Dormir bien, fundamental para fijar los conocimientos

En esta nota, consejos para estudiantes universitarios. Especialistas en neurología advierten sobre los diversos riesgos de resignar horas y calidad de sueño.

Dormir bien, fundamental para fijar los conocimientos

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Mariano Rivas

Publicado el 04 DE SEPTIEMBRE DE 2019

“La gente que duerme mal estudia mal y aprende mal”, sostiene el neurólogo Andrés Barboza. Un sueño de calidad no es lo único que un estudiante necesita para mejorar su desempeño, pero es un ingrediente indispensable. Es también uno que suele resignar en pos de estudiar un rato más para llegar a ese examen inminente.

Lo que dice Barboza, vicepresidente de la Sociedad Neurológica Argentina, puede aplicarse a cualquier actividad cognitiva, pero en el estudiante universitario, por la exigencia a la que está sometido, adquiere una importancia mayor. El término que lo explica es la consolidación del aprendizaje.

Su colega Luciano Recchia, neurólogo del Departamento de Asistencia Médico Social Universitario (Damsu), lo explica de la siguiente forma: “Es fundamental conservar las adecuadas horas del sueño porque el sueño es el momento en el cual mucho de lo que aprendés en el día se va consolidando. No es la única forma, pero tiene que ver con eso. Los últimos días antes de la mesa, no tenés que dejar de dormir para quedarte estudiando, porque ese estudio va a rendir mucho menos. Si no hay descanso y sueño ente los períodos de estudio, esa información no se guarda”, advierte el profesional.

Las horas adecuadas de sueño para un estudiante universitario son, en promedio, ocho, aunque la cantidad varía dependiendo de la edad y de la persona. “Hay personas a las que seis horas les es suficiente y hay otras que necesitan más”, dice Barboza, y agrega que el hecho de no sentirse somnoliento durante el día es la manera más sencilla de comprobar si se duerme bien.

¿Cuánto necesitamos dormir de acuerdo a la edad? “Lo normal es que un chico recién nacido duerma de 18 a 20 horas por día. Un adolescente necesita en general de 8 a 10 horas por día. Un adulto, 6 o 7, y un anciano de 80 años, generalmente, con 5 horas por día va a estar bien”, responde el neurólogo.

Tanto Barboza como Recchia invitan a no olvidarse de la calidad del sueño, es decir, a tener en cuenta otros factores más allá del número de horas. Recchia señala que hay muchos de estos factores cualitativos que pueden observarse al compartir el lecho con otra persona.

Algunos que pueden mencionarse son las apneas o pausas respiratorias; también los movimientos repentinos durante el sueño, que están asociados al desarrollo de la enfermedad de Parkinson años después. “Hay otros tipos de trastornos que son más benignos, como el sonambulismo o la somniloquia, que es hablar dormido. O los terrores nocturnos, habituales en chicos que tienen mucho miedo, pero que carecen de mayor significación patológica”, manifiesta Recchia, y recuerda que es importante preguntar al cónyuge o pareja por la existencia de alguno de estos trastornos en el sueño propio.

Dormir poco puede matarte prematuramente

Sí, todos sabemos que dormir poco es malo para la salud porque es algo que se ha repetido mucho. Nos han hablado de todo tipo de efectos negativos que tiene en el cuerpo descansar pocas horas al día. De hecho, anteriores estudios han dicho que dormir cinco o menos horas al día provoca un mayor riesgo de muerte prematura.

 

Otros consejos para estudiantes

Si bien hay variaciones entre cada persona, para quienes se encuentran cursando una carrera, hay dos puntos importantes que también es beneficioso respetar: estudiar de día y no apelar a los medicamentos estimulantes.

“Hay horarios mejores para estudiar que otros. Durante la mañana y la tarde es mejor que durante la noche”, observa Barboza. Por otro lado, hace referencia a los fármacos que se pusieron de moda entre los estudiantes para mantenerse despiertos, como el modafinilo. Al respecto, apunta: “Dormir menos también es un condicionante para los trastornos del aprendizaje (…) Entonces, si vos te querés forzar más horas estando despierto para poder estudiar, eso después va a tener una consecuencia negativa en la capacidad de aprendizaje”.

 

Mal ánimo, estrés, riesgo vascular y probable cáncer

El biólogo y estudioso de los ritmos biológicos Diego Golombek sostiene que en los últimos 100 años los seres humanos hemos perdido entre una y dos horas de sueño. En 2007, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó como “probablemente cancerígeno” al trabajo en turnos rotativos, que provoca desórdenes en los hábitos de sueño.

Golombek, el científico que te enseña a cuidar el reloj interior

El investigador participó en Mendoza de la reunión de la Sociedad de Biología de Cuyo. Dijo que es necesario escuchar al reloj biológico, ya que alterar sus ritmos provoca que nos enfermemos más. De alondras, búhos y husos horarios. La problemática ...

“Trabajar en turnos rotativos es un factor de riesgo —corrobora Recchia—. Aumenta mucho el riesgo vascular (…) se ve mucho en médicos, enfermeras, policías y choferes”.

Dormir mal también puede provocar una situación permanente de estrés. “Es como una sensación de que te están persiguiendo. Se tornan un poco más altas la presión y la frecuencia cardíaca. El metabolismo también se va para ese lado y eso te genera mayor ritmo cardiovascular”, advierte el neurólogo.

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