Tras las tormentas de verano: ¿qué tan eficaz fue el sistema de contención aluvional en el Gran Mendoza?

Las lluvias del 30 de enero, 20 de febrero y 7 de marzo reabrieron un debate recurrente: si la provincia está preparada para contener tormentas intensas. Especialistas coincidieron en que los eventos estuvieron dentro de lo esperable para el verano, aunque dejaron daños en sectores del escudo que protege a la zona metropolitana de aluviones. Faltan obras clave.

Tras las tormentas de verano: ¿qué tan eficaz fue el sistema de contención aluvional en el Gran Mendoza?

¿Está preparado el sistema aluvional y pluvial de la provincia? / Foto Hidráulica

Sociedad

Unidiversidad

Ernesto Gutiérrez

Publicado el 30 DE MARZO DE 2026

Las tres tormentas fuertes que cayeron en el Gran Mendoza este verano —30 de enero, 20 de febrero y 7 de marzo — dejaron postales conocidas, pero siempre inquietantes: calles convertidas en cauces temporarios, puentes con acumulación de agua, acequias exigidas al límite y barrios anegados. Los pronósticos indican que estos fenómenos caracterizados por la caída de mucha agua en poco tiempo serán cada vez más frecuentes e intensos, entonces, ¿está preparado el sistema aluvional y pluvial de la provincia para afrontar una realidad marcada por el cambio climático? ¿Cómo funcionó el escudo protector de aluviones en estos últimos eventos?

Este sistema de defensa del piedemonte y de todo el Gran Mendoza está formado por los diques San Isidro, Papagayos, Frías, Maure y el colector Blanco Encalada, cuya función es almacenar agua y liberarla en forma controlada. Muchas de estas presas fueron construidas en la década del 30, con las técnicas de ese momento. Y hay que sumar otro factor que en aquellos momentos no entraba en juego, el avance de la urbanización en el piedemonte, que impermeabiliza los suelos, por lo que el agua ya no infiltra en forma natural como antes.

Santiago Ruiz Fraites, director del Instituto Nacional del Agua, y Pablo Rodríguez, director de Hidráulica de Mendoza, afirmaron que el sistema de defensa aluvional funcionó bien y está preparado para afrontar tormentas severas, aunque Rodriguez sostuvo que algunos colectores como Los Ciruelos, Frías y Papagayos sufrieron daños en su infraestructura por las fuertes lluvias y que ahora queda por delante la tarea de reparación.

La primera aclaración que hicieron los especialistas tuvo que ver con las características propias de las últimas grandes tormentas en el Gran Mendoza. Indicaron que la cantidad de agua caída no fue un evento récord ni extraordinario desde el punto de vista climático. Sí fue una lluvia severa, sí tuvo impacto urbano y sí volvió a poner bajo tensión a la red aluvional de la provincia. Pero estuvo, en términos generales, dentro de lo que puede esperarse en un verano mendocino.

“Fueron lluvias muy intensas, pero no han marcado récord. En algunas estaciones estuvimos cerca de valores históricos máximos, pero no los superaron”, aclaró Ruiz Fraites. La explicación va acompañada de datos comparativos: los últimos años estuvieron atravesados por veranos más secos y con menos tormentas de este tipo. “Desde 2022 no teníamos lluvias con esta intensidad en la zona metropolitana”, precisó.

Control de torrentes en la cuenca 301, ubicada entre el Frías y Maure, en Godoy Cruz. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

Verano con tormentas intensas, pero típicas de Mendoza

Según el director del INA, lo que se registró entre enero, febrero y marzo responde al patrón clásico de las tormentas convectivas de verano. Son precipitaciones localizadas, muy intensas, que descargan grandes volúmenes de agua en pocos minutos sobre un área puntual, mientras a pocos kilómetros la lluvia puede ser mínima o directamente inexistente. Esa es una de las marcas del clima mendocino en los meses cálidos.

“Estamos en plena época de verano, entonces tenemos las famosas lluvias torrenciales de verano o tormentas convectivas”, señaló Ruiz Fraites, quien fue entrevistado antes de comenzar el otoño. Se trata de fenómenos que se generan por el calentamiento del suelo y de la atmósfera, una combinación que favorece el desarrollo de nubes verticales capaces de producir descargas violentas en lapsos cortos.

Los registros de la red meteorológica del área metropolitana mostraron justamente esa dispersión. En Luján, por ejemplo, una estación midió 21 milímetros en un solo evento, casi la mitad de lo que en otros sectores cayó a lo largo de un mes. La ubicada en el Conicet, durante febrero, registró 45 milímetros en una sola tormenta. Y la estación ubicada cerca de Boulogne Sur Mer, en la zona de la Policía Montada, midió casi 90 milímetros en enero, muy cerca del récord histórico del lugar, que es de 93 milímetros, pero aun así, el especialista aclaró que no se trató de valores sin antecedentes. 

Mendoza ya vivió episodios incluso más intensos, como el de 2016 en Chacras de Coria, cuando se registraron 135 milímetros, o distintos eventos fuertes en la década pasada y en 1992. Por eso, desde la meteorología, la lectura es prudente: no fue un verano récord, pero sí un regreso de lluvias fuertes que la provincia no venía experimentando con esta frecuencia y que muy probablemente se repitan con mayor regularidad, dicen los expertos. 

“Ese punto es central para entender el desconcierto social que hay sobre estas tormentas. Después de varios años con menos precipitaciones y con lluvias más débiles, la memoria reciente se acostumbró a un verano más seco. En ese contexto, cada evento intenso parece más grande de lo que indican los registros. No porque no haya sido severo, sino porque la comparación inmediata está distorsionada por la sequía previa”, explicó el director del INA.

Según el director del INA, lo que se registró entre enero, febrero y marzo responde al patrón clásico de las tormentas convectivas de verano. Foto: Clarín.

Acequias y escudo de contención 

Con cada lluvia entra en juego el escudo de contención aluvional que tiene Mendoza. ¿Cómo funcionó el sistema pluvial y aluvional del Gran Mendoza en estos últimos eventos? Acá entra la explicación técnica del director de Hidráulica de Mendoza, quien aclaró que el sistema respondió, pero quedó exigido, y que ahora necesita reparaciones puntuales para sostener su capacidad operativa.

“Los sistemas urbanos de desagües pluviales se diseñan para tormentas más chicas”, explicó Rodríguez. Es decir, las acequias, sumideros y desagües municipales no se calculan para soportar sin desbordes lluvias extremas con recurrencias largas.

“Las cunetas están diseñadas para una recurrencia de entre 2 y 5 años”, detalló y lo graficó con una comparación sencilla: “Es como decir: voy a construir una casa y le voy a poner columnas para un edificio de 20 pisos”. Desde su punto de vista, hacer toda la infraestructura urbana para eventos excepcionales sería antieconómico y técnicamente injustificado. Por eso, cuando cae una tormenta de 50 milímetros, es esperable que haya agua circulando por las calles durante un tiempo.

En Mendoza, además, la pendiente natural juega a favor del escurrimiento. Las tormentas suelen tener un tiempo de respuesta relativamente corto: llueve con fuerza, el agua se acumula rápido, circula con intensidad y luego baja. “Si la tormenta empieza a las seis de la tarde, a las nueve de la noche posiblemente ya no nos encontremos con agua en la calle ni en la cuneta”, explicó Rodríguez, quien desde su mirada, que haya anegamiento momentáneo no implica que el sistema haya colapsado, aclaró el titular de Hidráulica. 

Asimismo, Ruiz Fraites coincide en ese punto: “El sistema de defensa no alcanzó a rebasar ni a colapsar”, afirmó. Lo que sí se observaron fueron excedentes temporales, sobre todo en puentes o zonas bajas donde el agua se concentra con más rapidez”.

“Eso no quita que la escena urbana genere tensión. Porque la infraestructura mayor puede estar cumpliendo su función y, al mismo tiempo, cada vecino o vecina puede sentir que la ciudad quedó desbordada. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez, El sistema aluvional mendocino está pensado para administrar riesgos y conducir grandes caudales de agua, no para eliminar por completo cualquier anegamiento en eventos severos”, dijo Ruiz Fraites.

“La basura y la falta de limpieza agravan la situación”, advirtió Ruiz Fraites. Foto: Diario Uno.

Daños, puntos críticos y crecimiento urbano en el piedemonte

La seguidilla de tormentas no quebró la red principal, pero sí dejó daños concretos, aseguró el titular de Hidráulica. Mencionó que varias obras fueron afectadas por la intensidad y recurrencia de las lluvias. Uno de los casos más relevantes se dio en el Cacique Guaymallén, a la altura del barrio Jardín Ujemvi, donde una crecida arrastró un escalón de la estructura. También resultó dañado un tramo de unos 50 metros del colector Cerrillos, en Godoy Cruz, cerca de La Estanzuela, donde la provincia avanzó con una licitación de urgencia para la reparación.

A eso se sumaron socavones y erosiones en losas de colectores como Los Ciruelos, Frías y Papagayos. “Hemos estado resolviendo en la urgencia y, durante este tiempo, también de manera preventiva”, indicó Rodríguez. La conclusión de Hidráulica es que el sistema respondió, pero quedó exigido y ahora necesita reparaciones puntuales para sostener su capacidad operativa.

Pero además de las obras, hay una problemática que hay que mirar de cerca, el crecimiento urbano sin planificación, especialmente en el piedemonte. “La ocupación desordenada del territorio es una de las problemáticas que se ha agravado con el paso de los años”, advirtió el director del INA. A medida que avanza la urbanización, se pavimentan calles, se sellan superficies y el suelo pierde capacidad de absorber el agua, el resultado es un mayor escurrimiento superficial y una aceleración del flujo hacia las zonas urbanas bajas. En una provincia donde el Gran Mendoza funciona como una especie de hondonada que recibe el agua que baja desde el piedemonte, esa dinámica agrava cualquier tormenta intensa.

En ese sentido, Rodríguez afirmó que hoy existe un control más fuerte sobre las construcciones en esa zona. A través de la unidad intermunicipal del piedemonte, cualquier emprendimiento dentro de ese polígono debe pasar por un dictamen de Hidráulica. Y ese dictamen, remarcó, es vinculante cuando se detectan condiciones de riesgo. “Si nosotros consideramos que, atento a una condición de riesgo o vulnerabilidad, no es conveniente que se implante la infraestructura, esa es la opinión que vamos a dar”, sostuvo.

A la presión urbanística se suma otro factor más cotidiano: el mantenimiento de las acequias y zanjones, una parte esencial del paisaje y del drenaje mendocino. “La basura y la falta de limpieza agravan la situación”, advirtió Ruiz Fraites.

“La ocupación desordenada del territorio es una de las problemáticas que se ha ido agravado con el paso de los años”, advirtió el director del INA. Foto: Alf Pone / MDZ

Cambio climático y futuras obras 

La repetición de tormentas intensas en tan poco tiempo también volvió a instalar la pregunta sobre el cambio climático. Ruiz eligió una respuesta cauta. “Nadie puede negar hoy el cambio climático”,  aunque aclaró que no es posible atribuir de manera directa estos episodios a una tendencia global. Mendoza, explicó, tiene una variabilidad climática muy marcada, con ciclos alternados de sequía y de precipitaciones más intensas. Para confirmar cambios de tendencia hacen falta una serie de datos más largos y homogéneos.

Sin embargo, no descartó que los eventos intensos puedan volverse cada vez más frecuentes. Es decir, fenómenos que antes se ubicaban en el borde entre lo habitual y lo extraordinario podrían repetirse con mayor regularidad. Durante este verano, por ejemplo, algunas estaciones registraron acumulados cercanos a 200 milímetros entre enero y febrero, una cifra llamativa para zonas donde eso puede representar buena parte del promedio anual.

“Esa situación incluso empezó a preocupar al sector agrícola, en especial a productores vitivinícolas que observan con atención el aumento de humedad durante la maduración de la uva. En una provincia donde el agua es estratégica, cualquier alteración en la distribución o intensidad de las lluvias repercute mucho más allá del tránsito o de la infraestructura urbana”, afirmó Ruiz Fraite.

Frente a ese escenario, la provincia ya trabaja en dos planos. Uno es el mantenimiento y revisión de obras existentes. Rodríguez confirmó la firma de un convenio con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para evaluar el estado estructural de presas y obras aluvionales que ya tienen años de servicio. “Queremos verificar si están en condiciones operativas estructurales y si hace falta hacerles algunas mejoras”, explicó.

El otro plano es el de las obras futuras. El funcionario destacó la reciente extensión del colector Blanco en Carrodilla, que definió como la obra aluvional más importante de los últimos 20 años, con una inversión de 5.000 millones de pesos. Y mencionó dos infraestructuras que aparecen como críticas hacia adelante: la presa Chacras de Coria, en la cuenca del río seco Viamonte, y una eventual modernización del colector Los Ciruelos.

Mientras tanto, el régimen de lluvias empieza a cambiar. Ruiz Fraites recordó que, a partir de abril, Mendoza deja atrás la lógica de las tormentas convectivas y entra en una etapa de precipitaciones frontales: más uniformes, más prolongadas, pero menos intensas. El verano, en cambio, seguirá siendo la temporada de las descargas violentas y localizadas.

Por eso, la lección que dejaron las tormentas del 30 de enero, 20 de febrero y 7 de marzo no es que Mendoza vivió algo fuera de toda escala. “La señal más fuerte pasa por otro lado: la provincia volvió a enfrentarse con un tipo de lluvia que conoce bien, pero que había dejado de ver con esa fuerza en los últimos años. Y en ese regreso quedaron al descubierto varias capas de un mismo problema: una infraestructura que resiste, pero se daña; una ciudad que escurre, pero se anega; un territorio que crece, pero no siempre ordenadamente; y una sociedad que, después de la sequía, volvió a recordar que en Mendoza el agua también puede llegar de golpe y desbordar en minutos una rutina entera”, señaló el director del INA

 

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