Ley de humedales: “Mendoza les quitó el derecho al agua a las comunidades que viven fuera del oasis”

Así lo aseguró el biólogo Heber Sosa, que trabaja con comunidades de Lavalle y Malargüe. Indicó que una ley de humedales garantizará no solo el uso humano, sino también ecológico y ambiental del recurso hídrico.

Ley de humedales: "Mendoza les quitó el derecho al agua a las comunidades que viven fuera del oasis"

El biólogo Heber Sosa, dijo que no es casual que existan 14 proyectos de ley de Humedales, ya que los intereses son muchos. Foto: Unidiversidad

Sociedad

Proteger los humedales

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 22 DE SEPTIEMBRE DE 2021

El biólogo Heber Sosa, integrante de la Fundación Humedales, sostuvo que Mendoza les quitó el derecho al agua a las comunidades que viven fuera de los oasis. Por eso, aseguró que es clave que Argentina apruebe una ley de humedales, que permitirá regular el recurso no solo para uso humano, sino también ecológico y ambiental.

Sosa trabaja  en distintos proyectos de restauración de estos ecosistemas en Lavalle y Malargüe, en Mendoza y en San Juan. Con Fundación Humedales, ya concretaron 23 obras de restauración en Guanacache, a las que se suman 90 represas que realizó la Fundación para el Estudio e Intervención Socio Ambiental (EISA),  financiadas por Manejo Sustentable de Tierras Secas (PNUD ARG/14/G55), Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación

El profesional explicó cuáles son los factores que afectan los humedales, la gestión que se realiza de estos recursos, así como la necesidad de proteger estos ecosistemas que brindan servicios a las comunidades. Aquí, parte de la charla que mantuvo con Unidiversidad.

 

Ecosistemas bajo presión

¿Cuáles son los fenómenos que afectan a los humedales mendocinos y cuál es la situación?

Hay dos cosas a tener en cuenta: una situación global que afecta a la zona árida de la Argentina y a los humedales andinos y del monte, con una gran sequía, con ciclos que cada vez se alargan más, con reducción de glaciares; por otro lado, el uso que se está haciendo del agua y la cantidad de personas que somos, tanto en Mendoza y en San Juan como en La Rioja, que es la gran cuenca del Desaguadero que alimenta nuestros humedales. Crecen los oasis, las zonas de riego, las demandas de agua, los barrios, y eso hace que el río Mendoza, desde 2001, cuando se hizo el Dique Potrerillos, aguas abajo, nada, cero, hoy es un camino para las cuatro por cuatro. Eso influyó claramente en todos los humedales de la zona del llano, en la zona norte, en Tunuyán, en el Carrizal: aguas abajo, está todo seco. Lo más grave es Llancanelo, nuestro ícono en humedales, por el que ingresamos a la Convención Ramsar, por el que nos conocieron en el mapa. Si bien Llancanelo no está totalmente seco, depende solo de las aguas de lluvia porque el río Malargüe, que es el que le da fuerza de llenado superficial, está siendo utilizado por el oasis para riego, para uso industrial. Es lógico que eso ocurra, pero lo que no es lógico, y por eso es tan importante la ley de humedales, es que no tengamos una regulación de manera que, además del uso humano, también podamos tener un uso ecológico y ambiental.

 

¿Qué implicaría ese uso ambiental?

Hay que tener en cuenta que en los humedales vive gente. Todo lo que es el desarrollo de las economías de las zonas áridas, la ganadería en Mendoza, la cría de chivos, depende de eso, y al no tener agua, no hay pasturas y las comunidades empiezan a degradarse, los jóvenes se vienen a la ciudad, nadie quiere criar chivos porque no conviene. Entonces, la ley nos daría la posibilidad de que se regulen estas aguas con uso ambiental y ecológico para las comunidades que viven fuera del oasis. Da la impresión de que Mendoza es solo el oasis, que es el 4 % del territorio: el 97 % de las personas vivimos en el oasis y usamos el 100 % del agua, y el 87 % del territorio, donde vive el 3 % de la población, que son puesteros que hacen ganadería en zonas áridas, no tiene derecho al agua, se le ha quitado el derecho al agua y se ha denominado al sector secano. Es así, Mendoza les quitó el derecho al agua a las comunidades que viven fuera del oasis. 

 

Teniendo en cuenta esa situación, ¿cuál es la importancia de los humedales?

Tienen funciones ecológicas gratis, son reservorios de agua dulce para la biodiversidad, para la ganadería y para la vida de las personas. Después tenemos los que están en la cordillera, que se llaman vegas, que son verdaderas esponjas que regulan los aluviones y las inundaciones. Fijate lo que pasó en Las Vegas, en Potrerillos: todos nos sorprendimos cuando un aluvión se llevó la mitad de las casas de fin de semana. ¿Qué pasó? Justamente, el nombre del lugar se debe a que eran vegas, que son esponjas de vegetación hidrófila, pero se transformaron en lotes, en viveros, en jardines; entonces, cuando viene el agua, no encuentra contención, y el agua siempre baja y se lleva todo lo que hay en el camino. Ese es el valor que tienen los humedales: no solo tener agua, biodiversidad, sino mantener las características propias de los suelos para mitigar, por ejemplo, los aluviones en nuestra zona. Lo mismo pasó en el piedemonte: se deterioraron los sistemas, se destruyeron esas esponjas naturales y, como te dije, el agua siempre baja.

La restauración de Bañados de Carapacho (Laguna Llancanelo) es uno de los proyectos en los que trabaja la Fundación Humedales, junto a los guardaparques de la Dirección de Recursos Naturales, la Municipalidad de Malargüe y la comunidad local. Foto: gentileza Heber Sosa

 

¿La Ley de Ordenamiento Territorial fue útil en este tema?

El Ordenamiento te dice: "Acá están las áreas protegidas, los humedales", y después tenés que hacer, pero hay organismos, en este caso la Secretaría de Ambiente, que tiene que regular las áreas protegidas. Sin embargo, en estos últimos años, no hemos visto una gestión fuerte como para poder resolver estos temas. Sumamos a esto lo que se dice tanto en los discursos, que es la adaptación al cambio climático. Sabemos que hay un cambio climático, pero también sabemos que hay que hacer cosas, tener estrategias para adaptarse, pero no. Nos estamos lamentando, eso sí.

 

¿Qué se está haciendo?

Nada. Una pena, porque hemos trabajado mucho con la Dirección de Recursos, con la Secretaría de Ambiente, con los municipios. La pandemia fue tremenda, no seguimos avanzando, pero ahora estamos saliendo y creo que es hora de que se empiece a accionar, a tener presencia, sobre todo en relación a la problemática del agua. Lo que más nos preocupa son las personas, porque además de los flamencos, de la fauna, que es clave porque es la vida del humedal, ahí vive gente. Por eso, estamos trabajando aquí, en San Juan y en otras provincias, en reservorios para retener agua de lluvia, pero lo que nosotros podemos hacer desde la fundación es poquito, es una prueba piloto. Si bien hemos hecho 90 represas en 90 puestos y 23 obras de restauración, eso, al lado de lo que podría hacer el Estado, es nada. Pero el Estado mira al oasis.

 

Toda el agua se usa en los oasis…

Sí, se piensa oasis adentro, todo el sistema productivo y económico de Mendoza está en la zona de riego. Fuera de la última finca, luego de Costa de Araujo, camino a Encón, ves el último álamo, la última acequia, y después nada, el desierto, un arenal al que van los motoqueros a hacer piruetas. Entonces, evidentemente, no está en los planes resolver estos temas en el secano.

 

¿Cuáles son las comunidades con las que trabajan en Mendoza?

Tenemos dos proyectos, uno en Llancanelo y otro en Lavalle. En el primer caso, un bañado se transformó en arroyo, por lo que el agua sale de la vertiente, va derecho al salar que está a 4 kilómetros y se pierde, por eso, hacemos obras para contenerla y que eso pueda seguir funcionando como un bañado, que tiene mucha productividad, que significa pasto para la ganadería. En el caso de Guanacache, los procesos erosivos son más fuertes, se necesitan obras más grandes para captar agua de lluvia, para que no se pierda, porque las comunidades también la necesitan para el ganado.

 

¿Es posible cuantificar cuánta superficie perdieron esos sistemas?

No, puede ser en el caso de Llancanelo, que si mirás una foto, ves que el espejo de agua está en el 30 %, pero son ambientes que fluctúan naturalmente, dependen de la lluvia. En el caso de Guanacache, si te digo: "Vamos a ver las lagunas", imposible, no hay agua acumulada, ningún sistema húmedo, solo agua subterránea, por eso los laguneros son los abuelos, los jóvenes no conocieron las lagunas. Hemos transformado una comunidad lagunera en una comunidad del desierto, eso ha pasado en los últimos 100 años.

 

¿Cuántas familias dependen de esos sistemas?

 Es solo una aproximación, pero en Llancanelo hay unos 40 puestos, algunos privados, y en Guanacache, cerca de 600.

 

¿Llancanelo y Guanacache son los humedales que están en peor situación?

No, pero ahí hay más comunidades y son áreas protegidas, es donde no debería ocurrir, pero ocurre. Después, hay zonas como la Laguna Blanca Coihueco, en Malargüe, donde hay comunidades, que en su momento se vendió a Las Leñas, quedó abandonada, después se hizo una obra para desviar al agua al Atuel y quedó seca. Conocí esa laguna por los 90, era impresionante: se navegaba, se pescaba, había pejerrey patagónico y trucha, pero se secó. Otro caso es la laguna Las Salinas que, con el afán de meter agua al Nihuil para turbinar, se degradó. Todo el bañado de Tulumaya, la Laguna del Viborón, el Álamo, todo ese sistema fuerte que era el sector húmedo que teníamos cerca del oasis, se degradó, se transformó en fincas. Todo el trayecto del río Mendoza, después de que sale del dique Cipolletti, se usa para largar agua servida de fábricas, de bodegas, y se perdió toda esa cuenca baja del río Mendoza, lo mismo la del Tunuyán. No es buena la situación de los humedales en Mendoza.

 

Planes de manejo e inventario

¿Existe hoy una estructura legislativa de protección, más allá de la necesidad de contar con una específica?

Sí, porque la mayoría de los humedales están dentro de la Ley de Áreas Protegidas (6045) y también está la Ley del Ambiente (5961) que es buena, muchas provincias se basaron en esa ley que es rigurosa, que fue pionera, fijate en lo que pasó con la minería, pero se utiliza cuando se afecta el oasis. Si el oasis no está afectado, no hay mucha llegada.

 

¿Existe un plan de manejo de los humedales mendocinos?

Sí, me tocó coordinar ocho planes para las principales reservas, se hicieron con financiamiento del Banco Mundial y estuvimos trabajando dos años con una consultora y un equipo de profesionales. En 2017 se presentaron los ocho planes de manejo en gobierno, entraron en un proceso de corrección y todavía los están corrigiendo.

 

¿Qué pasó?

Hubo cambio de gobierno, uno le echó la culpa al otro y quedaron los planes de manejo sin aprobar. Los guardaparques tratan de usar esa información, ese material, para poder trabajar en el territorio, pero lo importante es que se pongan en funcionamiento, porque determinaban cuál es el problema, la línea de acción, la prioridad de trabajo de cada sector, cómo conseguir financiamiento, etc.

 

¿Esos planes incluían el uso sustentable para turismo? 

Sí, los municipios participaron en la elaboración, incluso las empresas de turismo, pero en 2018 o 2019 nos llamaban para preguntarnos qué pasó, les explicamos que quedaron en manos de la autoridad de aplicación, y ahí están, una pena, porque el deterioro continúa. El ambiente trabaja las 24 horas: se mete una especie invasora, se seca una laguna, se mueren los peces y eso ocurre durante las 24 horas, no se toma feriado ni domingo. Nosotros vamos de vez en cuando, lo encontrás cada vez peor y el gobierno está preocupado en otras cuestiones, como el elefante, que me parece bien, pero lo que digo es que tenemos prioridades fundamentales, porque hay gente que no tiene agua, son mendocinos que viven al lado de un río seco.

 

¿Mendoza tiene un inventario de sus humedales?

Sí, lo hicimos a través de la Universidad de Congreso, con fondos de la Secretaría de Ambiente, tenía un primer nivel, es decir, la ubicación. Después, faltaría puntualizar, caracterizar cuáles son, dónde están, el tamaño, su uso, que sería otro nivel.

 

¿Ese trabajo está en manos de Ambiente?

 Si, pero tal vez ni lo sepan porque ya pasaron varias gestiones, debe estar en las computadoras, pero no avanza. Un inventario debe estar aprobado por Nación, visualizado. Esta pregunta no me la tendrías que hacer, sino decir: "¿Viste el inventario?", y a partir de ahí, analizar cuál es la situación.

 

Con la mirada en el Paraná

¿Qué cambiaría tener una ley de humedales?

Es una ley de presupuestos mínimos, te da pautas a seguir, te dice: "Los humedales necesitan esto", y te da la lista. Primero los define, después los tenés que inventariar, mapear, te marca cuáles tenés que priorizar, también te impone penalidades. Nosotros participamos en reuniones con grupos de trabajo de todo el país, pero en Buenos Aires estaban preocupadas por los humedales del litoral, del río Paraná, por la cuenca del Plata, por la modificación de las costas de los ríos y los incendios. Entonces, junto con otros expertos locales, dijimos: "Pará: tenemos humedales en la cordillera, tenemos oasis, tenemos problemas porque cortan los ríos, tenemos falta de un caudal ecológico, tenemos comunidades que pierden la posibilidad de usar agua". Todo eso lo fuimos incluyendo en el espíritu de la ley.

 

¿Cuál es la razón por la que nunca avanzan los proyectos?

Son intereses muy fuertes, todo lo que se ganó a los humedales para la agricultura, la ganadería y el uso inmobiliario es tremendo y es lo que mueve la economía del país en el centro poderoso, en la pampa húmeda, en la cuenca del Plata. Todos estos intereses se meten a discutir este tema, meten proyectos y te confunden, llegamos a tener 14. Nosotros hablábamos entre los especialistas y decíamos cuál es el proyecto que tenemos que apoyar, porque se fueron mezclando tanto que teníamos que leer y leer, incluso tuvimos que hacer un documento con los 14 proyectos y analizar las diferencias en las definiciones.

 

La confusión no es casual…

Nada es casual. Tienen lobistas, te cambian tres palabras y ya pueden usar esa tierra, y nosotros somos biólogos. Eso es lo que demora, tenés 14 grupos de lobistas distintos, entonces la fundación armó un documento orientativo diciendo: "Esto sería lo básico que debe tener una ley de humedales para que nos venga bien a todos".

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