Los desafíos de Lula para terminar con la polarización político-social en Brasil

En "#ChatInternacional", analizamos el escenario poselectoral para el presidente electo. Hablamos con Paulo Abrao, expresidente de la CIDH, que, junto a Eduardo Tagliani, abogado y docente en Derechos Humanos, analizó lo que dejó el balotaje y el reto de enfrentar al creciente bolsonarismo.

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Publicado el 02 DE NOVIEMBRE DE 2022

Eduardo Tagliani, abogado y docente en Derechos Humanos (DD.HH.), y Paulo Abrao, director ejecutivo del Washington Brazil Office (WBO) y expresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pasaron por #ChatInternacional para analizar lo que dejó el balotaje brasilero del pasado domingo, que le dio el triunfo por una ventaja mínima al PT y que marcó el regreso al poder de Lula da Silva ante un país polarizado. Además, examinaron la tarea que tendrá en estos 4 años en materia política y de derechos humanos frente al gobierno.

“Estas elecciones muestran varias novedades, pero yo resalto dos de ellas, que tienen que ver en cómo se manejará el Congreso brasilero de aquí en adelante. La primera tiene que ver con lo que en Brasil denominan 'el Central' y tiene que ver con lo que se maneja dentro del Congreso con respecto a ciertas negociaciones con un grupo que, luego de estas elecciones, se ha volcado a la centroderecha de Bolsonaro. La segunda tiene que ver con la gobernanza y con la muñeca política que tendrá que tener Lula dentro de este recinto legislativo, muy tirado a la centroderecha. Ni hablar de las negociaciones con los gobernadores, ya que la mitad de los Estados de Brasil son de cuña bolsonarista. Sin dudas, será un escenario muy importante para Lula”, expresó.

Para Tagliani, si bien Lula deberá tener una cintura política dentro del Congreso para buscar el consenso, la misma cintura deberá tener para afrontar una sociedad polarizada.

“Creo que Lula va a tener muchos aliados, no solo del PT, sino también de muchos movimientos sociales. Pero estas elecciones dejaron un tema que es interesantísimo de ver y hace alusión a gente que era de centroderecha, que no toleró los modos y las formas políticas de Bolsonaro y que votó al PP. Ahora bien, tendremos que ver en los próximos años cómo se maneja esto, desde el Congreso, desde los gobernadores no aliados y las negociaciones que giran en estos dos ambientes, y el ánimo de la sociedad ante su política”, detalló.

En concordancia con Tagliani se encontró Paulo Abrao, que sostuvo: “Lula deberá sobrevivir con un frente opositor político e ideológico bastante consolidado”.

“Para el nuevo presidente, resultará fundamental buscar y desactivar aquellos núcleos ideológicos que son nutridos desde un rechazo a la izquierda y también todo intento de desestabilización a los proyectos progresistas. Yo sé que habrá resistencias, que incluso algunas de ellas todavía se hacen contra Lula, contra el PT, pero, pese a todo, será un gobierno independiente, de un frente muy amplio, y creo que, desde allí, se va a construir la gobernabilidad para que el nuevo mandatario pueda probar sus proyectos y mantener un mínimo de estabilidad en sus próximos cuatro años”, manifestó.

Ante la consulta sobre la posición de Bolsonaro ante los derechos humanos, Abrao sostuvo: "Fue un gobierno nefasto para la democracia, pero también para los derechos humanos".

“Nosotros hemos enfrentado 4 años de retrocesos, los más fuertes retrocesos en materia de derechos humanos. El presidente Bolsonaro estimuló la discriminación racial, arrasó las tierras indígenas, ofendió a las comunidades negras quiromboras y demás. Bolsonaro coleccionó declaraciones abiertamente ofensivas y violentas en contra las mujeres, la comunidad LGBTI, y muchas veces hizo referencias elogiosas a la dictadura y a su manera de actuar. Además, tuvo una manera autoritaria de manejar la administración pública, a través de un discurso de odio implementado desde las masas o desde las autoridades del país. Bolsonaro generó un ambiente político y social bastante violento durante su mandato que se reflejó en las elecciones”, subrayó.

Y completó: “Lula tiene la tarea de desactivar ese ambiente que, tras estos años, ha destrozado la democracia, también aliviar el desequilibrio ambiental y sacar a Brasil del aislamiento internacional. Ahora vamos a tener que esperar que el gobierno de Lula tenga la sensibilidad de reposicionar la agenda de derechos humanos en el centro de sus políticas públicas”, selló.

Fuente: Señal U

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