Vivir en pandemia: “La gente no sabe a lo que se enfrenta”

Así lo aseguró Andrea Mana, jefa de Farmacia del Hospital Santa Isabel de Hungría. Dijo que el virus no tiene paralelismo con nada de lo que conocían. El trabajo en equipo y su día a día en pandemia.

Vivir en pandemia: "La gente no sabe a lo que se enfrenta"

La profesional asegura que el agradecimiento, tanto de pacientes como de sus familiares, es la mejor gratificación. Foto: gentileza Andrea Mana

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Verónica Gordillo

Publicado el 30 DE OCTUBRE DE 2020

“La gente no sabe a lo que se enfrenta”, dice Andrea Mana (45), jefa de Farmacia del Hospital Santa Isabel de Hungría. Y se apura a fundamentar: explica que el sentimiento que primó entre el personal de salud al inicio de la pandemia no fue el miedo, sino la incertidumbre, al comprobar que no existía ningún paralelismo entre los virus y gérmenes letales que conocían y COVID-19. Por eso, pide a la ciudadanía que se cuide, ya que si bien considera que el personal está mejor preparado que al principio, cree que este es un momento delicado, por la cantidad de casos y por la ocupación a pleno de las terapias intensivas.

Con 20 años de profesión, Mana explica por qué esta situación no se parece a ninguna otra. “Antes decían: 'La vecina tiene sarampión' y la mamá te mandaba a que te contagiaras; acá no sabemos, no hay paralelismo con nada, es como una inestabilidad general. Y esta idea de decir 'Nos contagiamos todos y ya está' creo no es así, que es asumir un riesgo enorme, porque acá no hay edad, no hay una condición y la gente a veces no toma conciencia, no sabe a lo que se enfrenta”.

La profesional comprueba a diario que no existe paralelismo entre este virus y otros, no solo con base en la evolución de pacientes, sino en las vivencias de un puñado de colegas que se contagiaron. “Muchos transitaron la enfermedad en forma leve, pero todos te dicen lo mismo: el virus te hace saber todos los días que está en tu cuerpo. Un día es un dolor de cabeza; otro, un dolor muscular, o suben una escalera y se agitan como nunca antes. Todos te dicen que es como que el virus te deja una marca, y es gente joven, todos menores de 30 años”.

"Nos dicen héroes, pero no somos valorados ni cuidados"

"Duele un montón" dice la enfermera Norma Jurado (47). Y no se refiere a un dolor corporal, sino a la comprobación de que el discurso oficial que eleva al personal de la salud a la categoría de héroes y valientes no tiene ningún correlato puertas adentro del servicio donde atienden a niñas, niños y adolescentes que contrajeron COVID-19.

 

A salvo en el hospital

A contramano de lo se pueda pensar, el lugar donde la profesional se sienta más segura es el hospital; no en la calle, no en un centro comercial, simplemente porque asegura que en esa especie de burbuja sanitaria aprendieron a cuidarse, saben lo que hay que hacer y está convencida de que no existe ningún otro sitio que se limpie y desinfecte tanto.

La mujer cuenta que la pandemia cambió la mecánica de trabajo y todas las rutinas. En lugar de una venta abierta las 24 horas, ahora la Farmacia tiene blíndex y acceso restringido, el equipo debió adecuarse al uso de barbijos y máscaras, y abandonaron la costumbre de compartir un momento de descanso, una merienda, porque todo es a las apuradas y con protección de por medio.

Mana explica que la Farmacia es como el pulmón del hospital, el sector que provee a profesionales y pacientes de medicamentos, insumos descartables y todo lo relacionado con bioseguridad y biotecnología, al tiempo que destaca que cuentan con materiales de buena calidad. Dice que la cantidad de trabajo no aumentó sino que se atomizó, porque antes tenían una especie de farmacia dentro del quirófano y ahora la demanda intensa llega desde internación.  

El pedido de una enfermera: "Les ruego que tomen conciencia"

La enfermera Valeria García no pidió sino que rogó a los y las mendocinas que tomen conciencia de la gravedad de la situación y que salgan lo menos posible. Recalcó que el sistema de salud está al borde del colapso por la cantidad de infectados de COVID-19.

La profesional asegura que hoy la ocupación de camas es total, tanto del sector destinado específicamente a pacientes con COVID-19 como al polivalente, donde además se atienden otras patologías. Pese a esta realidad, asegura que el aprendizaje de estos meses fue esencial. “Estamos en el peor momento, con un pico muy alto, con la terapia intensiva completa, pero mejor parados, más contenidos. Es como que hemos ido madurando desde lo operativo”, expresa.

Más allá de este aprendizaje, la profesional pide a los ciudadanos que tomen conciencia, que respeten las recomendaciones sanitarias: el uso del tapaboca, el distanciamiento, el lavado de manos, que cuando salgan no se toquen la cara hasta llegar a un lugar seguro donde puedan higienizarse. “El dolor del que se contagia no es tanto por él sino por preguntarse a cuántos contagió; cualquiera te lo va a decir, porque, cuando te llaman del Ministerio y te hacen esa pregunta clave, con quién estuviste en las últimas 72 horas, es difícil. Por ejemplo, después del Día del Niño fue tremendo, cayeron muchos profesionales”, explica.

Respecto de la apertura de actividades, la profesional cree que no es necesario que lo diga el gobernador, que es una obviedad porque las personas no están siendo adherentes, que muchas no soportan el encierro. Sin embargo, considera que si posibilitan la movilización, es necesario saber cómo se va a contener esa situación, es decir, qué medidas se tomarán, y cree que ahí es donde está el error.

"Nuestra peor pesadilla es que comience a morir gente por no tener atención"

La kinesióloga Lorena Páez (45) enumera sus miedos, los mismos que comparte con colegas de las unidades de terapia intensiva donde trabaja desde hace 15 años, hoy desbordadas a causa de la pandemia de COVID-19. Miedo de contagiarse, de contagiar a su familia, de que les pase algo a sus padres que viven en San Rafael y no poder ayudarlos.

 

La nueva rutina

La rutina de Mana no sólo cambió puertas adentro del hospital: en su vida cotidiana también hubo un antes y un después de la pandemia, ya que fue necesario reorganizar tareas y horarios con su familia .

La mujer comenta que de a poco se adecuaron a la situación, que están en una etapa de organización y planificación, y sobre todo, de entender cómo afecta a los jóvenes esta crisis, porque la sienten y mucho, por lo que asegura que es necesario escucharlos y contenerlos en este momento.

Profesionales de la salud sufren ansiedad, insomnio y miedo de contagiar a un familiar

Ansiedad, angustia, miedo a contagiar a un familiar, insomnio, disminución de ingresos: esos son algunos de los impactos de la pandemia de COVID-19 sobre los profesionales de la salud, de acuerdo a una encuesta que realizó la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

 

Trabajo en equipo

Mana comenta que, puertas adentro del hospital, el equipo de trabajo pasó diversas etapas, con distintos sentimientos. “Hay gente que la veías muy dura y te dicen 'Siento una enorme angustia y ganas de llorar, pero no me sale'; algunos te cuentan que hasta buscan una serie que los haga llorar y descargar, porque no podemos aflojarnos y a la vez tratamos de ser empáticos, de entender”, resume.

Para ella, el escape es el ejercicio físico,  volver a su rutina de correr le ayuda a “limpiar la cabeza”. A eso suma el estudio, porque si bien es seguir centrada en el mismo tema, dice que leer, tratar de entender, de investigar, la gratifica.

Intensivista, la especialidad que visibilizó la pandemia

Federico Galiotti (31) es intensivista, una palabra que hasta hace unos meses gran parte de la población no sabía que existía y mucho menos qué significaba. Ahora, esa especialidad es esencial.

En medio de tanta incertidumbre, la mujer rescata uno de los momentos más felices que vivió en el hospital, cuando le dieron el alta al primer paciente con COVID-19. “Fue el momento más feliz. Ese día sentí un orgullo total por el equipo de trabajo, porque esto es asumir un riesgo de vida, pensando solo en la calidad de atención al paciente. Su familia estaba tan agradecida, al igual que él”.

Mana dice que el agradecimiento de las personas es uno de los aspectos más gratificantes del trabajo. “Nosotros teníamos una unidad en un hotel y un compañero hasta se dio cuenta de que era el cumpleaños de una nena de 13 años que estaba ahí con toda su familia. Entonces, cuando te agradecen, cuando le regalan un dibujo al médico, eso te gratifica, es la mejor recompensa a tanto esfuerzo”.

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