“Leve” recuperación económica: la esperanza para mejorar los niveles de pobreza

Los últimos tres años en materia económica dejaron como saldo un porcentaje escalofriante de argentinos y argentinas por debajo de la línea de pobreza. Cómo se presenta este 2021 para mejorar la situación de vida de diecinueve millones de personas.

"Leve" recuperación económica: la esperanza para mejorar los niveles de pobreza

Foto: rionegro.com.ar

Sociedad Unidiversidad Pobreza / por Unidiversidad / Publicado el 06 DE ABRIL 2021

El año 2018, 2019 y 2020, año del confinamiento, dejaron como saldo un enorme número de argentinos y argentinas bajo la línea de pobreza, que ronda el 42 %. En este sentido, aunque el futuro es incierto tanto en términos sanitarios como socioeconómicos, desde el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), se estima que este año habrá una paulatina recuperación de la actividad económica. Este respiro, permitiría mejorar las condiciones de diecinueve millones de personas en el país.

“No tenemos la bola de cristal pero algunas cosas podemos suponer. Se estima que este año habrá una paulatina recuperación de la actividad económica que dé un primer cese al panorama más sombrío. Será crucial acompañar este proceso con políticas que potencien la inclusión laboral y permitan sostener pisos de protección social. Abordar la pobreza requiere de una estrategia multisectorial y coordinada”, destaca el informe del CIPPEC. 

Frente al 42 % de argentinos y argentinas bajo la línea de la pobreza, el grupo más afectado es la infancia. La Encuesta Permanente de Hogares realizada por el Indec, remarcó que la pobreza en niños y niñas de 0 a 14 años, asciende al 57,7 %. Por este motivo, una de las medidas que propone el CIPPEC a corto plazo, se relaciona a la implementación de  políticas de transferencias monetarias orientadas a hogares con niños/as y adolescentes.

En línea con esta observación, también será crucial considerar algunas medidas clave para desactivar la reproducción intergeneracional de la pobreza, lo que incluye políticas para la garantía de los derechos sexuales y reproductivos, medidas para mejorar el acceso y la calidad en los espacios de crianza, enseñanza y cuidado, y acciones para potenciar la permanencia y terminalidad escolar de niños/as y adolescentes.  

“Todo esto cuesta plata y hay poco espacio fiscal. Frente a este limitado margen de maniobra para ampliar el gasto público en el corto plazo, será crucial calibrar las acciones a priorizar con vistas a potenciar los mejores efectos posibles en términos de protección y equidad social. También será importante recordar que la asignación presupuestaria es la máxima expresión de la voluntad política”, indica el texto.

Aunque durante 2020, la pobreza se agudizó por la pérdida de puestos de trabajo relacionados a las medidas de cuarentena, las dificultades comenzaron a reflejarse en 2018.  “En Argentina la pobreza venía en aumento desde 2018. Al segundo semestre de 2020 se observa un incremento significativo de 6,5 puntos porcentuales respecto al año anterior. La recesión global, sumada al cese de actividades por medidas de prevención sanitarias en el contexto de la pandemia, agravaron la crisis que el país ya atravesaba”.

Sin embargo, además de acelerar la caída de los ingresos laborales, la pandemia desnudó y exacerbó desigualdades en otras dimensiones, incluido el acceso al cuidado, la educación y a un hábitat de calidad, ejes clave para revertir la reproducción intergeneracional de la pobreza. Frente al cese de asistencia presencial a los establecimientos de cuidado y de educación, que se sostuvo la mayor parte del año 2020, los hogares de más bajos ingresos se vieron específicamente afectados puesto que disponían de menos recursos para continuar con las actividades sociales, educativas y/o laborales de forma remota.

En este contexto, la carga suplementaria de cuidado recayó principalmente en las mujeres, lo que redundó en un aumento de las brechas de género. De esta forma, múltiples privaciones que enfrentaban los hogares más vulnerables interseccionaron, reforzándose entre sí.  

“La crisis está afectando más a quienes tenían una situación más precaria. Si bien los efectos de la pandemia fueron negativos para la mayor parte de la población, impactaron de forma diferencial a quienes percibían ingresos bajos. En particular, al tercer trimestre del año, fueron hogares con jóvenes de menos de 29 años, trabajadores/as de baja calificación y asalariados/as informales los que se vieron afectados en mayor medida por la caída de empleo”, resalta el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.