Cuando la escuela rompe barreras y abre un espacio de sanación para una historia familiar

La combinación: alumnos y alumnas del colegio Magisterio, una docente atenta y organismos dispuestos a colaborar. El resultado: revincular a una familia atravesada por la última dictadura militar.

Cuando la escuela rompe barreras y abre un espacio de sanación para una historia familiar

Foto: Inés Pinto

Derechos Humanos Unidiversidad por Unidiversidad / Ángeles Balderrama / Publicado el 30 DE NOVIEMBRE 2020

La literatura abre mundos, nos conecta con experiencias, sentimientos y sensaciones difíciles de describir, nos traslada a otras épocas y nos hace sentir de cerca aquello que otro vivió. Un libro une, de la misma manera que unió a un abuelo, Cristóbal Sola, con su nieta, Alma Lencioni, los compañeros y compañeras de su clase, la docente y el Espacio para la Memoria. La particularidad de la historia es que Cristóbal Sola estuvo detenido en el ex-D2 durante la última dictadura militar y jamás pudo contar a su familia lo que había vivido en el centro clandestino. Si bien lo escribió en un libro, este no pudo ser publicado por la llegada de la pandemia. A través de una experiencia educativa en la Escuela del Magisterio (UNCUYO), las piezas del rompecabezas se unieron: los estudiantes acompañaron la presentación del texto de manera virtual, aprendieron sobre Derechos Humanos y la familia de Cristóbal pudo conocer la realidad.

“Ver a Cristóbal contando por primera vez a su familia en profundidad lo que había vivido y a Natalia Brite contándonos acerca del Espacio para la Memoria; ser testigos del reencuentro de quienes habían estado detenides en el mismo centro, pero nunca se habían visto, fue una experiencia inigualable y, sobre todo, inolvidable. El tema en sí es fuerte, pero lo fue incluso más al tener a alguien que lo cuente desde su propia vivencia; sobre todo, siendo ese alguien el abuelo de una amiga. En la presentación del libro, así como varies presentes, me emocioné hasta las lágrimas”, expresó Inés Pinto, estudiante de quinto año e integrante del proyecto, a Unidiversidad.

En este sentido, el encuentro surgió a través de la materia Prácticas Sociales Educativas con Instituciones y Organizaciones Sociales, que se cursa en el último año de secundaria de la orientación de Ciencias Sociales y Humanidades de la Escuela del Magisterio. Sin embargo, este año la pandemia generó la necesidad de revincularse en la virtualidad.

“En tiempos en los que no hay pandemia, los chicos y chicas se contactan con organizaciones sociales, hacen un diagnóstico, diseñan un plan de acción acorde al problema que encontraron, se ejecuta y se evalúa en conjunto. Ahora tuvimos que reinventarnos curricularmente, pero surgieron experiencias totalmente gratificantes, porque a través de la vinculación del espacio curricular, las organizaciones sociales y el protagonismo de les estudiantes, una de mis alumnas dijo: ‘Profe, yo tengo un abuelo que estuvo detenido en el ex-D2 e iba a presentar un libro, pero por la pandemia no pudo’. Al indagar, nos expresó que su familia no sabía nada más, por eso les propuse que acompañáramos el proceso de presentación a través de la virtualidad”, describió Soledad Soria, docente de la asignatura.

25 años de HIJOS: recuerdos, avances y cuentas pendientes

En 1995, los descendientes de personas perseguidas por la dictadura pudieron empezar a organizarse y a alzar su voz a través de Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS).

Cristóbal Sola estuvo preso en Mendoza, durante la última dictadura militar, y nunca volvió a vincularse con el Espacio para la Memoria (EPM) ni militó activamente en los organismos de derechos humanos, asociaciones de ex presos y presas políticas. “No es una persona que estuvo cuarenta años activo en la militancia, y eso tiene relación con los procesos de cada uno, entonces generar ese encuentro entre el EPM y este espacio de la Escuela, es un momento súper rico”, comentó Natalia Brite, integrante del Consejo Directivo del EPM EXD2 e integrante de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, a este portal.

Nos seguimos encontrando con procesos que suceden alrededor del contacto de estas nuevas generaciones con el espacio. Ahora estamos con los nietos y nietas, que seguimos buscando. Lo primero que les llama la atención a les estudiantes es cómo puede ser que hayan sucedido estas cosas y, al mismo tiempo, cómo puede ser que hayan sobrevivido a esas cosas”, agregó Brite.

Cristóbal jamás pudo contar a su familia lo que sucedió. Por eso recurrió a la literatura, en clave de ficción, para narrar algo de lo que le había sucedido mientras estuvo preso. Durante el conversatorio virtual, su familia se hizo presente y tanto su nieta Alba como el resto de estudiantes, docentes, integrantes del Espacio Para la Memoria y ex presos y presas políticas pudieron conocer su historia.

“La presentación movilizó mucho a mi familia, me sorprendió que familiares más lejanos se hayan conectado y participado en el encuentro. Imaginé que muches como yo querían conocer cómo fue todo, querían dimensionar lo grave que fue el período y lo importante que es seguir construyendo la memoria. Nos volvió a acercar, a refrescar y a recordar qué pasó, desde la parte literaria, con el libro 'Una Semana Santa', y con la participación de su autor, a su vez, parte de mi familia. Después del encuentro, sentí a toda mi familia muy agradecida por haber compartido un momento tan especial”, dijo Alba Lencioni, nieta de Cristóbal Sola y estudiante del Magisterio.

A la izquierda: Alba Lencioni, Cristóbal Sola y su familia

El conversatorio surgió como el resultado de una práctica educativa final y se transformó en un espacio de sanación familiar y social. Para la docente Soledad Soria, se trata de un proceso de acompañamiento muy emotivo que surge a partir de habilitar espacios de escucha, en los que los chicos y chicas tienen mucho para decir.