo porque es una película llena de acción, sangre y mal gusto, algo que el público argentino de festivales no valora del todo.

En el Bfici irrumpe con igual fuerza otra película de la misma productora y realizada con el mismo grupo de amigos: La memoria del muerto, dirigida por Javier Diment, también guionista de Avallay y director de Parapolicial negro, la prehistoria de la triple A, pronto a estrenarse.

En la previa al estreno, Diment, y su grupo de entusiastas amigos y realizadores, dan las gracias al público, piden a la gente que la “pasen mal y que disfruten de eso”, y luego corren a la sala de proyección, dan indicaciones sobre cómo debe salir el sonido, vuelven a la sala, piden disculpas por la demora, hacen que la película empiece y luego la cortan porque no funciona bien el sonido y vuelven a pedir al publico paciencia y disculpas. Finalmente, la proyección sale, en perfecto estado técnico, lista para asustarnos, asquearnos de sangre y sacar el humor de lugares insospechados.

Este entusiasmo y rigor que muestra el equipo porque la película sea proyectada en las mejores condiciones, es el mismo entusiasmo y rigor que se ve en pantalla desde ese primer momento en que Gabriel Goiti se tira de cabeza a una pileta vacía reventando y llenando la pantalla de su sangre, hasta el final idílico y de día.

Y ese entusiasmo y buenas intenciones es lo mejor de una película llena de problemas de guión, de continuidad y de lógica interna.

Javier Diment y “La memoria del muerto” son una misma cosa, una persona y una película abiertas al diálogo, con buenas intenciones, con planteos interesantes, con ganas de problematizar lo obvio. Que una película se parezca a su realizador, es lo que comúnmente se llama cine de autor. Sin embargo Diment escapa a ese calificativo: “Yo hago cine de género. El cine de autor, es del “Autor”, el cine de género es del público”.

¿Cuál es la importancia de que esta película esté en el Bafici?
El Bafici es reacio a poner en la pantalla películas en donde haya acción, aventura para nosotros. Estar acá es importante porque es un festival que mete mucha gente en las salas. Yo nunca pensé que esta película la podría ver en sala llena, porque no es una película mainstream, es una película de género.

¿Las películas de género suelen ser mainstrean?
Sí claro, en el resto del mundo, pero son marginales en nuestro país. Acá el cine de género ha sido siempre un cine de resistencia, porque al tener una industria subsidiada depende de las políticas públicas a las que no les interesa el cine como forma sino que importa sólo el contenido. Y las de género las hacen las productoras de televisión a las que nos les interesa en absoluto el contenido entonces hacen películas de género pero vacías.

¿Crees que cuando se trabaja con el género, la mirada del autor queda excluida?
Que las películas de autor son del autor, se hacen para él, y las películas de género son del público. En las películas de género el autor queda excluido, deja una marca, pero no es lo importante, si alguien la ve, para mí genial, pero si alguien no la ve, tiene miles de otras cosas con qué entretenerse y pasarla bien. Es increíble ver que la gente se ríe en tu película, o se tapa los ojos o grita. Ninguna película de autor te da eso.

¿Crees que hay mucha haraganería en el cine de autor?
Absolutamente, cualquiera se siente un autor, creo que hay mucha soberbia, mucho snobismo y sobre todo falta de rigor. Todas las películas son un corto estirado, no tienen nada que decir.

En la película hay un absurdo muy grande, no está muy presente la normalidad ¿cómo construís lo excepcional sin tener a la normalidad como parámetro?
Sí, en la película hay un personaje que es la chica que es la más sensata. Ella es un poco la que da el parámetro de normalidad. Pero una de las influencias claras de la película es El ángel exterminador, de Buñuel, que es una película surrealista, en donde hay mucha gente encerrada en una casa y nadie es normal, todo lo que sucede allí es una locura y de ahí también puede surgir el terror.

El terror porque suele ser un género muy machista, en donde las mujeres son especialmente castigas. La heroína nunca tiene la razón.

Pienso mucho en eso para escapar a esos estereotipos que no me gustan, por eso quiero que los personajes tengan una historia atrás, una profundidad que los saque del lugar simplista de estereotipos. La heroína no tiene razón porque no es capaz de amar de verdad. Ella no es buena, ser bueno es ser capaz de escuchar a los otros, no tratarlos como objetos, eso es algo que la chica no entiende y por eso no la veo como una heroína. Creo que si hay una ética en la película es esa.

¿Es una película de amor?
Sí, sobre todo es una película de amor.