“Se deja librada a poderes privados una responsabilidad que es del Estado”

La decana de la Facultad de Educación Elemental y Especial de la UNCUYO, Mónica Castilla, analiza el fenómeno del crecimiento de la matrícula del sector privado.

"Se deja librada a poderes privados una responsabilidad que es del Estado"

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Verónica Gordillo

Publicado el 01 DE JUNIO DE 2015

A la decana de la Facultad de Educación Elemental y Especial de la UNCUYO, Mónica Castilla, le preocupa el incremento de la matrícula de las escuelas primarias de gestión privada porque entiende que se deja cada vez más librada a los poderes particulares una responsabilidad que es y debe ser del Estado. Castilla dirige la institución que brinda formación de grado universitario a los docentes, aunque sólo cubre entre 2 y 3 % de la demanda del sistema.

La Decana advierte sobre la necesidad de que el Gobierno reaccione ante el incremento de la matrícula del sector privado.

¿Cómo analiza este fenómeno?

Creo que es preocupante, porque deja cada vez más librada a los poderes o a los grupos de poder particular una responsabilidad que es y debe ser del Estado. Me preocupa que se desarrollen alternativas de educación en las queel Estado no tenga la mayor responsabilidad de lo que se hace y se deja de hacer. Desde mi concepción, el Estado debe garantizar salud, seguridad y que todos los ciudadanos tengan acceso a la educación pública, gratuita y laica, o sea que si alguien decide mandar a sus hijos a una escuela de una confesión, lo haga por su ideología religiosa, pero no porque no tiene una escuela pública para enviarlos. Lo que me preocupa de estos sistemas es cómo el Estado se desentiende de la obligación que tiene de dar una educación de calidad a todos sus miembros.

Desde la DGE aseguran que ellos marcan las pautas a seguir.

Es cierto que existe una normativa que impide a las escuelas ser completamente libres, pero el Estado no es eficiente en este momento para controlar las escuelas públicas, entonces encuentro difícil que pueda fiscalizar las privadas. Sí están controladas en la parte administrativa, pero no hay un control hacia el interior de la ideología que se está trabajando en cada escuela, hacia lo pedagógico, hacia el imaginario cultural que se va construyendo.

¿Cuáles son los factores que impulsan el fenómeno?

Es un proceso complejo, no hay un solo factor. El contexto nacional tiene que ver, ya que un país donde para los docentes universitarios se propone el 22 % de aumento, mientras que para los otros gremios se habla de casi el 30, muestra que hay un desmedro de la educación. Por lo tanto, esa puede ser una de las causas, porque en general los docentes privados no hacen paro. Otro factor es la cantidad de alumnos: mucha gente entiende que el docente puede atenderlos mejor si tiene menos alumnos y eso le da más seguridad y tranquilidad.

También se marca la extensión horaria como un factor.

Creo que sí, porque hoy todos los miembros de la familia trabajan; no existen las abuelas de antes porque las abuelas también trabajamos, entonces no existe el sistema de contención que antiguamente tenía la familia para el niño. De todas formas, creo que el conflicto de fondo es que la escuela pública ha ido perdiendo credibilidad.

¿Por qué?

Son muchos factores, pero tiene que ver con estas condiciones que le decía. Malas condiciones del trabajo docente, superpoblación en las aulas, la falta de una política de Estado respecto de educación, porque cambia el gobierno y se cambia toda la estructura. Esas situaciones, creo, son elementos que han ayudado a este abandono. También la misma desvalorización del docente, que se vive desde lo salarial hasta las condiciones gremiales.

¿Qué medidas se deberían impulsar para revertir la tendencia?

Creo que es necesario atacar los problemas estructurales que tiene la educación, y lo primero es que tiene una superestructura de directivos, supervisores, consejos, que sólo entorpece el procedimiento. Esa superestructura es muy verticalista y no permite la asunción de responsabilidades, es un sistema que propicia el "a mí no me toca" sino al otro. Eso sí creo que es un gran desafío para la escuela pública. También es necesario reconstituir la valoración del docente. Es alguien que está a cargo de nuestros hijos, del pensamiento, de cómo procesan la información. Tenemos que darle el valor que tiene. Nosotros tenemos una seria falta de respeto a la autoridad, tal vez porque hemos tenido demasiado autoritarismo y no autoridad legítima.

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