El consumo de plásticos aumenta y el porcentaje de reciclaje sigue siendo bajo

Mientras la cultura del reciclaje y la reutilización se expande, queda mucho camino por recorrer para llegar a una instancia de sustentabilidad. Repasamos, una vez más, qué hacer con los plásticos en casa.

El consumo de plásticos aumenta y el porcentaje de reciclaje sigue siendo bajo

Foto: pixabay.com

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Natalia Quinteros (pasante)

Publicado el 05 DE MAYO DE 2022

Según los datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable (MAyDS) de la Nación, en Argentina, cada persona produce alrededor de 1,15 kilogramos de residuos urbanos por día. Esto significa que, al año, se genera una cantidad de basura que alcanzaría la altura del Aconcagua, más de 6900 metros.

Estos datos invitan a pensar en las acciones a tomar frente a este volumen de residuos, respecto del reciclaje y de la falta de información de este proceso. Erróneamente, se cree que cualquier desecho es apto para reciclar y basta con la separación, cuando la realidad es mucho más profunda: solo un porcentaje de los plásticos llega a tener una segunda oportunidad. 

Pero ¿por qué se produce este fenómeno? El técnico universitario químico Agustín Tello, integrante del programa de residuos de la UNCUYO, explicó: “El principal motivo es que, aunque todos sean plásticos, tienen una clasificación que hace que el proceso de reciclado y su tratamiento sea distinto”.

A  grandes rasgos, es posible encontrar tres grupos:

  • Termoplásticos: son aquellos que se funden y pueden solidificarse. Esta característica es la que permite que se reciclen con facilidad;
  • Termoestables: no pueden fundirse y soportan altas temperaturas. La mayoría de estos no pueden reciclarse;
  • Elastómeros: no pueden cambiar su forma, no es posible procesarlos.

La composición y comportamiento diferenciado hacen que su procesamiento esté a cargo de distintas industrias. Al no haber un mercado amplio para algunos plásticos, no es rentable su reciclado y terminan en vertederos, océanos, ríos y demás. 

Con el paso del tiempo, se han empezado a buscar alternativas que cambien esta situación y permitan un mayor aprovechamiento de los recursos. En Mendoza, se encuentran empresas como Madera Plástica Mendoza (MPM), que transforma plásticos que no pueden reciclarse en materiales aglomerados, utilizables después en estructuras.

 

¿Qué pasa con las botellas de amor?

El primer paso es buscar una botella de plástico vacía y limpia: puede ser un envase de gaseosa, champú o soda, por ejemplo. Dentro de estas, se van a depositar los plásticos de un solo uso, es decir que solo se utilizan una vez y luego se tiran. Estos deben estar limpios y secos. La idea es que la botella tenga la menor cantidad de aire posible, por eso se deben compactar los residuos. Una vez llena la botella, se busca un centro de acopio al cual llevarla, de donde será retirada y enviada a empresas especializadas para que reciba el tratamiento adecuado. 

Se debe tener en cuenta que no todos los residuos pueden ir a la botella de amor. Se llenan con productos como bolsas, film, radiografías, envoltorios de comida, sorbetes, tarjetas de crédito. Y no se debe colocar en ellas papel, cartón, madera, vidrio, pilas, algodón, metal, aluminio, jeringas, globos, látex, arena, pañales, esponjas, CD, paquetes de yerba mate, sacos de té  o filtros de café.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Aunque las botellas de amor son una alternativa que permite un mayor aprovechamiento de los residuos, no deben adoptarse como una solución definitiva al problema. La idea es que, como primera medida, la sociedad se concientice sobre los plásticos y solo los utilice cuando no quede otra opción, y adoptar un consumo responsable. Por ejemplo, en lugar de comprar bandejas de plástico descartables, es mejor usar un táper, que va a tener una vida productiva mayor.

Diferencias con "ecoladrillos" 

Otra posibilidad son los ecoladrillos, que suelen confundirse con las botellas de amor. Tienen el mismo principio, las botellas de plástico, pero su composición es distinta, ya que a estos se les puede agregar aluminio, papel, cartón, metal o vidrio. Al compactar de manera adecuada, sirven como ladrillos para la construcción. Estos elementos no serán reciclados, sino reutilizados. 

 

¿Qué hacer con los plásticos que no pueden ir en las botellas de amor?

La correcta separación de los residuos es uno de los primeros pasos a dar. En algunos departamentos de Mendoza, existe un sistema de recolección diferenciada. En el caso de Capital, cada jueves, la Cooperativa de Recuperadores Mendoza (CO.RE.ME)  se encarga de recolectar materiales reciclables puerta a puerta. Esta cooperativa se encarga de su tratamiento y posterior venta. Además, participa actualmente del proyecto Laboratorio de Juegos en conjunto con el Programa Economía Social y Ambiente (ESA) de la Secretaría de Extensión y Vinculación de la UNCUYO, en el que realizan juguetes, lámparas y otros implementos a partir de material reciclado. 

Según Sebastián Fermani, subsecretario de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Ciudad de Mendoza, el sistema está siendo aceptado y se está poniendo en práctica. “Se aumentó el 2500 % la recuperación en comparación con lo que se obtenía solo con los puntos verdes, a los que igualmente aún pueden acceder los habitantes en caso de no poder hacer la entrega de los residuos en el domicilio”, aclaró a Unidiversidad.

 

Respecto de la basura tecnológica

Los residuos tecnológicos significan un desafío. Al tratarse de  plásticos que, en su mayoría, tienen retardantes que liberan gases tóxicos para el medio ambiente, se imposibilita su reciclaje. Para estos casos, nace la empresa Reciclarg, que, por medio de una combustión controlada, recupera los metales de los artículos de tecnología y evita que se arrojen en basurales a cielo abierto, a pesar de que la parte plástica no sea funcional. 

En este mapa, es posible encontrar los distintos puntos limpios de Mendoza a los que se pueden acercar estos desechos.

En síntesis, el conocimiento es la base para el cambio. A pesar de las innovaciones y los avances, son transformaciones recientes y muchos de los residuos aún terminan en vertederos, donde esperan tiempos extensos para su degradación. Tanto Sebastián Fermani como Agustín Tello recalcan la importancia de la educación y el accionar social como primer plan de ayuda.

 

Cuatro tips para empezar a reciclar

 

 

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