¿Qué es el síndrome de Munchausen por poderes?

La licenciada en Psicología Valeria Carrillo, dialogó sobre esta enfermedad en "Atardecid@s", y profundizó sobre este tipo de trastorno del cuidador o cuidadora, donde hay síntomas falsos de enfermedad y hasta se hacen reales en el niño o niña bajo su tutela.

Sociedad Señal U Atardecid@s / Salud / por Unidiversidad / Atardecid@s / Publicado el 18 DE JULIO 2021

La imagen parental es la de los adultos cuidando a su prole. Esa es la forma normal en la que se desenvuelve la crianza de los hijos e hijas. Sin embargo, la literatura médica hace décadas que ha echado luz sobre el síndrome de Munchausen por poderes o el trastorno de inventar enfermedades. Es aquel en el que las personas encargadas del bienestar de los y las pequeñas hacen exactamente lo contrario: ponen en riesgo su salud, sus capacidades y hasta su vida. Para entender mucho más de esta enfermedad, Atardecid@s dialogó con la licenciada en Psicología Valeria Carrillo.

"En el síndrome de Munchausen por poderes, estas acciones recaen sobre otro, usualmente niñas y niños, aunque existen casos aislados sobre adultos mayores, y son provocadas por quienes los tienen a su cargo. Aunque es difícil de diagnosticar, mayoritariamente son las madres quienes llevan a cabo la acción de fabricar enfermedades. Se considera que este síndrome presenta un doble aspecto: por un lado, se trata de una afectación mental del adulto que provoca el daño, y, por otro, como consecuencia, es una forma de abuso infantil”, detalló Carrillo.

En cuanto a las causas y síntomas de este síndrome, la especialista refirió que no se sabe con exactitud qué lo genera. “No se sabe por qué se produce esta rara afección. Se señala que es posible que quienes son agentes de este maltrato hayan sufrido algo semejante en su niñez, que hayan sido abusados, maltratados, ignorados o padezcan de trastornos de la personalidad, ansiedad, depresión, o que deban su comportamiento a otras causas, pero su rareza y la escasa difusión de su problemática hacen que se trate de conjeturas”, manifestó la especialista.

Respecto de los síntomas en las y los pequeños, la especialista continuó: “Hay que tener en cuenta, entre otros, los siguientes parámetros, todos ellos cuando no se halla una patología adecuada: retraso en el desarrollo, náuseas y vómitos, diarrea, convulsiones, dificultades en la respiración y asma, infecciones, reacciones alérgicas, fiebres. Otro aspecto a tener en cuenta es que, aun cuando parezca que se ha dado con el diagnóstico adecuado, el niño no mejora como debiera o, habiéndolo logrado, recae inexplicablemente. También suele observarse que la mejoría se produce cuando está internado o alejado del hogar, para repetir el cuadro en cuanto regresa al ámbito familiar”, resaltó Carrillo.

Ello ocurre porque la persona que provoca el daño, que parece estar casi siempre preocupada en extremo por la salud del niño la niña, suele ser capaz de contaminar las muestras de orina; privar de alimento o escatimarlo para que parezca no aumentar de peso; alterar los instrumentos de medición (caso típico: calentar el termómetro para aparentar fiebre); falsificar los resultados de las pruebas de laboratorio; hacerle ingerir medicamentos u otras sustancias que le provoquen vómitos, diarrea u otros tipos de problemas, entre otras acciones destinadas a producir síntomas. En otros casos, simplemente anuncian indicios inexistentes”, afirmó.

Por otro lado, el diagnóstico tiene sus dificultades. “La primera sospecha debiera aparecer al constatar en la historia clínica el largo historial de consultas; en algunos pacientes, son por sintomatología similar, y en otros, quien lleva una consulta relata determinado cuadro, y en la siguiente, otro completamente diferente. Cuando ello es exagerado, resulta relativamente fácil instalar la duda y proceder a confirmarla o descartarla. Lo que ocurre con frecuencia es que la madre o el padre, cuando comienzan las preguntas incómodas, capaces de poner en evidencia el síndrome, cambia de médico o de centro de salud, lo que ayuda a que sea dificultoso desenmascarar la situación. Otro tanto suele ocurrir cuando se intenta interrogar a otro referente del niño o niña”, completó Carrillo.

 

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