Tras 15 días de protestas y represión, una explicación desde Colombia al estallido social

Andrés Angélica, ciudadano de Cali, ha participado en la mayoría de las manifestaciones. Nos explicó cómo se inició la crisis y qué piden luego de lograr el freno a la reforma tributaria.

Tras 15 días de protestas y represión, una explicación desde Colombia al estallido social

Foto: Andrés Angélica

Internacionales

Crisis en Colombia

Unidiversidad

Unidiversidad / Emilio Murgo

Publicado el 13 DE MAYO DE 2021

Durante los últimos quince días, colombianas y colombianos salieron a las calles a manifestarse, en lo que comenzó como una protesta contra la reforma tributaria y continuó por una crisis social e institucional que tiene origen desde hace muchos años. En el contexto del descontento generalizado de la sociedad, piden que haya cambios estructurales en la policía ante el aumento de la violencia. Además, se resisten a una reforma de la salud y quieren que se cumpla el acuerdo de paz que se firmó en 2016.

 

¿Por qué continúan las protestas en Colombia?

La crisis institucional y social atraviesa a Colombia desde hace muchos años, aunque las desigualdades soportadas por el pueblo durante décadas han estallado en el gobierno de Iván Duque. Andrés Angélica, ciudadano de Cali y participante de las protestas en Colombia, dialogó con Unidiversidad acerca de las manifestaciones, las razones por las que se originaron, la violencia, la pobreza y la desigualdad.

Desde que se iniciaron las protestas el pasado 28 de abril, la situación tomó una repercusión bastante fuerte dentro de Colombia, especialmente en Cali (epicentro de los reclamos). “Fue una de las ciudades en las que más fuerte se respondió al llamado de realizar estas marchas y protestas, que se iniciaron bajo el marco de la reforma tributaria que el Gobierno nacional quería aprobar, aunque, al pasar los días, ha ido disminuyendo la intensidad de la violencia”, destacó Angélica.

“Fueron días aterradores, muchas situaciones quedaron registradas por las redes sociales, que funcionaron como ‘muestra’ de lo que estaba ocurriendo en las distintas manifestaciones. Los puntos más críticos fueron: Puerto Resistencia, la Luna, Paso del Comercio y la Loma de la Cruz, todos ubicados en la zona de Cali”, mencionó.

 

La violencia de la fuerza pública reavivó el debate de una reforma policial 

Según la Defensoría del Pueblo, en las protestas han muerto al menos 40 personas –incluyendo un policía–, aunque la ONG local Temblores asegura que son más y que hay cientos de heridos desde que comenzaron las movilizaciones.

“Los primeros días del paro fueron bastante intensos. Hay muchas personas desaparecidas, otras fallecidas y también se registraron violaciones contra las mujeres por parte de las fuerzas de seguridad”, afirmó Angélica.

“Los derechos humanos fueron más visibles al tercer o cuarto día de la manifestación; los primeros días, no tanto. Se hicieron mucho más presentes cuando la comunidad caleña, por medio de redes sociales y cadenas de WhatsApp, estaba manifestando el abuso policial y sobre todo, las desapariciones en cada uno de los puntos de resistencia”, planteó.

Diversas ONG, tanto nacionales como internacionales, han advertido sobre hechos relacionados con violaciones a los derechos humanos por parte de la fuerza pública en el marco de las protestas.

“Actualmente se reunió una comisión de la Organización de las Naciones Unidas, la que estuvo dentro de la manifestaciones y fue parte de la caravana de vehículos de la Minga Indígena, lo que demostró, a raíz de su acompañamiento, la legitimidad de las protestas”, prosiguió.

¿Grupos armados o paramilitares infiltrados?

A medida que avanzan las protestas, se manifiesta un uso excesivo de la fuerza policial. En este caso, las redes sociales han servido como vehículo de todas aquellas personas que, mediante fotografías y videos, “retrataron” los incidentes por parte de las fuerzas de seguridad. En diversas ciudades y municipios se han producido denuncias por la irrupción de la fuerza pública y por la dispersión de marchas, incluso tratándose de pequeños actos.

“Con respecto a la infiltración de paramilitares en las manifestaciones, al principio creía que esta situación no era posible, pero en estos momentos, dentro de la protesta, hay un río revuelto y muchas confusiones, por lo que existe la posibilidad de que no solo haya grupos paramilitares infiltrados sino que también pueda haber gente involucrada de las guerrillas, las FARC y personas que se dediquen a la delincuencia común. Estas personas infiltradas creo que tienen objetivos totalmente diferentes a los que la mayoría de los manifestantes tenemos”, relató Angélica.

En 2016, el Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos firmó un acuerdo de paz con la que era la guerrilla más antigua de América Latina: las FARC, convertidas ahora en partido político.

“Estas infiltraciones tienen dos miradas. La primera es que puede ser gente involucrada para obtener distintos réditos de las marchas; la segunda mirada es que puede ser por una operación por parte del Gobierno Nacional para que las protestas tengan un tinte de violencia y así no legitimarlas ante la comunidad colombiana”, consideró.

 

Pobreza y desigualdad, un malestar generalizado 

Uno de los grandes problemas que tiene América Latina –y lamentablemente Colombia no es la excepción– es el de la pobreza y la falta de oportunidades laborales. “El contexto social que vive Colombia fue determinante para que esta protesta –que comenzó en 2019– mostrara el descontento de la gente. Ya se venía avizorando una manifestación, ya que debemos tener en cuenta que Colombia no es una sociedad que esté culturizada para la protesta, precisamente porque ha sido aterrorizada a través de todos los gobiernos durante las últimas dos décadas”, analizó Angélica.

“Las políticas de los últimos gobiernos, que han ido mal administrando todos los recursos públicos, han creado una desigualdad muy grande en la sociedad. La informalidad con respecto a los empleos es bastante alta, el desempleo es muy alto y tenemos no solamente pobreza, sino también miseria. Esto no solo sucede en mi región (Cali), sino en toda Colombia”, agregó.

En marzo de 2020, justo antes de que comenzaran los confinamientos por la pandemia, la tasa de desempleo en Colombia ya era alta, del 12,6 %. Para febrero de 2021, la cifra ascendió al 15,9 %, según el DANE.

“A la ciudadanía se la ha horrorizado en cuanto a la posibilidad de manifestarse, a tratar de luchar por sus derechos, a que si un gobierno está violentando algún derecho fundamental, no se tenga el derecho a protestar y reclamar, ya que se lo tilda a uno de guerrillero o de comunista. Este ha sido el discurso de la derecha colombiana para deslegitimar y no motivar a que la gente pueda manifestarse por sus derechos”, señaló.

Un llamado a que cesen los asesinatos y se cumpla el acuerdo de paz

Los desmovilizados y ciudadanos en general que respaldaron el proceso piden que sean cumplidos los compromisos, especialmente los puntos referentes a garantizar la vida y la seguridad de quienes dejaron las armas. “Es paradójica la sociedad colombiana, porque los acuerdos de paz con las FARC –grupo armado que por más de 50 años estuvo en conflicto con el Estado Nacional– fueron sometidos a un plebiscito para que el pueblo los refrendara. La ultraderecha colombiana, valiéndose de mentiras y artimañas, hizo una campaña bastante sucia en cuanto a este acuerdo”, indicó Angélica.

“Esto nos lleva a ser una sociedad bastante compleja, puesto que infinidad de veces le dice 'No a la paz' y, aun así, se queja de los índices de violencia tan altos, por la desigualdad, por la pobreza”, expresó.

 

Autocrítica

“Yo también tengo un poco de crítica a la sociedad colombiana, sobre todo a la caleña, ya que hemos sufrido el conformismo, somos una sociedad que vivimos mucho de las apariencias. Eso nos hace manipulables y que nos conformemos con muchas cosas materiales. Esto hace que no podamos luchar como sociedad, dado que la gente tira la toalla y solo aboga por su propio bienestar, no por el bien común”, finalizó.

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