“Esperanza sin optimismo”: cruce de emociones tras el intenso año electoral

Desde la Consultora Sociolítica difundieron un informe de balance al cierre de 2025. ¿Cómo terminó el ánimo de la sociedad mendocina tras los vaivenes electorales? Mirando hacia el futuro, ¿qué están valorando las y los electores?

"Esperanza sin optimismo": cruce de emociones tras el intenso año electoral

Muchas emociones se ponen en juego a la hora de votar. Imagen generada con ChatGP en base a foto de lanacion.com

Sociedad

Política y sociedad

Unidiversidad

Ezequiel Derhun

Publicado el 06 DE ENERO DE 2026

¿El año 2025 fue intenso? Sí, claro, ¿o queda alguna duda? Ahora bien, ¿fue más o menos intenso que otros años, generó más o menos desgaste en la sociedad? Los años electorales, en Argentina, son particularmente extenuantes, dejan sensaciones encontradas, con emociones potentes. Según la consultora Sociolítica, mendocinas y mendocinos “han terminado el año con sentimientos de desgaste, fatiga y enojo. Cansancio y, paradójicamente, esperanza. Pero una esperanza sin optimismo”. 

Desde la consultora que dirige el sociólogo Roberto Stahringer publicaron un informe de balance 2025, en el que destacan cómo fue variando el arco emocional en Mendoza, tras un año con elecciones legislativas nacionales, el cierre fue distinto a como se veía poco meses atrás. Hay un cruce de sentimientos que abren el juego, una vez más, a un año con muchas incógnitas. 

Siguiendo el balance compartido por Sociolítica, hay “una expectativa racional de una mejora moderada”. Esto se traduce en que, en términos políticos, hay “una disposición subjetiva a seguir apostando”. Así, aparecen palabras como “zafar”, “aguantar”; o frases como “el menos malo” o “podría ser peor”. 

Al mismo tiempo, se refuerza esta idea de esta “esperanza sin optimismo” que surge de los análisis de un año plagado de vaivenes. “Los participantes de nuestros focus group y encuestas se describen con palabras como ‘estresados, desesperados’, ‘con incertidumbre’, ‘sobreviviendo’. Hay una sensación de que el entorno es hostil”. 

Esta mirada general, que puede leerse como negativa, no se tradujo, como vimos, en las urnas, donde el oficialismo nacional y el provincial tuvieron un alto respaldo. Para entender este resultado, ayuda hacer un brevísimo repaso del año que pasó, que mantiene muchos condimentos de 2023.  

El 2025 en contexto  

Desde la consultora que dirige Stahringer, quien también es docente de la UNCUYO, subrayaron que 2025 fue un año intenso que podría dividirse en tres momentos:  

De enero a marzo: expectativa y ajuste

El año comenzó con euforia moderada. La baja de la inflación fortaleció al gobierno y legitimó el ajuste, pero también profundizó la pérdida de ingresos y la polarización. En febrero volvió la protesta social. Marzo tensó aún más el escenario con el avance de reformas, acelerando cambios y resistencias al mismo tiempo. 

De abril a septiembre: estabilidad frágil 

El nuevo acuerdo con el FMI y las medidas económicas entre abril y junio buscaron estabilizar la macroeconomía, pero tuvieron costo social. En mayo reapareció con fuerza el conflicto sindical. El Congreso se convirtió en escenario de la disputa política más férrea. El clima terminó de quebrarse en septiembre, cuando la derrota oficialista en la provincia de Buenos Aires sacudió al mercado y debilitó la idea de un rumbo reformista sin costos políticos. 

De octubre a diciembre: punto de quiebre 

Contra los pronósticos, el oficialismo ganó las legislativas a nivel nacional. No fue un respaldo al ajuste, sino un voto defensivo: miedo a volver al pasado y apuesta a la estabilidad. El respaldo de Estados Unidos y el FMI funcionó como garantía de futuro. Así, el Gobierno se encaminó a cerrar un año con mayor control político y margen para avanzar en reformas, que coronó con la aprobación (por primera vez en la gestión del presidente Javier Milei) de una pauta presupuestaria anual. 

Humor social, una clave para descifrar el futuro nacional 

La consultora Casa Tres viene evaluando lo que llama Índice de Irascibilidad Social (IDI), que mide el estado de ánimo de la sociedad a través de distintas variables para reflejar el grado de apoyo o rechazo hacia la gestión nacional. 

En la última medición difundida del IDI, realizada a fines de noviembre, se pasó de -8 (valor de octubre) a -3, lo que evidencia una mejora en el humor de las y los argentinos y una reducción de la irascibilidad social. 

Mora Jozami, titular de Casa Tres, escribió que, si bien “el bolsillo sigue siendo el principal punto de dolor”, los argentinos se muestran más esperanzados que nunca. 

“El humor social entró en diciembre atravesado por una doble fuerza: una expectativa positiva respecto al rumbo general del país y la persistencia de preocupaciones materiales que siguen condicionando la vida cotidiana. El desafío para los próximos meses será comprobar si la esperanza puede sostenerse cuando se enfrente al día a día. Por ahora, los datos muestran que quienes votaron por Milei, aun con tensiones, eligen creer”.   

Otro dato nacional que ayuda a contextualizar cómo está el ánimo es el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que publica mensualmente la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.  

El ICG de diciembre fue de 2,46 puntos. Este nivel, indicó el informe, representa una leve disminución de 0,1 % respecto del mes anterior, pero sostenido tras la baja más pronuncida del año, que fue septiembre.  

Otra lectura que ofrecieron desde la UTDT es sobre el ICG de mitad de mandato. El actual nivel de confianza es 4,3 % mayor que el de diciembre de 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, y 73,2 % mayor que el de diciembre de 2021, durante la gestión de Alberto Fernández. El dato es clave porque fue después de la mitad de sus mandatos que Macri y Fernández empezaron a caer en imagen. 

Eficiencia y sensibilidad 

Volviendo al balance de Sociolítica, se destaca qué empieza a valorar la sociedad mendocina a la hora de elegir a sus dirigentes. En este momento, donde “predominaron el cansancio y la sensación de abandono”, todavía se detecta “una esperanza mínima”. El análisis de esta dinámica los llevó a lo que denominaron “hallazgos interesantes”. Uno de ellos es que “se refuerza o profundiza un emergente que nació en el 2023: los mendocinos quieren gobiernos parecidos a una empresa eficiente, pero con gobernantes más humanos, afectivos y cálidos”. Es, sin duda, una combinación compleja, algo que la consultora denomina como "’cyborgs emocionales’: máquinas de gestión con corazón humano”. 

En segundo lugar, otro de los hallazgos es cómo la moral ha quedado relegada en mapa de prioridades. En los sondeos previos y con los resultados electorales expuestos quedó en evidencia que los casos Libra (criptoestafa), ANDIS (coimas en discapacidad) y narcos (financiamiento con dinero del narcotráfico) no incidieron de manera determinante en las elecciones. “Ahora esa escala está encabezada por la estabilidad económica, por la promesa de mejora material. Nos volvimos consumidores antes que ciudadanos. La corrupción parece ser parte del ruido en ese difuso paisaje. Y si la tensión se incrementa: se acelera a fondo, sin espacio para la duda. Polarización, demonización y un feroz ‘nosotros o ellos’”, concluye el análisis de la consultora. 

Fuente: Balance 2025 Sociolítica

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