Las elefantas Pocha y Guillermina están ante el desafío de sus vidas

Si bien madre e hija ya disfrutan de las más de 150 hectáreas con las que cuenta el santuario brasileño Mato Grosso, el activista Leandro Fruitos advirtió en "#ChatPolítico" que la adaptación "no les será fácil porque vivieron décadas en un lugar de 300 metros cuadrados".

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Publicado el 24 DE MAYO DE 2022

Las elefantas Pocha y Guillermina, que son madre (56 años) e hija (23 años), fueron trasladadas hace algunos días desde Mendoza hacia Brasil, donde ya disfrutan de las grandes extensiones del santuario brasileño, ubicado en el estado de Mato Grosso. Las últimas novedades brindadas por el nuevo equipo de especialistas que las atienden indican que ambas elefantas se encuentran en buen estado de salud y se muestran felices con las más de 1105 hectáreas que tienen para pasar sus días.

Leandro Fruitos, gestor de políticas públicas y activista, dialogó con #ChatPolítico sobre lo que significó el traslado de las elefantas desde Mendoza hacia Brasil, cuáles son las condiciones de vida que tienen en la actualidad y por qué fue un cambio positivo para la salud para ellas. Además, el integrante de la Fundación Franz Weber remarcó que, más allá del final feliz de esta historia, hubo un arduo trabajo de más de 6 años, que incluyó relaciones interinstitucionales, nacionales y locales, y varios problemas de gestión.

“Fue una etapa de puro aprendizaje. No es fácil trasladar a un animal de un país a otro. Creo que al final fue un aprendizaje para todos y todas. En estos 6 años, buscamos lograr el traslado de la forma más segura y eficaz posible. También fue un gran aprendizaje institucional para cuidadores y cuidadoras y para el equipo veterinario del Ecoparque. Fue una experiencia muy gratificante”, dijo Leandro Fruitos.

Más allá de este último traslado de las elefantas Pocha y Guillermina, el gestor de políticas públicas remarcó que “ya ha habido varios traslados previos”, dado que desde el año 2016 rige la Ley de Transformación del ex-Zoológico de Mendoza. “Hemos trabajado en varios casos de derivación de animales a distintos centros especializados, donde pueden vivir en una condición más acorde a su naturaleza. Así les pasó a la chimpancé Cecilia, a los osos pardos, a pecaríes de collar, leones y otros animales de corral”, detalló.

Por otra parte, el activista contó cómo fue el viaje de acompañamiento de las elefantas al santuario de Mato Grosso: “Fueron 5 días de viaje emocionante. En cada pueblo, en cada estación de servicio, las personas se encontraban de sorpresa con un elefante y se sacaban fotos con ellas. Fueron días muy bonitos, en los que Pocha y Guillermina estuvieron muy cómodas y tranquilas. Además, fue un viaje muy confortable porque ellas pudieron comunicarse, olerse, tocarse, por lo que madre e hija pudieron mantener ese vínculo y estar cerquita hasta que llegaron el santuario. También estuvieron acompañadas por sus cuidadores de acá, lo que mejoró aún más el traslado”. Fruitos consideró que, más allá de la mejora en las condiciones de vida por el cambio de hábitat, el día a día de estos ejemplares “será un desafío muy grande”, ya que vivieron durante más de 30 años en un espacio de 300 metros y están acostumbradas a eso. “La única manera de imaginárselo es pensarse a uno mismo encerrado durante 23 años en una habitación y analizar cómo reaccionaríamos. Es muy difícil”, cerró.

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