¿IMPORTA MÁS "LA ROSADITA" QUE LA CASA ROSADA?

El epistemólogo y docente de la UNCUYO reflexiona sobre el discurso de los medios de comunicación hegemónicos y pone el foco en el caso de los delitos en la Casa Rosada (omitido) y el escándalo de "La Rosadita".

Sociedad

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Publicado el 16 DE JUNIO DE 2017

Fue allanada la Casa Rosada. Nada menos. Pero lo más sorprendente, es que casi nadie se ha enterado. Si un allanamiento a la Casa de Gobierno debiera ser un hecho conmocionante, más conmocionante aún es que el hecho no haya resultado conmocionante.

¿Quién ha evitado que lo sea? Los medios de comunicación hegemónicos. Ante una situación tan extrema como que una orden judicial haya llevado a buscar indicios delictuales en oficinas de la Casa Rosada, no hubo titulares que lo pregonaran. En algunos casos, ni siquiera la noticia apareció en páginas interiores. Que las concesiones a empresas de aviación que podrían ser propiedad de altos miembros del Ejecutivo hayan llevado a ese allanamiento, parece que a algunos medios periodísticos les parece lo más normal o indiferente que pudiera ocurrir.

Es que los medios debieran ser considerados como parte de las instituciones que la sociedad deberá encontrar maneras de tutelar. Hoy intervienen sobre la democracia como poder cuasi onmínodo, hunden en el desprestigio a quien quieren, y sostienen el silencioso o escondido apoyo a quien les convenga. Ante el peso inaudito que han adquirido en la configuración contemporánea de sentido, es evidente que medios cuyos propietarios nadie pudo elegir, cumplen una función pública que el Estado -no el gobierno de turno- deberá encontrar modo de reglamentar, pues la posesión de una concesión para emitir (incluso en gráfica) es equivalente a la que, por ej., se otorga a una empresa privada que hace transporte público. Si cumple mal su rol, puede perder la concesión.

Pero por ahora no hay nada de eso, y los medios hacen a su antojo, y acusan de ataque a la libertad de expresión a cualquiera que se atreva a criticarlos. De tal modo, tuvimos en su momento interminables repeticiones televisivas de lo que sucedía en La Rosadita, un espacio de propiedad de Lázaro Báez. Este quedó entonces "escrachado" y sufrió condena mediática sumaria. Es probable que él sea culpable; pero es evidente que eso, al menos por ahora, no se ha demostrado en proceso judicial. Pero ver contar fajos de dinero, hizo creer a millones de argentinos que estaban entendiendo algo.



 Pero la epistemología francesa demostró que el saber se construye contra la mirada, que el concepto nada le debe a la observación. Fajos de dinero, se cuentan en muchas empresas, bancos, financieras. Los que se veían en el caso de la Rosadita podían ser legales o ilegales, fruto de negocios lícitos o de negociados ilegales. Pero ver contar el dinero, nada dice de si ese dinero tenía origen legal, o no lo tenía. Sin embargo, millones de argentinos creen que llegaron a evidencia sobre la ilegalidad de ese dinero, porque vieron mil veces por TV el video de La Rosadita.
 

Es gente que, en su mayoría, no ha advertido que se dejó de mostrar a Lázaro Báez, el día que se advirtió su asociación empresarial con Calcaterra, primo del actual presidente, y que muchos ligan directamente a sus dineros personales.

Ahora se allanó la Rosada, y no salió por TV. No se vio mil veces repetida la imagen de los personeros judiciales revolviendo papeles, entrando en despachos, abriendo escritorios, llevándose expedientes. No se vio mil veces, y ni siquiera una vez. No se vio. Es más: tampoco ocupó el enorme titular de primera página que debía ocupar. Ni muchos menos: se disimuló y ocultó ominosamente la situación.

Siendo así, se ve que algunos creen que la Rosadita es más importante que la Rosada. Pero seamos claros, sólo en aquellos casos en que a la Rosada le conviene; es decir, hablar de Rosadita ha sido un modo de proteger a los actuales habitantes de la Casa Rosada.- 

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