Guía actualizada de preguntas y respuestas sobre las vacunas COVID-19

Aunque la vacunación en el país y en parte del mundo avanza día tras día, aún existe incertidumbre en la sociedad. Mitos y verdades sobre la inmunización contra el coronavirus.

Guía actualizada de preguntas y respuestas sobre las vacunas COVID-19

Foto: OMS

Sociedad Unidiversidad Vacuna COVID / por Unidiversidad / Fuentes: Unicef y OMS / Publicado el 25 DE FEBRERO 2021

Luego de un año de pandemia, las vacunas son el tema del momento y están en cada conversación. Sin embargo, pese a los informes científicos, aún existe incertidumbre sobre su efectividad y efectos secundarios. Si bien algunas resuenan más que otras, en la actualidad se están desarrollando más de 200 vacunas. Estos son algunos mitos y verdades sobre la inmunización contra la COVID- 19.

Junto a las medidas de prevención, las vacunas para la COVID-19 son instrumentos fundamentales para ayudar a controlar la pandemia. En este sentido, desarrollar una vacuna segura y eficaz lleva tiempo, pero gracias a la inversión sin precedentes en investigación y desarrollo, y a la cooperación global, los equipos científicos han podido desarrollar una vacuna en un tiempo récord, sin dejar de mantener una normativa sólida, basada en la evidencia y rigurosos estándares. 

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Además de las vacunas ya conocidas, como Pfizer/Biontech, Moderna, Oxford-AstraZeneca, Sputnik V, Johnson y Johnson y Sinopharm, en la actualidad se están desarrollando más de 200 posibles vacunas adicionales (56 en desarrollo clínico y 166 en desarrollo preclínico), y muchas de ellas se están probando en ensayos clínicos. Algunas de estas posibles vacunas se encuentran en la fase 3 de las pruebas, el último paso antes de aprobar una vacuna. Sin embargo, es importante recordar que el proceso desde que se desarrolla una vacuna hasta que se autoriza, se produce a escala y se utiliza de manera generalizada es prolongado. 

 

¿Son seguras las vacunas contra el coronavirus?

Cada país cuenta con organismos reguladores que supervisan la seguridad y la eficacia de una vacuna antes de que esta se utilice de manera generalizada. A escala mundial, la OMS coordina distintos organismos técnicos independientes que examinan la seguridad de las vacunas, antes e incluso después de su distribución.

Las vacunas que la OMS aprueba para ser utilizadas se han sometido a pruebas y ensayos clínicos rigurosos con el fin de demostrar su seguridad y su efectividad a la hora de controlar enfermedades. Si bien se están desarrollando con la mayor rapidez posible, solo pueden recibir las aprobaciones reglamentarias necesarias si cumplen con estrictas normas de seguridad y eficacia.

¿Cómo funciona la vacuna y qué efectos produce al ingresar al cuerpo? 

Las vacunas funcionan imitando a un organismo infeccioso, ya sea virus, bacteria u otro microorganismo que puede causar una enfermedad. De esta forma, nuestro cuerpo “enseña” al sistema inmune a generar una respuesta rápida y efectiva frente a la enfermedad.

Tradicionalmente, las vacunas han conseguido esto introduciendo una forma debilitada de un organismo infeccioso, a partir del cual nuestro sistema inmune establece una memoria. Esto le permite, en caso de infección, reconocer rápidamente a ese organismo y combatirlo antes de que desarrolle una enfermedad.

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Una vez aplicada la vacuna, el cuerpo tarda aproximadamente 15 días en lograr la inmunidad. En el caso de requerirse dos dosis, la inmunidad se alcanza luego de otros 15 días después de haber recibido la segunda aplicación. Al recibir la inyección, es posible sentir dolor e hinchazón en el brazo que recibió la dosis. También se podría presentar fiebre, escalofríos, cansancio o dolor de cabeza, signos de que el organismo está generando protección.

¿Cuánto dura la protección? Después de ser vacunado, ¿puedo contraer COVID-19 y también puedo infectar a otros?

Según la OMS, es demasiado pronto para saber si las vacunas contra la COVID-19 proporcionarán protección a largo plazo. Sin embargo, los datos son alentadores, ya que sugieren que la mayoría de las personas que se recuperan de la COVID-19 desarrollan una respuesta inmunitaria que ofrece al menos alguna protección contra una nueva infección.

Aunque se posee un porcentaje de efectividad, no existe una inmunización del 100 %. Por este motivo, la persona vacunada debe cuidarse y respetar las medidas de protección.

Los ensayos clínicos demostraron que las vacunas protegen a las personas contra el desarrollo de la enfermedad de COVID-19, que puede ser leve, moderado o grave. Lo que aún no se sabe de los ensayos clínicos es si las vacunas también protegen a las personas de simplemente infectarse con el virus SARS-CoV-2, y si protegen o no contra la transmisión a otra persona.

¿Las vacunas causan infertilidad?

Según la doctora Katherine O’Brien, experta en vacunas de la OMS, “las vacunas que administramos no pueden causar infertilidad. Este es un rumor que se ha difundido sobre muchas vacunas diferentes y no hay nada de cierto en el rumor. No existe una vacuna que cause infertilidad”.

¿Las vacunas cambian el ADN?

“Hemos escuchado mucho este rumor. Ahora tenemos dos vacunas que se conocen como vacunas de ARNm. No hay forma de que el ARNm pueda convertirse en ADN y no hay forma de que el ARNm pueda cambiar el ADN de nuestras células humanas”, expresó O’Brien.

¿Qué es el ARNm? Son las instrucciones al cuerpo para producir una proteína. “La mayoría de las vacunas se desarrollan al administrar una proteína o un componente pequeño y diminuto del germen contra el que estamos tratando de vacunar. Este es un nuevo enfoque en el que, en lugar de dar esa pequeña parte, simplemente les damos las instrucciones a nuestros propios cuerpos para hacer esa pequeña parte y, luego, nuestro sistema inmunológico naturalmente responde a ella”.

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¿Los químicos de las vacunas son peligrosos?

Las vacunas son seguras. Todos los componentes que forman parte de las vacunas se someten a pruebas rigurosas para garantizar que todo lo que contienen, en las dosis que contienen, sean seguros para los seres humanos.

Estas contienen una serie de elementos diferentes y cada uno de ellos se prueba. Antes de que se administren a un ser humano, se prueban en animales para detectar cualquier tipo de problema en el animal. Y solo entonces entran en seres humanos, en ensayos clínicos con decenas de miles de personas que reciben las vacunas antes de que se autoricen para su uso en el público en general.