"Darle a un niño un celular con redes es como darle comida chatarra”
Así lo aseguró el neurocirujano Fabián Cremaschi. El profesor de la UNCUYO explicó lo que produce en el cerebro el uso de las pantallas, así como las consecuencias en la salud mental de la niñez y la adolescencia.
El neurocirujano Fabián Cremaschi dijo que es importante que las familias y quienes toman decisiones sepan qué produce el uso de las redes en el cerebro de niños y niñas. Foto: Unidiversidad
El neurocirujano Fabián Cremaschi afirmó que darle a un niño o a una niña un celular con redes sociales es lo mismo que darle todos los días comida chatarra. Es igual —repite— porque es adictivo, porque crea un circuito neuronal patológico en un cerebro en formación. Y advierte que las consecuencias están a la vista con la afectación a la salud mental de la niñez y la adolescencia, que se traduce en cuadros de ansiedad y de angustia, en baja tolerancia a la frustración, en problemas de sueño y de socialización, entre otros.
El titular del área de Neurología Clínica de la Facultad de Ciencias Médicas de las UNCUYO dijo a Unidiversidad que su comparación entre las redes sociales y la comida chatarra no es una opinión, sino que es neurociencia, fundamentada en los trabajos científicos publicados que demuestran el daño que causa el uso de las redes sociales en menores de 16 años. El médico no levanta un dedo acusador; por el contrario, considera esencial que las familias o el adulto referente, así como quienes deben regular el acceso y el diagrama de esas redes sociales, tengan conocimiento sobre lo que les produce en el cerebro esa exposición permanente y tomen medidas.
El profesor dio un ejemplo que muestra el desconocimiento que existe. “Cuando las mamás me dicen: 'Mi hijo es tan inteligente que le das una tablet y la usa’, por dentro. pienso: 'Tu hijo no es inteligente, el que es inteligente es el programador que hizo una herramienta tremendamente adictiva para un cerebro de una cuasi bosa, que es el que tenemos todos cuando somos bebés. Entonces, el genio y el inteligente es el programador, no el bebé”, explicó.
El neurocirujano dijo que las redes sociales están diseñadas para generar adicción, como cualquier droga o la comida. Foto: Unidiversidad
Uso de redes y salud mental
La advertencia de Cremaschi no es caprichosa, teniendo en cuenta que la niñez está expuesta desde muy temprano a las pantallas. Así lo demostró el informe Niños, Niñas y Adolescentes Conectados, elaborado por Kids on Linea Argentina y Unicef, que concluyó que el 95 % de esa franja etaria en el país tiene su propio celular con conexión a internet a una edad promedio de 9,6 años.
El trabajo, que se elaboró sobre la base de encuestas a 5910 participantes de entre 9 y 17 años, también concluyó que el 80 % usa redes sociales todos los días y que el 83 % chatea a través de aplicaciones de mensajería. Además, mostró que el 94 % mira videos en plataformas como YouTube o TikTok todos los días, mientras que la mitad ve películas o series en streaming y juega videojuegos a diario.
A los resultados de ese informe, se suman los que muestran las problemáticas de salud mental. Uno de ellos, "Adolescencias y salud mental: brechas y tensiones en las políticas públicas", un trabajo de Fundar de 2025, concluyó que la percepción de chicos y chicas coincide con los informes oficiales: el aumento de casos de ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria y de suicidios. Ese trabajo también mostró la preocupación de chicos y chicas por el uso problemático de alcohol y el consumo excesivo de redes sociales, así como dificultades en el sueño y sentimientos de soledad.
“Nosotros tenemos una parte del cerebro que es la corteza prefrontal dorso-lateral, que tiene que ver con el comportamiento humano, con el control de impulsos, la toma de decisiones, la regulación emocional, que termina de desarrollarse a los 25 años, y está demostrado y publicado en revistas científicas muy serias el daño que causa en la corteza prefrontal el uso de celulares en menores y, en especial, el uso de las redes sociales y el problema de salud mental que está creando. Te puedo asegurar que este fenómeno de los tiroteos y las amenazas en Mendoza tiene muchísimo que ver con esto, porque hay un daño estructural del cerebro por el uso de redes sociales”, expresó.

En el cerebro de un niño o una niña, las redes sociales crean circuitos patológicos de recompensa. Foto: Unidiversidad
El cerebro y su funcionamiento
¿Qué produce en el cerebro de un niño o una niña el uso de celulares, de redes sociales?
El cerebro tiene circuitos y uno de los más importantes es el de la recompensa. Te doy un ejemplo para explicártelo. Vos necesitás comer, tenés que buscar comida, te tiene que gustar la comida y tenés que acordarte de que esa comida te gustó y esta otra no te gustó. La dopamina no es, como se cree, la hormona de la felicidad; en realidad, es la que hace que te levantes del sillón para buscar ese café que te encanta, y eso libera endorfinas, que son las que te dan placer, y un montón de otras sustancias como glutamato, serotonina, que hacen que vos tengas una conducta que te da satisfacción. En biología, nosotros le decimos recompensa. Entonces, ¿qué pasa con la cocaína, con cualquier droga, con la Coca-Cola, que es adictiva, o con la comida ultraprocesada? Hace que ese circuito se potencie en forma patológica. Volviendo a tu pregunta, lo que se ha demostrado es que, en ese desarrollo de la corteza prefrontal dorsolateral, las redes sociales te van potenciando el circuito de la recompensa en forma patológica: cada like, cada notificación, cada scroll activa ese sistema del mismo modo que lo hacen las conductas adictivas, lo que crea mucha ansiedad, mucha angustia. Ahí viene el tema de la salud mental, y esto está superdemostrado: se va creando un circuito neuronal patológico, porque el celular y las redes sociales —en especial TikTok— están diseñados para ser adictivos, como una droga o como los alimentos ultraprocesados. Por eso te decía que darle un celular a un niño con redes es como darle comida chatarra todos los días, porque toda la comida chatarra está diseñada para estimular el circuito de la recompensa, lo mismo que las redes sociales.
Esa exposición, ¿afecta igual a la niñez y adolescencia que a los adultos?
No. Una cosa somos nosotros, que tenemos más de 25 años y nuestra corteza cerebral ya desarrollada, por lo que vamos a tener más herramientas neurobiológicas para manejarnos, pero al año, a los 2 o 3 años, tenés cero herramientas. Es tremendo desde el punto de vista neurobiológico, porque le estás dando algo extremadamente adictivo, es exponer a ese cerebro a estímulos para los que todavía no tiene herramientas.
¿Cómo se encuentra un equilibrio en una sociedad que te empuja a tener y utilizar estos dispositivos?
El otro día me hicieron una entrevista y me preguntaron cómo manejar la presión social. Mi respuesta fue que al cerebro le importa tres cominos la presión social. Antes estaba de moda estar bronceado, la presión social te decía que para ser bello tenías que estar bronceado. ¿Vos pensás que a la piel y al cáncer de piel les importa un comino la presión social? No; si vos te recontra quemás, es muy probable que tengas cáncer de piel. O con el cigarrillo: pasaban las publicidades y eras canchero si fumabas, y al cáncer de pulmón le importa un comino que seas canchero, si fumás, es muy probable que tengas cáncer, y con el cerebro es lo mismo. Además, hay muchos estudios científicos muy interesantes, hechos con grupos poblacionales donde el uso de celulares está muy restringido, con niños que fueron criados sin redes sociales que, cuando llegan a adultos, no tienen menor rendimiento escolar ni social. O sea, el no uso del celular o de redes sociales no te altera, no te empeora. Tampoco hay evidencia científica para decir que es mejor, pero no vas a ser un marginado social, y eso está demostrado. De hecho, en muchos países nórdicos, el uso de celulares y de redes se está empezando a prohibir hasta los 16 años; en otros, a los 14. De 14 para abajo, debería estar prohibido.
Ese cerebro que recibió una estimulación para la que no estaba preparado, ¿puede volver atrás, puede aprender otra cosa?
Sí, porque es muy plástico. Esa es la ventaja de los niños, la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para adaptarse a situaciones nuevas. Con los años, esa neuroplasticidad, como todo lo que es plástico, se va endureciendo. A medida que vamos envejeciendo, nos vamos poniendo más rígidos, es una cuestión biológica. Entonces, si a un chico de 8 años le sacás el celular, las redes sociales, aguántatelo un mes, que te va a patalear; es síndrome de abstinencia como en cualquier otra adicción, pero se acostumbra. Una de las cosas fundamentales que está demostrada es que el cerebro aprende y hace sinapsis; en algunos países nórdicos se está tratando de volver a escribir con lápiz y papel, a estudiar con libros de papel, reciclados y lo más ecológicos posibles, pero de papel. ¿Por qué? Porque hay estudios científicos que muestran que, para el cerebro, es diferente cuando escribís a mano que cuando escribís con teclas. A mis estudiantes siempre les digo que hagan sus propios apuntes en lápiz y papel, con colores, que rayen, porque así aprende el cerebro, en forma multifactorial, y el escribir a mano, en cursiva, el movimiento, los colores, es diferente a nivel cerebral. Vas a aprender mucho mejor y eso ya no se discute. Hay cosas que no podemos volver a discutir, que hace 40 años que ya no se discuten.
celular, niñez, cerebro, adicción,
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