La monja Kumiko dijo que es inocente, pero quedó presa

La religiosa japonesa declaró ante el fiscal que investiga los abusos en el Instituto Próvolo. Dijo que nunca supo de un hecho de esta naturaleza. Fue imputada y quedó detenida en la cárcel de Agua de las Avispas. Mirá el video.

La monja Kumiko dijo que es inocente, pero quedó presa

Kosaka Kumiko declaró ante el fiscal D'Amore. Foto Axel Lloret.

Sociedad

Abusos en el Instituto Próvolo

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 04 DE MAYO DE 2017

La monja japonesa Kosaka Kumiko (42) declaró ante los funcionarios judiciales, dijo ser inocente de las acusaciones que pesan sobre ella y aseguró que nunca supo de ningún abuso en el Instituto Próvolo de Luján de Cuyo. Sin embargo, fue imputada como partícipe primaria de abuso sexual agravado por la guarda y por corrupción de menores, y quedó alojada en la cárcel de Agua de las Avispas, cercana a Almafuerte.

Luego de permanecer 30 días prófuga, ya que pesaba sobre ella un pedido de captura nacional e internacional, la religiosa se presentó en una comisaría de Buenos Aires, desde donde fue trasladada a la sede de la Policía Federal de Mendoza, en calle Perú. Ahí llegó poco después de las 6.30 de la mañana de hoy (jueves 4 de mayo) y a las 8.30 la volvieron a trasladar a los Tribunales Provinciales.

La monja japonesa, que pertenece a la Congregación Hijas de María Santísima del Huerto, ingresó al Palacio de Tribunales alrededor de las 11, esposada, con una toalla en sus manos para intentar tapar las esposas y vistiendo su hábito. Llegó  acompañada por su abogado, Carlos Varela Álvarez, quien no dio declaraciones a la prensa.

En la oficina de la Fiscalía de Luján-Maipú la esperó uno de los fiscales, Flavio D’Amore, ya que quien lidera la investigación por los abusos en el Próvolo, Gustavo Stroppiana, no pudo participar del encuentro.

D’Amore le comunicó a la religiosa y a su abogado la imputación que pesa sobre la religiosa: partícipe primaria de abuso sexual agravado por la guarda y corrupción de menores. Se la acusó por tres delitos: por ocultar un abuso que, de acuerdo al testimonio de una víctima, cometió el sacerdote Horacio Corbacho; por obligar a una niña a asistir a la habitación del mismo cura, donde fue vejada, y por obligar a algunos chicos a ver pornografía junto a otro de los acusados, José Bordón.

La base de las acusaciones son los testimonios que algunas víctimas dieron a través del sistema de Cámara Gesell, en los que señalaron a la religiosa como quien los sometía a castigos físicos y facilitaba y encubría los abusos. Con base en esos testimonios es que fue solicitada su captura. Ahora está acusada y arriesga una pena mínima de 10 años de prisión.

Próvolo: ordenan la captura de una monja

Se trata de la religiosa de origen japonés Kosaka Kumiko. Las víctimas la señalaron como quien facilitaba los ataques sexuales. Pedido de informe al Arzobispado.

La declaración de la monja

La religiosa optó por declarar ante el fiscal D’Amore, aunque a través de su abogado, Carlos Varela Álvarez, aclaró que no contestaría las preguntas de los querellantes, Sergio Salinas y Oscar Barrera. De acuerdo a los dichos de Salinas, la religiosa se declaró inocente de los hechos que se le imputan y dijo que nunca tuvo conocimiento de alguna situación de abuso en el Instituto Próvolo.

La religiosa contó que trabajó en el Instituto de Luján desde 2004 hasta 2012, contó las actividades que realizaba en el lugar y aseguró que todas fueron lícitas, que velaba por los niños y que jamás tuvo ningún inconveniente ni llamado de atención.

Kumiko también contó a los funcionarios judiciales que llegó a la Argentina en 1977 junto a su familia, que sus padres fallecieron y que tiene tres hermanos con los que no mantiene comunicación: uno en Japón, otro en España y el tercero en Buenos Aires.

La monja también comentó que ingresó al noviciado cuando era muy joven y que en el 2000 se convirtió en monja de la Congregación de Hijas de María Santísima del Huerta. Aclaró que desde la sede central fue enviada al Próvolo, donde trabajó entre 2004 y 2012 con los niños y niñas hipoacúsicas.

Kumiko declaró durante cuatro horas y luego fue trasladada a la cárcel de Agua de las Avispas, cercana al complejo Almafuerte. Su abogado presentó un pedido para que le otorguen la prisión domiciliaria, con el argumento de que la religiosa se presentó en forma espontánea ante la Justicia. Sin embargo, los querellantes aseguraron que estuvo prófuga durante varios días.

En los próximos días, el fiscal que lidera la investigación, Gustavo Stroppiana, tomará una declaración ampliatoria a la religiosa, a quien se hará un peritaje psicológico, teniendo en cuenta los delitos que le imputaron. Hasta que los funcionarios judiciales decidan si le otorgan el beneficio de la prisión domiciliaria, la religiosa permanecerá detenida en la cárcel de El Borbollón.


Tres investigaciones en marcha

La investigación por los abusos en el Instituto Próvolo se inició a fines de 2016. Con base en los testimonios de las víctimas, fueron imputados por abuso sexual agravado los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho y los empleados José Bordón, José Luis Ojeda y Armando Gómez. El único que cumple prisión domiciliaria es Corradi, debido a su edad y al desmejoramiento de su estado de salud.

El avance en la investigación llevó a que se iniciaran dos nuevas causas: una que busca determinar si la monja Kosaka Kumiko facilitó los abusos (que también está en manos de Stroppiana) y otra para analizar la posible responsabilidad y ocultamiento de los hechos por parte de, al menos, siete trabajadores del Próvolo, que lleva adelante el fiscal Hernán Ríos.

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