Pocas mujeres en las listas para la Legislatura

¡Casi ninguna! Solo nueve mujeres contra 39 hombres están primeras en las listas de candidaturas para Diputados y Senado provincial de los diferentes distritos electorales locales y partidos políticos. La ley de Cupo, un techo.

Pocas mujeres en las listas para la Legislatura

Imagen Ilustrativa

Sociedad Unidiversidad por Laura Fiochetta / Publicado el 23 DE SEPTIEMBRE 2013

Solo nueve frente a 39. Pocas, casi ninguna. Los seis partidos que superaron las primarias de agosto muestran en sus listas un dato repetido entre una elección y la otra: solo nueve mujeres encabezan los listados legislativos de los diferentes distritos electorales contra 40 hombres, lo que prueba que en la provincia, la Ley de Cupo, más que ser un piso, es un techo. La discriminación hacia las mujeres en política atraviesa las ideologías y los partidos políticos.

La Justicia electoral aún no oficializa los listados locales para los comicios del 27 de octubre. Sin embargo, de acuerdo a la información proporcionada por cada fuerza política a Edición UNCuyo, está claro que las mujeres no son protagonistas en estos comicios. Las candidatas que encabezan las listas para el Senado y la Cámara de Diputados provinciales de UCR, el Frente para la Victoria, la alianza PD-PRO, Compromiso Federal, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores y, el Frente Amplio Progresista en alianza con la Colación Cívica, son escasas.

En Mendoza se elige los representantes de la mitad de cada cámara legislativa (24 diputados y 19 senadores) y hay cuatro secciones electorales. El Primer Distrito electoral (conformado por Capital, Guaymallén, Las Heras y Lavalle) elige seis senadores provinciales y ocho diputados; el Segundo Distrito (San Martín, Maipú, Rivadavia, Junín, La Paz y Santa Rosa) escoge cinco senadores y seis diputados; el Tercer Distrito (Godoy Cruz, Luján, Tunuyán, San Carlos y Tupungato), al igual que el Cuarto Distrito (San Rafael, Alvear y Malargüe), escogen cuatro senadores y cinco diputados.

Por lo tanto, cada fuerza política presentó candidatos para llenar todos esos casilleros, es decir ocho grupos (dos por distrito, uno para el Senado y otro para Diputados) y como son seis partidos, hay 48 listados (siempre teniendo en cuenta las fuerzas que participaron de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias –PASO–, ya que hay además partidos locales que también se presentan y cuyas listas tampoco están oficializadas).

Claro que en algunas listas las representantes del género femenino están más ausentes que en otras. El radicalismo no tiene mujeres en los primeros puestos de sus filas. Además, en varios de los distritos están terceras (en todos, para el caso del Senado). Los demócratas, en alianza con los seguidores de Mauricio Macri (el PRO), tampoco tienen mujeres como cabezas de sus listados legislativos. Es más: en casi todas las secciones, también las mujeres están relegadas al tercer lugar.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, en casi todas las fuerzas políticas restantes hay solo dos mujeres primeras en las listas, con excepción del FIT, que lleva tres. Como estos partidos son cuatro, las mujeres que encabezan los listados son solo nueve; los 39 listados restantes son liderados por hombres. El Frente para la Victoria lleva solo mujeres encabezando los listados y esa excepción se da en la segunda sección electoral. Para Diputados, María Cristina Pérez (una mujer de San Martín, cercana políticamente al intendente del departamento, Jorge Giménez, que ya fue legisladora) y para el Senado, Olga Bianchinelli (una histórica dirigente de Maipú, quien hace dos años fue intendenta interina del departamento). El peronismo disidente, que va bajo el sello de Compromiso Federal (y está liderado por el actual diputado provincial Daniel Cassia, quien ahora aspira a un escaño en el Congreso), lleva a María Gabriela Lizana primera en la lista como senadora por la segunda sección electoral, y a Estela Noemí Jara por la misma Cámara pero representando al Sur provincial. El Frente Amplio Progresista, que va a esta elección junto con la Coalición Cívica ARI, solo lleva primera a la bióloga Verónica Chillo como candidata a senadora por la primera sección, y a la médica psiquátrica Elizabeth Liberal como candidata a diputada por la segunda sección electoral.

El FIT (que hizo una excelente elección y tiene chances legislativas), presenta una leve ventaja en la representación de las mujeres respecto de sus competidores. En la segunda sección encabeza la lista de senadores Gladys Flamat; para diputados será candidata la estudiante universitaria Cecilia Soria. Para el Primer Distrito, llevan como senadora a la profesora en Historia Noelia Jael Barbeito.

Una historia de desigualdades

En Argentina rige una ley de cupo femenino que es la 24012 (fue primera en el mundo), que establece que las listas legislativas que se presenten deben tener mujeres al menos en el 30% de las candidaturas y en proporciones con posibilidad de resultar electas, bajo apercibimiento de no ser oficializadas.De acuerdo a un informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), el Poder Legislativo nacional, gracias a la norma, es un ámbito de mucha representación femenina (38% para 2010), convirtiendo a la Argentina en uno de los países con mayor participación de mujeres en el ámbito parlamentario.

Esa ley quedó sujeta “a interpretación” este año, cuando el FPV presentó en su listado para las PASO a una mujer en el tercer lugar en la lista para la Cámara Baja Nacional, aduciendo que renovaba tres bancas y no dos, y que había puesto a la candidata en un lugar entrable. Así, presentará como candidatos a octubre a Alejandro Abraham (actual intendente de Guaymallén) en el primer puesto, luego a Omar Félix (actual diputado nacional) y, en tercer lugar, a Tatiana Mussuto. La UCR apeló esta decisión que llegó hasta la Corte nacional, pero perdió la batalla.

Pero ¿por qué se dan estas situaciones? ¿Por qué las mujeres seguimos relegadas en la política local? Según expresó la socióloga Natalia Garavano (egresada de la Universidad de Buenos Aires y especialista en Género y política, y en Género y trabajo), “a más de 20 años de su sanción, la ley de Cupos tuvo, a nivel nacional, un efecto importante, lo que hizo que Argentina se ubicara entre los países con mayor representación parlamentaria femenina en el mundo. Sin embargo, en las legislaturas provinciales la situación se vuelve más heterogénea: algunas provincias alcanzan el 30% que estipula la ley, otras no cumplen con el cupo y una minoría alcanza la paridad. Mendoza se encuentra en el primer grupo: cumple con el 30% en ambas cámaras, poniendo de manifiesto la desnaturalización del objetivo principal de la ley. Esta, si bien pretendió ser un punto de partida para incrementar la representación de las mujeres en política, terminó transformándose en un techo”.

¿Por qué ha sucedido esto?, se preguntó Garavano. En ese sentido, dijo: “En los últimos años se ha acuñado un nuevo término para hablar de la discriminación hacia las mujeres en los ámbitos públicos: el de “laberinto de cristal”. El mismo pretende dar cuenta de que las mujeres han logrado romper el techo y forjar sus propios liderazgos a pesar de las trabas existentes. Les cuesta más que a sus pares varones –aun con mayores credenciales educativas y una trayectoria militante similar– pero llegan. Sin embargo, en el caso de la política mendocina parece más apropiado hablar de techo. Que para las próximas elecciones legislativas, solo nueve de las 48 listas disponibles estén encabezadas por mujeres, pone de manifiesto la persistencia, en el ámbito de la política partidaria, de lo que se conoce como “techo de cristal”. La metáfora alude a la existencia de mecanismos que impiden el ascenso o la llegada de las mujeres a puestos jerárquicos, de decisión. Estos mecanismos discriminatorios no son explícitos: no hay disposiciones legales que impidan la participación de las mujeres”.

La socióloga local e investigadora del Conicet Claudia Anzorena (quien acaba de publicar el libro Mujeres en la trama del Estado, editado por Ediunc), recordó los orígenes de la Ley de Cuotas para explicar la discriminación hacia las mujeres. “Las relaciones desiguales entre los géneros sexuales -como la clase, la racialización o la ubicación geográfica- delimitan el acceso de las personas a los recursos materiales y simbólicos, a la vez que determinan las posibilidades de acción, las prácticas cotidianas y la llegada al poder. La Ley de cupo femenino se pensó como un “piso” para la incorporación de las mujeres en los puestos de decisión, como una plataforma que abriera camino en todos los espacios de poder: político, económico, social, institucional, etcétera, como un escalón a la paridad representativa de la realidad. Fue pensada como una medida de discriminación positiva que promoviera la igualación, en un contexto en el que la exclusión y la postergación de los “desiguales” están tan arraigadas, que la barrera solo puede traspasarse con medidas activas”.

En ese sentido, al igual que Garavano, habló del techo que existe para las mujeres en el acceso al poder. “Los lugares de poder no se ceden con facilidad y, como se evidencia en las actuales listas, el cupo femenino termina actuando como un 'techo' que, con el paso del tiempo, se vuelve más estrecho, y se carga de todos los prejuicios que pesan sobre 'lo femenino'. Si bien el cuerpo no hace a las mujeres automáticamente defensoras de los derechos de sus congéneres, la -nada inocente- omisión al cumplimiento de la Ley de Cupo muestra cómo el debate en torno a la democracia y a la representación nunca terminan de saldarse, ni de saltarse por quienes detentan el poder; un poder que, aunque se transforme y a veces lo detenten mujeres, siempre sigue tirando para el lado de los varones blancos, burgueses, de los grandes centros urbanos”.

Como dice Anzorena, ser mujer no garantiza armar una agenda de temas en representación de las del mismo género. De hecho, a fines del año pasado, cuando la Legislatura local discutió la aplicación del protocolo para el aborto no punible, fueron varias las mujeres que propiciaron su archivo. Sin embargo, las mujeres constituyen más de la mitad del padrón y esa proporción no se expresa en las listas ni en las bancas. Como asegura Garavano, “es un problema de representación democrática”.

Mujeres primeras

UCR: nadie.

FPV: María Cristina Pérez, candidata a diputada por el Segundo Distrito. Olga Bianchinelli, candidata a senadora por el Segundo Distrito.

Unión PRO PD: nadie.

Compromiso Federal: María Gabriela Lizana, senadora por el Segundo Distrito electoral. Estela Noemí Jara, senadora provincial por el Cuarto Distrito.

FIT: Noelia Joel Barbeito, candidata a senadora por la Primera Sección. Gladys Flamat, candidata a senadora por la Segunda Sección. Cecilia Soria, candidata a diputada por la Segunda Sección.

FAP-CC-ARI: Verónica Chillo, candidata a senadora por la Primera Sección. Elizabeth Liberal candidata a diputada por la Segunda Sección electoral.

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