Más ancianos que necesitan cuidados y menos gente para asistirlos

Esa es uno de las conclusiones del informe del Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores. Los problemas se incrementan a medida que desciende el nivel social.

Más ancianos que necesitan cuidados y menos gente para asistirlos

En uno de cada dos hogares donde uno de los adultos no puede realizar actividades básica para su vida cotidiana, hay una deficiencia de cuidadores. Foto: Acudo.es.

Sociedad

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 03 DE AGOSTO DE 2018

En uno de cada tres hogares donde viven personas mayores que tienen dificultades para realizar actividades esenciales para su vida cotidiana, existe un déficit de cuidadores que hagan tareas como las compras, la comida o ayudar a bañarlos. En resumen: en los últimos años creció en Argentina la cantidad de ancianos que necesitan cuidados, y al mismo tiempo descendió la cantidad de personas que pueden asistirlos, una situación que se agudiza en los hogares de estratos socioeconómicos más bajos.

Esta realidad está directamente relacionada con el proceso de mayor longevidad, con la disminución de la fecundidad y con el ingreso masivo de las mujeres al mercado laboral, ya que históricamente son las que se encargan de la asistencia a los adultos. Es más, las féminas ocupan casi dos veces el tiempo que dedican los varones para realizar esta tarea.

Esta es una de las conclusiones del informe "Las personas mayores que necesitan cuidados y sus cuidadores", del Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores, de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Para la investigación se tomaron como base los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (2017/2015), que incluye un muestreo de 5860 hogares cada año que representan a los conglomerados de todo el país, entre ellos, el Gran Mendoza.

De acuerdo al informe, el objetivo del trabajo fue analizar la necesidad de cuidados de los mayores y el impacto que tienen en la organización familiar. A la vez, subraya la falta de cuidadores, tanto si son del círculo íntimo como personal contratado.

En Mendoza se vive más, pero con peor calidad de vida

Así lo aseguró el director de Atención de Adultos Mayores, Aldo Sebastián Sáez. La necesidad de un cambio cultural y de políticas públicas acordes con la problemática.

 

Población envejecida

El envejecimiento poblacional es un fenómeno mundial que también afecta al país, lo que quedó plasmado en los resultados del Censo 2010. El sondeo determinó que el 10,2 % de los ciudadanos tiene 65 años o más, es decir, 4 104 648 personas, de las cuales 2 430 506 son mujeres y 1 674 142 son varones.

Los resultados del censo también encendieron una señal de alerta respecto de la situación en Mendoza, ya que es una de las zonas donde el porcentaje de población de adultos mayores supera al total del país, al ubicarse en el 10,3 %. Esto significa que en la provincia viven 178 378 personas mayores de 65 años, de las cuales 103 442 son mujeres y 74 936 son varones.  

Frente a esta realidad es que en el informe del Barómetro se advierte que el gran desafío es promocionar e impulsar los servicios de cuidado, tanto en el sector público, como en el privado, con la idea de profesionalizarlo y jerarquizarlo.

Forman cuidadores para que personas mayores reciban asistencia de calidad

Fue en un encuentro que se realizó en el Complejo Arena Maipú. La idea es lograr que los mayores envejezcan en sus casas, evitando institucionalizaciones innecesarias. La jornada se extenderá hasta las 18 y continuará mañana a partir de las 9.

 

Necesidad de cuidados

En el trabajo se analizó la situación de los hogares compuestos por personas mayores de 60 años y determinó que en el 82,1 % no tienen dificultades para realizar las tareas de la vida cotidiana. Por el contrario, en el 17,9, %, por lo menos uno de sus integrantes presenta dificultades que requieren asistencia de un tercero, como levantarse de la cama, vestirse, bañarse, ir al baño, andar por la casa, comunicarse sin problemas, hacer la comida,  las compras, manejar dinero, utilizar el teléfono o tomar el transporte público.

Siguiendo el razonamiento anterior, el trabajo demostró que en uno de cada tres hogares donde viven mayores con dificultades para realizar cualquiera de las actividades antes mencionadas, existe un déficit de cuidadores. Es decir, de alguien que pueda asistirlos en esas tareas que no pueden hacer.

El estudio demostró que, a medida que disminuye el estrato económico, aumenta la proporción de hogares donde las personas necesitan ayuda para hacer tareas básicas y esenciales para su bienestar. Y que además, en el 48,1 % de los mismos existen dificultades económicas para enfrentar los costos de los cuidadores.

En el estudio, los profesionales destacaron que no existe un modo de envejecer, sino muchos. Subrayaron que se combinan factores esenciales: la edad, pero también la calidad de vida que tuvieron, es decir,  el trabajo, el estrés, la forma de alimentación, las condiciones de su hábitat, el acceso a servicios de salud, todos factores que ejercen influencia en los diversos modos en que se envejece.

Otro de los aspectos que se detallan en el estudio es el cambio de la dinámica familiar frente a la necesidad de cuidados de los adultos. Se destaca que las dificultades superan la mera esfera individual de la persona mayor que las enfrenta, ya que es necesario reorganizar toda la dinámica familiar. Es decir, que no sólo se afecta la autonomía y la calidad de vida del anciano, sino de quien lo cuida.

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