Mapa de fe en América Latina: crece el número de iglesias evangélicas y de personas sin religión
Encuestas como las de Latinobarómetro, World Values Survey y Voices evidencian la caída del monopolio católico en América Latina. La socióloga Marita Carballo, presidenta de Voices, publicó su análisis: la religión ya no es una parte central de la identidad regional y, aunque hay diferencias entre países, el catolicismo retrocede y el evangelismo avanza.
En América Larina, la religión ya no es una parte central de la identidad cultural y social.
Durante gran parte del siglo XX, América Latina fue sinónimo de catolicismo. Sin embargo, los datos más recientes de encuestas como World Values Survey, Voices, Latinobarómetro e informes como el de Clacso muestran que ese predominio ya no es homogéneo. En las últimas décadas, la región atraviesa una transformación sostenida: cae la identificación católica, aumentan las iglesias evangélicas y se expande el grupo de personas sin religión.
Según datos de Latinobarómetro, la región ha pasado de tener el 80 % de población católica en 1995 al 54 % en 2024, lo que representa una caída de más de veinte puntos porcentuales en menos de tres décadas. Este retroceso del catolicismo ha dado lugar a un mapa mucho más diverso: el crecimiento de las iglesias evangélicas y el aumento de las personas que declaran no tener ninguna religión han redefinido la identidad cultural y social de los países latinoamericanos. Las personas que se declaran evangélicas aumentaron del 6 % al 23 % entre 1995 y 2023, y disminuyeron al 19 % en 2024.
Esa encuesta refiere que quienes declaran no tener ninguna religión han aumentado del 4 % al 19 % entre 1995 y 2024. Sea cual sea la fuente que se tome para analizar este aspecto, se refuerza la idea de Marita Carballo, socióloga y presidenta de Voices Consultancy: la religión ya no es una parte central de la identidad cultural y social.
El fenómeno del crecimiento evangélico es particularmente notable en América Central, donde países como Honduras presentan el 43 % de adherentes, seguidos por Guatemala con el 40 % y El Salvador con el 35 %. A nivel regional, este grupo pasó de representar el 6 % en 1995 a cerca del 19 % en la actualidad. La presencia evangélica es más baja en el Cono Sur: el 6 % en Uruguay, el 7 % en Paraguay, el 9 % en Argentina y el 12 % en Chile. El país con menor cantidad de población evangélica es México, con el 5 %.
Por otro lado, el segmento de personas sin filiación religiosa también ha experimentado un salto significativo, del 4 % al 19 % en el mismo período. Este último grupo encuentra su máxima expresión en Uruguay, donde el 52 % de la población declara no tener religión, y en Chile, donde alcanza el 37 %. A pesar de estas tendencias, el catolicismo conserva mayorías más sólidas en países como Venezuela y Paraguay, con el 72 %, y en México, Ecuador y Perú, donde representa cerca de dos tercios de la población.

La situación en Argentina replica fielmente estas tendencias regionales de cambio y diversificación. Los estudios de World Values Survey y Voices revelan que la identificación católica en el país ha disminuido de manera sostenida: de más del 80 % en la década de 1980 al 58 % en la actualidad. De forma paralela, el grupo de personas sin religión creció del 13 % en 1984 al 25 % en el presente, un porcentaje que asciende al 33 % cuando se analiza específicamente el segmento de las y los jóvenes. Además de los cambios en la pertenencia, se observa una transformación en las formas de vivir la fe: la asistencia a servicios religiosos al menos una vez por mes cayó del 55 % en las décadas de los 80 y 90 al 31 % en la actualidad.
No obstante, la disminución de la participación institucional en Argentina y el resto de la región no implica necesariamente una pérdida de la espiritualidad. Nueve de cada diez latinoamericanos manifiestan creer en Dios y la oración diaria sigue siendo una práctica extendida en la vida cotidiana. En Argentina, aunque la asistencia a las iglesias ha bajado, dos tercios de la población consideran que Dios es importante en su vida y ha surgido un marcado interés por nuevas formas de espiritualidad personal, como la meditación y el mindfulness, cuya práctica creció del 26 % en 2018 al 41 % en la actualidad.
En definitiva, la religión en la región ha dejado de ser mayoritariamente una identidad heredada para convertirse en una elección personal, donde las creencias se viven de manera más individual y menos ligada a las instituciones tradicionales.
Fuente: Voices! Consultancy
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