Hacer cooperativo, una forma colectiva e igualitaria de emprender

Así sea por “espíritu” o con aval legal, las cooperativas se desenvuelven de manera asamblearia, democrática y horizontal para llevar adelante sus trabajos. Para conocer experiencias de este tipo, Unidiversidad contactó a dos cooperativas locales: El Espejo y Suculentas. Además, se sumaron al diálogo la Asamblea de Trabajadorxs de la Literatura.

Hacer cooperativo, una forma colectiva e igualitaria de emprender

Las cooperativas trabajan de manera horizontal, democrática y asamblearia. Foto: Freepik

Sociedad

Unidiversidad

Soledad Maturano

Publicado el 14 DE SEPTIEMBRE DE 2022

Existen distintas formas organizativas para poner en funcionamiento algún proyecto, idea o emprendimiento con la intención de ganar un lugar y beneficiar a la sociedad. Habitualmente asociamos tales iniciativas a organizaciones con fines de lucro -como las pymes-. Sin embargo, hay otras maneras organizativas que no tienen el lucro como norte y hacen aportes necesarios e interesantes a la sociedad. Los proyectos autogestivos o cooperativas, por ejemplo, tienen ese perfil.

En nuestro país las cooperativas tienen su propia ley desde 1973: la 20.337. Según la ley, las cooperativas reúnen determinadas características, entre ellas, la toma de decisiones a través de asamblea -lo que supone una estructura más democrática que otras figuras legales-. Asimismo, la normativa señala que se trata de organizaciones colectivas conformadas solidariamente y con un objetivo económico, social o cultural. Por lo tanto, entre sus valores se encuentran la ayuda mutua, la democracia, la igualdad, la honestidad y la solidaridad.

En Mendoza, existen distintas grupalidades que trabajan bajo esas características; algunas de ellas están conformadas legalmente como tal, mientras que otras no cuentan con el rótulo legal, pero construyen sobre la base de valores cooperativistas. Por esa razón, Unidiversidad contactó a tres grupos con ese perfil -El Espejo, Suculentas y Asamblea de Trabajadorxs de la Literatura- para conocer cómo se organizan, qué tipo de actividades llevan adelante y qué lugar les otorga el Estado a sus proyectos.

El espejo es un colectivo de trabajo que junto al Almacén Andante forman una cooperativa de trabajo. Foto: Instagram El Espejo

 ¿Cómo es organizarse en una cooperativa?

El Espejo es un colectivo que edita y crea juegos de mesa. Aparte de la iniciativa lúdica, elaboran productos de librería, principalmente cuadernos que realizan con sus propias manos, según nos comentó uno de sus integrantes. Su lugar de trabajo es La Casita Colectiva, en San José, Guaymallén. Uno de sus miembros, Ernesto Huerta, nos comentó que junto al Almacén Andante forman una cooperativa de trabajo.

“Nuestros juegos -agregó- buscan reflejar los valores de la sociedad que imaginamos: el cooperativismo, la solidaridad, la autogestión, la construcción de relaciones no violentas y demás valores que proponemos”.

En tanto, Suculentas es el resultado del encuentro entre distintas compañeras que identificaron una necesidad concreta en las mujeres que se encuentran privadas de la libertad. El colectivo piensa tanto el adentro como el afuera, nos explicó Gabriela Fioccheta, una de sus fundadoras. Además, destacó que todas las integrantes -salvo ella- en algún momento estuvieron privadas de la libertad.

Fioccheta compartió que se forman en distintas áreas: por un lado, un espacio de acompañamiento de depósitos, que “asiste en mercadería, ropa, elementos de higiene -principalmente para quienes no tienen visitas-”; otro espacio es destinado a pensar talleres “donde trabajamos principalmente las historias de vida, el autoestima, las identidades, con una perspectiva fuerte en ESI”. Finalmente, una tercer área que surge a partir de la siguiente pregunta: “¿Qué pasa después, qué pasa con lo laboral, los estigmas?”. Entonces, surge la respuesta: formar una cooperativa de trabajo.

(Suculentas es una cooperativa que trabaja junto a mujeres privadas de su libertad. Foto: Instagram Suculentas)

Volviendo a Huerta, nos explicó que, además de llevar la estructura legal al día de la cooperativa, también trabajan en la estructura interna: "Nos organizamos de modo horizontal, construyendo las decisiones entre todes. Elegimos -continuó- trabajar recuperando el espíritu del cooperativismo, de la organización desde abajo y sin patrón: una de nuestra banderas principales”. Además, destacó que se reparten las ganancias entre ellos y ellas: “Entre les laburantes, como decimos, fruto del trabajo”.

Por su parte, Fioccheta, de Suculentas, indicó que se organizaron -al principio- como cooperativa en tanto espíritu. No obstante, en este momento, están gestionando el trámite legal para funcionar como tal. “Tiene que ver con una manera de construcción que implica la participación de todas y con roles definidos, donde circula la palabra y la toma de decisiones”.

Suculentas, que trabaja en Almafuerte II y El Borbollón, también “construye y comparte colectivamente, donde prima lo grupal y colectivo”, cualidad que Fioccheta destacó, en tanto que se desenvuelven en un contexto con lógicas verticales. 

Otras formas de organización autogestiva

(La Asamblea de Trabajadorxs de la Literatura tiene entre sus consignas principales "políticas culturales ya". Foto: Instagram de la asamblea)

Como señalamos, existen otras formas de organización con principios muy similares al cooperativismo, pero que no están constituidas oficialmente de esa manera. En esta ocasión, Unidiversidad contactó a la Asamblea de Trabajadorxs de la Literatura de Mendoza para conocer sus modos de organizarse y construir.

El colectivo tuvo un lugar interesante en la Feria del Libro 2022. Por ejemplo, protagonizaron distintos talleres de poesía y de fanzine o compartieron una gran variedad de producciones locales en uno de los stands colocados en el Espacio Cultural Julio Le Parc. 

Vera Jereb, una de sus integrantes, nos comentó que la asamblea es un espacio abierto para aquellas personas que quieran sumarse o simplemente conocer. Por esa razón, algunas de sus asambleas son abiertas. “Nos organizamos en asamblea porque creemos que es la forma más horizontal en la cual la heterogeneidad de miradas y de voces sobre una misma temática pueden retroalimentarse, potenciarse, debatir, discutir y también estar en desacuerdo”. Destacó que es la forma que les ha permitido sostener la construcción desde su fundación en junio del 2021: “Es un proceso de construcción colectivo bastante joven, pero muy intenso e interesante”.

Asimismo, acentuó la importancia de la coordinación y unión de distintas luchas culturales. Por ese motivo, dijo que tienen articulación con otras asambleas locales, como la de Artistas Visuales o Artistas Callejeros. “Creo que son importantes estas uniones con los sectores culturales, porque estamos todes en la misma: luchando para que se visibilicen y reconozcan nuestras actividades como trabajo, el arte como trabajo, la literatura como trabajo”, completó Jereb.

Relación con el Estado

(La asamblea identifica tres esferas donde el Estado debe poner el foco: formación, edición y publicación, distribución y circulación. Foto: Instagram de la asamblea)

“Políticas culturales ya” es la consigna principal de la Asamblea de Trabajadorxs de la Literatura, sostuvo Jereb. En ese sentido, denunció que en Mendoza no se “promueven políticas culturales reales”. Para ilustrar, puso de ejemplo algunas situaciones locales. Entre ellas, mencionó las trabas que tienen los proyectos culturales autogestivos para llevar adelante un evento en el espacio público. Por ejemplo, para “hacer un evento en la vereda de la alameda tenés que pagar como 15 mil pesos”.

Además, señaló que otra deuda estatal con el sector cultural tiene que ver con los puestos de trabajo en museos, por ejemplo. “Falta -continuó- gente idónea y faltan personas en los puestos de trabajo”.

En este sentido, la joven dijo que identifican tres esferas centrales donde el Estado debe poner el acento. La primera relacionada con la formación: “Tener becas de formación, mayor cantidad y presupuesto para talleres, que sean gratuitos y abiertos, que se les pague bien a les talleristas”. La segunda vinculada con la edición y publicación: “Tanto de ediciones de la editorial abandonadísima del Estado, como planes de fomento a editoriales autogestivas e independientes”. La última, en relación a la distribución y circulación: “Profundizar planes de fomento a la lectura, con reactivación de las bibliotecas, con actividades para que los libros se lean y lleguen a las escuelas”.

(El Espejo organiza su trabajo bajo los valores del cooperativismo, explicó Huerta. Foto: Instagram El Espejo)

Por su parte, Huerta del colectivo de trabajo El Espejo, expresó que si bien no son una cooperativa específicamente cultural, sí trabajan aspectos de la misma. Por eso, sostuvo: “Entendemos que hay poco o escaso financiamiento en esa línea”. Asimismo, señaló algunas de las deudas del Estado con su espacio: “Distintas formas de financiamiento, compra estatal, de incentivo a la producción que ha estado ausente y cada vez menos en un contexto de ajuste”.

Por su parte, Fioccheta indicó que Suculentas observa que el Estado, a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social -INAES-, introdujo “modificaciones y aportes que facilitan el armado y construcción de las cooperativas”. De esta manera, articulando con Desarrollo Social y Género y Diversidad lograron un Programa Producir.

“La cooperativa se ha podido armar en función de mantenimiento y limpieza, capacitándose en la limpieza de bodegas. También, como acompañantes terapéuticas y armando una rama textil”, comentó sobre sus trabajos. Explicó que la importancia de la cooperativa reside en el acompañamiento y sostén también en el afuera: “Cuando hay una salida permite saber que lo que venimos trabajando desde adentro -que no estamos solas- sigue y continúa también en ese afuera”.

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