Vegetarianos, el reto argentino

Existen colombianos que no beben café, mexicanos que no toleran el picante e italianos que odian el tomate. Cada país tiene productos en abundancia y en muchos casos los de mejor calidad entre sus arcas, pero eso no garantiza que los habitantes de cada nación sean los mejores a la hora del consumo de su producto nacional.

Vegetarianos, el reto argentino

El vegetarianismo, más que una moda pasajera, es un completo modo de vivir en armonía con el entorno. Foto web.

Sociedad Unidiversidad por Felipe Caicedo / Publicado el 26 DE SEPTIEMBRE 2012

La Argentina tiene fama en el mundo entero, su imagen se asocia directamente en el campo culinario al alfajor, el dulce de leche, el vino y sobre todo a la carne, de la que no sólo se reconoce su sabor, sino su gran calidad de producción.

Entonces la paradoja austral nace con la existencia de vegetarianos y veganos en territorio argentino, personas que decidieron dejar la carne de su dieta y remplazarla por verduras y suplementos. El vegetarianismo es un régimen alimentario basado en la abstinencia del consumo de carne y de todo alimento que provenga de la muerte de un animal. El vegetariano no sólo adopta en general una dieta sino un estilo de vida al evitar además cualquier artículo que base su producción en el aprovechamiento animal.

Lo estricto en la dieta va en cada individuo, existe una clasificación en la que los lactovegetarianos son quienes han optado por el no consumo de la carne pero sí de los lácteos, los ovovegetarianos en cambio optan por el consumo del huevo por lo que el ovolactovegetarianismo es un consumo de huevo y lácteos, mas no de carne. Por otro lado, están los veganos que han eliminado por completo la ingesta de productos de derivación animal.

En 2009 las cadenas de noticias CNN y TIME se unieron para hacer en Estados Unidos una encuesta sobre las razones para llevar un estilo de vida vegetariano, la sociedad norteamericana expresó que el principal motivo es la salud con un 32%, seguido por la preocupación por la presencia de aditivos y hormonas en la carne con un 15%, en tercer lugar el mal sabor de la carne con 13%, está además el cariño hacia los animales y la violación de sus derechos con el 11% y 10% respectivamente, por debajo de eso terminan la lista las creencias religiosas (6%), la preocupación por el planeta (4%), el perder peso (3%) y la reducción del hambre en el planeta (1%).

Históricamente se considera a la dieta de la carne diaria como un invento moderno de occidente, pues es algo relativamente nuevo el mercado industrializado de fácil y económica consecución de ésta. Pero aun así se habla del vegetarianismo como una moda nueva entre los jóvenes por razones sociales o ecológicas y entre los adultos mayores por motivos de salud. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) los argentinos consumen 58, 2 kilos de carne al año en promedio, 9,6% más que en 2011. A pesar de ello los locales de comida vegetariana hoy abundan en ciudades como Buenos Aires donde la oferta se centra en calles como Florida y barrios como el chino y San Telmo, en que los locales de comida orgánica llegan a recibir miles de visitas cada fin de semana. 

El inicio

Alejandra Morales inició su vegetarianismo ya hace 3 años tras considerar un completo avasallo el matar animales para alimentarse causándoles sufrimiento cuando se puede vivir comiendo otras cosas y entonces exploró las opciones para suplir la carga. Dejó la carne roja, luego el cerdo, por último el pollo y el pescado.  En las primeras semanas subió considerablemente de peso por la elevada ingesta de harinas, pero luego la experiencia le fue enseñando como crear una dieta más balanceada. Hoy remplaza las proteínas de la carne con semillas, legumbres y derivados animales como lácteos y huevos (que al no estar fertilizados no atentan contra su estilo de vida).

María Teresa Abraham es nutricionista y recomienda que en todo caso el proceso de convertirse en vegetariano debe ser acompañado por un clínico, sea cual sea la razón para hacerlo. Explicó además que debe ser paulatino el abandono de la carne en la dieta para evitar problemas de salud y que, ante todo, debe existir un remplazo de las proteínas de origen animal preferiblemente con derivados lácteos y de huevo. Abraham recomienda también que una mujer embarazada deba consumir una buena carga de aminoácidos animales, ya sea de la carne o de alimentos con base de queso, leche, huevos, etc. Pues son estos los que permiten una buena formación de tejidos y es importante evitar una doble malnutrición. Es la misa razón por la que todo niño debe consumir éstos para un crecimiento saludable.

Activismo, vida argentina, verdades…

Los grupos de apoyo a la naturaleza y que van en contra del maltrato animal cada día son más. Solo en Google al buscar “activismo vegetariano” aparecen más de 421.000 resultados en español sobre el tema, relacionados con asociaciones que promueven el fin del consumo de carne como una salida coherente para la afectación global en temas de ecología y sustentabilidad.

Acción Vegan Argentina es una organización no gubernamental que promueve no solo el veganismo sino además cuestiona el uso de animales en espectáculos y sus pieles en textiles, exige la prohibición de la experimentación en animales e incluso ruega la no compra de animales. Así también aparecen sitios como la Unión Vegana Argentina o Haztevegetariano.com que sirven de apoyo para personas que tienen el propósito de cambiar sus hábitos alimentarios hacia el mundo de las verduras, dando un horizonte más amplio que desmiente el cliché que sostiene que ser vegetariano es solo comer lechuga.

La Argentina es el país de la carne, eso lo saben tanto los locales como foráneos. “Ha sido horrible, todo es carne, carne, carne…” es lo primero que dice Cata Cronopio, estudiante chilena que ahora está de intercambio en Mendoza para luego sostener que la oferta de frutas y verduras en el país gaucho no es tan grande como en otras partes del mundo, e incluso no supera las calidades deseadas por los extranjeros, “No he conseguido productos que acostumbro comer a diario, como son la soya en el formato carne… la harina, la palta, el choclo, los champiñones, ha sido difícil que sean de buena calidad, he estado comiendo mucha pizza mozzarella, fideos y milanesas de soya caseras procesando yo misma los porotos”, dice también la chilena.

Ser vegetariano no es sencillo, al menos no lo es en el mundo occidental acostumbrado a la proteína carnívora, según aquejan varios vegetarianos, en los menús de la mayoría de restaurantes un plato sin carne que a la vez sea nutritivo puede costar un 30% más que cualquier otra opción.

Los mitos abundan también en torno al estilo de vida vegano, en un tiempo se llegó a decir que serlo era sinónimo de anemia, pero hoy está claro que con la suficiente cantidad de suplementos es posible eliminar cualquier posibilidad de enfermar.

El estilo de vida vegetariano que se promueve como un modo de llevar una vida más saludable tanto para cuerpo y alma es rentable en cuanto a nuevos seguidores se refiere. Cada día más personas se suman a este en la búsqueda de un cuidado de su cuerpo, del medio ambiente y el mundo animal. El vegetarianismo, más que una moda pasajera, es un completo modo de vivir en armonía con el entorno. Sí es posible ser vegetariano en la nación de la carne.