La (in)justicia femenina

¿Por qué Mendoza no tiene una mujer en su Corte?

La (in)justicia femenina

Sociedad

Gómez

Unidiversidad

Natalia Bulacio

Publicado el 09 DE JUNIO DE 2015

Desde la agrupación Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá) Coordinación Provincial-Mendoza hicieron un pedido formal para objetar la postulación como Juez de la Suprema Corte de Mendoza del abogado doctor Julio Ramón Gómez. “Como organización social en defensa de los derechos de las mujeres y buscando revertir las desigualdades de género de nuestra sociedad, entendemos que esta nominación nos invita a dar nuestras razones. Primero, el nombramiento que objetamos, entendemos, significaría un retroceso en la democratización de la justicia. Queremos una Suprema Corte que refleje la representación de las mujeres. Mendoza necesita generar confianza en el sistema de Justicia y resulta esencial, para que la institución sea percibida como justa y representativa, la presencia de mujeres”, sostuvieron en un comunicado.

Luego de que la Legislatura bajara el pliego de la justicialista Miriam Gallardo para asumir el cargo vacante de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, el gobernador Francisco Pérez envió al Senado Provincial el pliego de Gómez. El bloque de senadores radicales reclamó que ese puesto debía ser ocupado por una mujer y también pidió que Pérez retirara la postulación por considerar que Gómez no reunía las condiciones necesarias para el cargo. El gobernador continuó y es por eso que hoy la Legislatura tiene la misión de discutir el pliego.

Más allá de que Gómez tenga objeciones especificas a su postulación, su aprobación contaría con los votos suficientes del peronismo y sus convenidos en la Cámara Alta.
 

La Justicia no tiene cara de mujer

La Justicia, que siempre se personifica en las ilustraciones con cuerpo de mujer, carece de sus miembros en la Corte mendocina. Si bien en el Poder Judicial las mujeres son mayoría, y muchas muy bien calificadas, ninguna mujer ha podido ocupar esa silla tan disputada. Silvina Anfuso, en nombre de Mumalá, considera que las mujeres, no por cuestiones biológicas sino por la socialización diferencial por género, debido a las propias experiencias de vida, tienen algo diferente para aportar a la Justicia. La aplicación de la ley no es mecánica sino que implica la interpretación de un juez o jueza, que trae consigo su identidad y puntos de vista.

La senadora de la UCR Claudia Najul ingresó un proyecto a la Legislatura para reglamentar un cupo femenino del 30 % en la Corte, argumentando que desde que se fue Aída Kemelmajer, en abril de 2010, la Corte ha perdido pluralidad y la mirada de género. El oficialismo apoya la postura de Najul, pero para ello considera que habría que reformar la Constitución Provincial. Al respecto, Gómez aseguró que no haría ningún planteo jurídico, siempre y cuando se modifique por ley la conformación de la Corte.

Anfuso objetó la designación de Gómez al decir: "No quiero que Mendoza sea una de las siete provincias que no tienen mujeres en la Suprema Corte. Estamos convencidas de que existen numerosas mujeres con el perfil adecuado para ocupar el cargo en cuestión, por eso objetamos esta postulación".
 

Escasa presencia

La mayoría de los estudiantes de Derecho en la universidades son mujeres. La mayoría de los egresados son mujeres. En los organismos hay mujeres formadas y consolidadas. Sin embargo, los lugares en la Justicia son ocupados por el varón. 

En el Poder Judicial, en los cargos de mayor jerarquía, el número de mujeres desciende notablemente. “Los datos de distintas investigaciones en relación con la participación de las mujeres en la Justicia, sugieren que existe una doble segregación, por un lado vertical (de jerarquía) y por el otro la horizontal, en el sentido de que las mujeres se encuentran con mayor frecuencia en sectores 'femeninos' de la profesión que en general, son los que tienen menor prestigio, involucran menos montos de dinero y comprenden una serie de tareas que son más consistentes con los roles femeninos tradicionales. Pocas veces las vemos en los lugares que cumplen con la función del contralor, por ejemplo", argumentó Anfuso.

¿Por qué sucede esto? “A pesar de que las mujeres son mayoría en las grandes facultades de Derecho del país, donde sus credenciales académicas deberían permitirles realizar una carrera en igualdad de condiciones con sus colegas varones, son relegadas en esta carrera. Las feministas lo llamamos 'techo de cristal' porque detiene el ascenso de las abogadas en el campo judicial. Esto nos demuestra que es necesario y justo que exista la representación del género en el máximo tribunal para avanzar hacia una perspectiva más igualitaria de la Justicia”, aclaró.

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