La caída de la natalidad es global y también ocurre en países donde el aborto es ilegal
Ya no pasa solo en Europa. En América Latina, la natalidad baja desde 1980, año en el que en Argentina había un promedio de 3,3 hijas e hijos por mujer. Llegó a 1,2 en 2024. Quienes estudian el tema hablan de factores económicos, laborales, habitacionales, culturales y hasta climáticos. Quienes no, hablan de aborto.
En 2024 en Argentina nacieron 1,2 hijas e hijos por mujer, y es reflejo de lo que pasa en el mundo. Imagen de Thang Ha en Pixabay
En una entrevista, el presidente Javier Milei culpó a las feministas en general —y a una periodista en particular— por la baja en la natalidad. Según su interpretación, este cambio demográfico es producto de la Ley de Interrupción Voluntaria y Legal del Embarazo (IVE/ILE). Pero sucede que el descenso en la fecundidad no pasa solo en Argentina ni exclusivamente en países donde el aborto es legal. Tampoco es algo que empezó a suceder en 2021, tras la sanción de la ley, el 30 de diciembre de 2020. Esta particular apreciación aleja al mandatario de la búsqueda de soluciones a las consecuencias del fenómeno, que el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) ya señaló en un informe que en los últimos años está atravesado principalmente por razones económicas y sociales.
En 1980, nuestro país tenía una tasa de 3,3 hijas e hijos por mujer y en 2018 llegó a 2,3. Para 2020, ese número ya había bajado a 1,6. Es una realidad que genera repercusiones. En el sector educativo, por ejemplo, el gobierno provincial está pensando cambios de cara a la proyección de una menor cantidad de estudiantes. En lo relacionado con la salud, por otra parte, han tomado relevancia pública los cierres de maternidades como la del hospital Saporiti de Rivadavia, en Mendoza, o la del Sanatorio Finochietto en CABA, supuestamente a causa de esta problemática. En aspectos demográficos, especialistas se preguntan cuál debería ser el rumbo de las políticas públicas ante el envejecimiento poblacional. ¿Qué dicen los números?
Argentina y el contexto regional
El promedio de hijos por mujer viene en descenso desde hace décadas en distintos lugares del mundo. En Argentina, en los 60 y 70, ese número rondaba el 3 y llegó a 3,4 en 1977. Desde 1979, empezó a reducirse de manera tenue pero sostenida hasta llegar a 2,4 en 2015. De ahí en adelante, la disminución fue más abrupta, hasta llegar a 1,2 en 2024, el número más bajo de nuestra historia.
Las estadísticas vitales del Ministerio de Salud señalan que, en la década de 1990 había más de 650.000 nacimientos por año —con una población de entre 32 y 37 millones— y en 2014 llegó a haber 777.012 —cuando había más de 42,6 millones de habitantes—. En 2019, con casi 45 millones de personas, hubo 625.441 nacimientos y, en 2024, con 46,3 millones, nacieron 413.135.
Según datos del Renaper, desde 1980, todos los países de Sudamérica muestran una tendencia a la baja de la fecundidad. Argentina, Chile y Uruguay tienen pendientes leves similares. En 1980, nuestro país mostraba una tasa de 3,3 hijas e hijos por mujer y llegó a los 2,3 en 2018. Chile y Uruguay registraban niveles por debajo de los 3 hijas e hijos ya en 1980 y llegaron a 2010 por debajo del nivel de reemplazo. El nivel de recambio es 2,1 porque es el promedio de hijos por mujer para que se mantenga estable la cantidad de población, sin tener en cuenta flujos migratorios.
El resto de los países de la región presenta una disminución mucho más marcada, de más de dos puntos en cuarenta años. Por ejemplo, en 1980, Brasil y Colombia registraban cerca de cuatro hijos e hijas, y en 2010, se ubicaban por debajo del recambio, en tanto que el resto de los países con niveles un poco más altos en 1980 —como Bolivia, Paraguay, Perú y Ecuador— todavía se mantenían en 2010 por encima del nivel de reemplazo.
La tendencia a la disminución de la natalidad es compartida con todos los países, más allá de si la pendiente de la baja es suave o marcada. Todo indica que la legalización del aborto no es un factor determinante, porque la legislación al respecto es distinta en todos los países de Sudamérica y porque el descenso en las tasas es previo a estas leyes. La interrupción voluntaria del embarazo solo es legal en Uruguay, Argentina y Colombia, desde 2012, 2020 y 2022 respectivamente.
¿Por qué hay menos nacimientos?
La fecundidad desciende por múltiples razones. El ingreso de las mujeres al mundo laboral, su acceso masivo a las universidades, la irrupción de los métodos anticonceptivos, si pensamos en el siglo XX, les permitieron a las mujeres postergar y tener un mayor control sobre su maternidad, explica Cippec. Ya en el siglo XXI, la baja de la natalidad se debe además a los cambios en las preferencias, en las conductas sociales y culturales; al auge del movimiento feminista, con la ampliación de derechos sexuales y reproductivos, y a la accesibilidad a tecnologías modernas y duraderas de anticoncepción, puntualiza el mismo centro de investigación.
Entre 2017 y 2023, y en adelante, se sumó el Plan ENIA, una estrategia específica de Argentina para disminuir el embarazo no intencional en la adolescencia. A principios del siglo XXI, cerca del 15 % de los nacimientos correspondían a niñas y adolescentes menores de 20 años, y para 2020, se pudo disminuir ese porcentaje a menos del 10 %. En niñas menores de 15 años, la caída fue mayor, con el 58 % menos.
No significa que la caída de la fecundidad sea proporcional a la adquisición de derechos, ya que no es algo lineal y porque influyen diversos factores. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés) advierte que la fecundidad no cae por falta de deseo, sino por obstáculos económicos y sociales. Las principales razones son limitaciones financieras, inseguridad laboral, costo de la vivienda, motivos de salud, inquietudes sobre el estado del mundo y falta de una pareja adecuada.
excelente columna de @danyscht sobre la caída de la tasa de natalidad global. pic.twitter.com/sdiX1z57PE
— santi (@santisiri)
Hay muchas investigaciones al respecto, algunas muy actuales. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Cincinnati relaciona la baja de la natalidad con la fecha en la que llegó la red 4G a cada zona de Estados Unidos y Reino Unido. Los investigadores Nathan Hudson y Hernan Moscoso-Boedo, cuenta El Economista, ampliaron la mirada a nivel global y cruzaron datos de natalidad y masificación del smartphone medida en búsquedas de Google. Las variables coinciden país por país: Estados Unidos, Reino Unido y Australia en 2007; Francia y Polonia en 2009; México, Marruecos e Indonesia en 2012, y Ghana, Nigeria y Senegal, entre 2013 y 2015.
La caída es más pronunciada a medida que el grupo analizado es más joven. Es un argumento indirecto pero con mucho potencial. En la nota, el periodista cita a un demógrafo: “Encontrar pareja requiere conocer a mucha gente. Si esa exposición al mundo real se achica, el proceso se alarga o no termina nunca”. Además, “las expectativas ahora se calibran con Instagram, no con la gente con la que uno se cruza en el barrio”.
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