Reclamo de docentes: una resolución de 2010 prioriza a talleristas de ESI con contenidos desactualizados

La resolución 174/2010 de la DGE limita el otorgamiento de horas a quienes se formaron después del 2009 en educación sexual integral. Docentes elevan un petitorio extenso con los reclamos que sostienen hace años y aún no tienen respuesta.

Reclamo de docentes: una resolución de 2010 prioriza a talleristas de ESI con contenidos desactualizados

Foto: Infobae

Sociedad

Educación Sexual Integral

Unidiversidad

Julia López

Publicado el 09 DE MAYO DE 2022

Una nueva capacitación en educación sexual integral (ESI) a la que convocan desde la Dirección General de Escuelas (DGE) llamó la atención sobre la necesidad de modificar la resolución provincial que regula el otorgamiento de horas y la selección de talleristas. En este marco, un grupo de docentes elevó a esa oficina un petitorio extenso y variado que contempla todos los reclamos que, desde hace tiempo, se han planteado de forma individual o colectiva, hacia las escuelas o el Gobierno, y no han tenido respuesta.

El reclamo principal, explica Ana María Vega –parte del grupo que redactó el petitorio–, es que se revise la Resolución 174/2010 por obsoleta. Ese marco normativo prioriza a quienes se hayan capacitado en 2007, 2008 y 2009, y no reconoce nuevos cursos, diplomaturas y especializaciones habilitantes.

Vega, jefa de Formación Continua del IES 9-029 de Luján de Cuyo y formadora en ESI, explicó que este grupo de docentes tiene interés en que se aplique la ESI como lo marcan la ley y las resoluciones del Consejo Federal para que se garantice el derecho de todas las personas que atraviesan el sistema educativo. El grupo está conformado hace un tiempo y, en esta ocasión, se convocaron a raíz de la última capacitación que se lanzó desde la Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares (Doaite) de la DGE.

La propuesta, aseguró la docente, es muy importante, de muchas horas –se dictará durante ocho meses– y vincula a talleristas ESI con los distintos programas del Estado provincial que pueden responder a las demandas de las escuelas en estos temas. Entonces, cabe la pregunta: ¿de qué sirve este nuevo curso de la DGE, si igual se considera que quienes se capacitaron en aquellos años constituyen “el recurso humano calificado para el dictado de los talleres”?

El Gobierno habilitó a dedicar las horas de trabajo a este curso, pero la realidad es que es muy poco tiempo –80 minutos por semana para toda la institución–. “Las escuelas, mientras las talleristas se están formando, se quedan sin esta persona fundamental”, explicitó Ana Vega.

La resolución que piden que se derogue para reemplazarla por una actualizada establece los temas a tratar y los tres talleres donde se tienen que dar. No tiene en cuenta que, cuando la ESI está correctamente planificada, se debe adecuar su aplicación a la institución educativa en la cual se desarrolle.

Además, habilita a tomar horas a docentes que se formaron hace trece, catorce o quince años: “En educación sexual integral, eso no sirve porque, precisamente, la ley te dice que las personas que la trabajan tienen que hacerlo con conceptos actualizados”. Quienes solo se prepararon entre el 2007 y 2009 van a aplicar la ley de manera inadecuada, sostuvo la formadora, porque no tienen en cuenta aspectos novedosos que hoy reclaman desde el sector estudiantil: diversidad sexual, acoso escolar, bullying, cyberbullying, grooming, abuso sexual. Son muchos los temas que no están incluidos en aquella normativa.

Sucede que, dentro de las escuelas, hay personas que conocen de ESI y entienden que debería priorizarse a quienes tienen los cursos más actualizados, pero también hay personas que no. En esos casos, siguen al pie de la letra la Resolución 174/2010 y dejan a un lado a personas que tienen formaciones como diplomaturas, especializaciones, actualizaciones universitarias o del Instituto Nacional de Formación Docente.

Hace más de tres años que un grupo de docentes solicita que aquella normativa sea reemplazada por alguna más actualizada que no ponga un tope a las formaciones. Podría, quizás, considerar como criterio la cantidad de horas de esos cursos y que su dictado se haya realizado en los últimos, por ejemplo, cinco años, propuso Ana María Vega. “Entonces, esa nueva resolución no va a quedar caduca porque siempre hay que estar capacitándose para cumplir con lo que se está pidiendo”.

Hoy, las talleristas de ESI –son, en su gran mayoría, mujeres– tienen asignadas dos horas cátedra por semana, es decir, 80 minutos semanales por escuela. La realidad es, relata la formadora, que la demanda es mucho mayor y dedican más tiempo que no les pagan. Por eso solicitan, además, que, en secundaria, se las integre al gabinete de profesionales que abordan distintas problemáticas para trabajar integralmente; y en primaria, les den un cargo como coordinadoras: “Es un trabajo que debe ser remunerado adecuadamente y, por supuesto, también debe ser jerarquizado”.

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