El pedido de justicia iluminó las calles de Mendoza

Familiares y amigos de Marina Menegazzo y María José Coni pidieron justicia. La vicegobernadora exigió mayor equidad de género.

El pedido de justicia iluminó las calles de Mendoza

Foto: Gentileza Cristian Lozano

Sociedad

Femicidios en Ecuador

Unidiversidad

Unidiversidad / Juan Stagnoli

Publicado el 04 DE MARZO DE 2016

El jueves 3 de marzo de 2016 tuvo una tarde gris. La lluvia, que de a ratos parecía comenzar, se contenía. Ese detalle no es menor, porque contextualiza el profundo sentimiento que invadió las calles de la Ciudad durante la tarde: el pedido de justicia por Marina Menegazzo y María José Coni.

Por momentos la gente lloraba, por momentos permanecía en silencio. La tristeza, la melancolía y  las amenazas de mal tiempo no pudieron retener a los 10 mil mendocinos que marcharon para pedir que se esclarezcan las circunstancias del doble femicidio de Montañita, Ecuador. Cerca de las 19.00, familiares de las mujeres, amigos, conocidos y personas conmovidas por el doble femicidio se agruparon en la entrada de la Universidad del Aconcagua en calle Catamarca y, detrás de una bandera, se abrieron paso entre las calles de la capital mendocina. La marcha recorrió la Avenida San Martín y las calles Montevideo, Patricias Mendocinas y concluyó en la Legislatura.


En el lugar, familiares de las víctimas fueron recibidos por la vicegobernadora, Laura Montero, que les facilitó un megáfono y pudieron agradecer a la multitud que iba llegando. Pidieron por el rápido esclarecimiento del caso y justicia por todas las mujeres mendocinas. La hermana menor de Majo, Martina, pidió que "el caso no sea sólo de 10 días", al tiempo que sentenció: "Yo soy adolescente, no quiero tener miedo".


 

La multitud marchó en silencio o haciendo palmas, que se mezclaron con las bocinas de los autos que sonaban a modo de aprobación. 

 

Sumamente emocionada, madre de Marina Menegazzo aseguró que su hija y María José "en este momento están en otro espacio y desde allí nos trasmiten paz".  A pesar del dolor, la mujer pidió que rezaran por ellas para que "brille la verdad".

 

Apoyo estatal y críticas a Ecuador

Dentro de la Legislatura, Montero dialogó más de 40 minutos con los miembros de las dos familias. Afuera, los aplausos seguían sonando y la gente seguía llegando. José Menegazzo, padre de la joven asesinada, descree de las versiones oficiales ecuatorianas y remarcó que su hija "no se arrimaría a esos tipos ni a docientos kilómetros de distancia (...) No eran mochileras; si fueran mochileras no estarían muertas".

Es por esto que Menegazzo confía en que la llegada del futuro embajador Luis Juez puede acelerar el desenlace del caso. En este sentido, remarcó que no harán declaraciones para no entorpecer la investigación y que por el momento "sólo queda esperar a que lleguen los peritos y se descubra la verdad".

La Vicegobernadora contó que el caso se volvió una obsesión para ella porque la toca de cerca desde su lugar de madre. Aseguró que desde la muerte de las mujeres tiene contacto constante con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y miembros de la Embajada Argentina en Ecuador. Sobre la marcha, recalcó que puede ser un espacio para hacer un cambio cultural y social y abandonar las prácticas machistas.

Al respecto, adelantó que el martes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, miembros del Departamento de Género los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) se reunirán en la Legislatura y debatirán sobre cuestiones de género. "No queremos flores, es una asamblea por la equidad", anunció la funcionaria aunque no precisó el horario. 

 

El #NiUnaMenos, más presente que nunca

El pedido de justicia de la marcha rememoró el de la multitudianaria  "Ni una menos", que se realizó el 3 de junio de 2015 a nivel nacional para detener los femicidios en el país. En esta ocasión, luego de la desconcentración quedaron velas encendidas con fotos de las chicas asesinadas en las escalinatas de la Legislatura y en los alrededores. A lo lejos, después de las 22 se veían relámpagos y rayos que anunciaban la llegada de la tormenta.

Como en aquella noche de junio de 2015, nueves meses después de esa marcha, los mendocinos volvieron a las calles a decir basta a los maltratos y la muerte. Las velas siguen encendidas a pesar de la lluvia y no se apagarán hasta que se haga justicia. No sólo por Marina y Majo, sino por todas las mujeres que sufren a diario violencia de género.

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