Latinoamérica podría erradicar el hambre con los alimentos que desperdicia

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) asegura que la región pierde o desperdicia el 15 por ciento de los alimentos disponibles. El papel de los consumidores y de los bancos de alimentos luchan contra esta problemática.

Latinoamérica podría erradicar el hambre con los alimentos que desperdicia

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EDICIÓN UNCUYO

Publicado el 21 DE JULIO DE 2014


En América Latina y el Caribe se pierden y desperdician más alimentos que los necesarios para satisfacer las necesidades nutricionales de las 47 millones de personas que aún sufren hambre en la región, señaló un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

De acuerdo con un comunicado de la organización, los consumidores conforman de los puntos de la cadena alimenticia donde se pierden y desperdician más alimentos: el 28 por ciento. A esta conclusión se llegó luego de la realización del informe Pérdida y desperdicios de alimentos en América Latina y el Caribe, que señala que el 6 por ciento de las pérdidas globales de alimentos se dan en la región.

En un comunicado de la entidad, el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez, explica que cada año la región pierde o desperdicia alrededor del 15 por ciento de sus alimentos disponibles. Esto, señaló, impacta en la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, reduce la disponibilidad local y mundial de comida, genera menores ingresos para los productores y aumenta los precios para los consumidores.

“Enfrentar esta problemática es fundamental para avanzar en la lucha contra el hambre y debe convertirse en una prioridad para los gobiernos de América Latina y el Caribe”, señaló Benítez.


Cadena de pérdidas

Según el informe de la FAO, las pérdidas están referidas a la disminución de la masa de alimentos para consumo humano en las fases de producción, post-cosecha, almacenamiento y transporte. El trabajo da cuenta de que se desechan alimentos que todavía tienen valor nutricional y de que existe un gran desperdicio de los mismos, asociado al comportamiento de los vendedores mayoristas y minoristas, servicios de venta de comida y los consumidores.

El informe destaca que las pérdidas y el desperdicio de alimentos se convierten en un problema constante que se repite a lo largo de toda la cadena: el 28 por ciento ocurre a nivel del consumidor; el 28 por ciento a nivel de producción, el 17 en mercado y distribución, el 22 durante el manejo y almacenamiento y el 6 por ciento restante en la etapa del procesamiento.

A nivel global, entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos anualmente para consumo humano se pierde o desperdicia. Esto equivale a cerca de 1300 millones de toneladas de alimentos, lo que incluye el 30 por ciento de los cereales, entre el 40 y el 50 por ciento de las raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas, el 20 por ciento de la carne y productos lácteos y el 35 por ciento de los pescados.  

Con los alimentos que se pierden en la región sólo a nivel de la venta en supermercados, ferias libres, almacenes y demás puestos se podría alimentar a más de 30 millones de personas, es decir, al 64 por ciento de quienes sufren hambre en la región.

Los alimentos que se pierden a este nivel en Bahamas, Jamaica, Trinidad y Tobago, Belice y Colombia son equivalentes a los que se necesitarían para alimentar a todos quienes sufren hambre en dichos países.

Antigua y Barbuda, Bahamas, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, Trinidad y Tobago, Belice, Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Surinam y Uruguay podrían disponer de alimentos equivalentes a los que necesitan para alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio si redujeran sólo ese tipo de pérdidas.

“Aunque es importante señalar que los países de la región disponen de calorías más que suficientes para alimentar a todos sus ciudadanos, la enorme cantidad de alimentos que se pierden o que acaban en el tacho de la basura es sencillamente inaceptable mientras el hambre continúe afectando a casi el 8 por ciento de la población regional”, explicó Raúl Benítez.

Bancos de alimentos

El comunicado de la entidad destaca que existen formas de evitar las pérdidas y desperdicios en todos los eslabones de la cadena, principalmente mediante inversiones en infraestructura y capital físico, mejorando la eficiencia de los sistemas alimentarios y la gobernanza sobre el tema mediante marcos normativos, inversión, incentivos y alianzas estratégicas entre el sector público y privado.

Un ejemplo de esto son los bancos de alimentos, los cuales reúnen comida que por diversas razones sería descartada para su redistribución, y que ya existen en Costa Rica, Chile, Guatemala, Argentina (específicamente en Mendoza existe uno), República Dominicana, Brasil y México. La Asociación de Bancos de Alimentos de México, por ejemplo, rescató 56 mil toneladas de alimentos sólo en 2013.

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