Origen, razones y responsables detrás del colapso cloacal del Gran Mendoza

Ricardo Claverol, especialista en la temática y quien trabajó en la empresa de saneamiento y en el ente regulador, enumeró las falencias que se repiten desde hace décadas. La principal: gestionar un sistema complejo con visión política, de corto plazo y no técnica. Falta de inversión, de mantenimiento y de profesionales en puestos claves.

Origen, razones y responsables detrás del colapso cloacal del Gran Mendoza

La cloaca máxima colapsó en el distrito de Los Corralitos. Foto: Gentileza investigadora/asamblea vecinos.

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Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 14 DE AGOSTO DE 2026

Un colapso, como el que tuvo el sistema cloacal del Gran Mendoza en 2025, representa el momento álgido de un proceso. Tratar de comprender el origen y las causas que llevaron a ese punto crítico, necesita de reflexión y de conocimiento, dos capacidades con que cuenta el ingeniero Ricardo Claverol y que utiliza para enumerar las razones de ese colapso: falta de un proyecto a mediano y largo plazo, de inversión sostenida, de mantenimiento de la infraestructura, de una tarifa acorde, de decisión para sentar en lugares claves a profesionales expertos y no a un amigo del poder político y falta de una visión sobre hacia dónde crece el área metropolita, si la zona cuenta o no con servicios y —en este último caso— cómo llevarlos.

Las razones del colapso no son nuevas para este ingeniero civil, hoy jubilado. Claverol las enumeró en la entrevista que concedió a Unidiversidad, pero son las mismas que asentó en informes y en advertencias verbales a lo largo de su carrera, durante la que ocupó distintos puestos técnicos en la empresa de agua y saneamiento (gerente de estudios y proyectos, de obras y de zonas rurales) y en el ente regulador y de control del servicio.

Aunque las causas del colapso son múltiples, de la charla se desprende un hilo conductor: la falta de dos aspectos centrales para gestionar este sistema complejo como son la planificación e inversión constantes y el personal idóneo. Y estas faltas —dijo el profesional— están relacionadas con el componente político, con la gestión de turno.

Esa forma de gestionar desde lo político y no desde lo técnico —destacó Claverol— fue una constante de todos los gobiernos, sin importar si la empresa que presta el servicio al 70 % de la población del Gran Mendoza era estatal (OSM SE, desde 1980 a 1995), privada (OSM SA, desde 1998 a 2009) o mixta (OSM SA - Aysam, desde 1996, hoy Aysam Sapem). “Esto es como si te dijera que a un hospital, que lo debe dirigir un médico, lo dirige un político, obvio que el factor político está, pero un médico debe dirigir el servicio que es totalmente técnico y en esto es lo mismo. Este tema lo debe gestionar personal técnico, de carrera, que demuestre que sabe, que avanza porque conoce y no porque es un amiguito del gobernador de turno. Ninguna empresa privada andaría bien si a los jefes los pone políticamente alguien, si las tarifas las define otro, porque las define el gobernador de turno, si te meten montones de gente que no necesitas, que es incapaz, entonces no podemos pedir que el Estado funcione en esas condiciones”, dijo Claverol.

El ingeniero Claverol dijo que es central que el sistema de agua y saneamientos sea manejado por expertos. Foto: Unidiversidad

Crónica del colapso

A mediados de 2025 el deterioro que arrastra desde hace años el sistema cloacal del Gran Mendoza colapsó en Los Corralitos, Guaymallén. Afectó —y afecta— a esa comunidad, a la de Puente de Hierro y a la de Lavalle, zonas donde no solo habitan muchas personas, sino que también es un sitio de producción agrícola.

El Departamentos General de Irrigación (DGI) tiene a cargo el control de las empresas prestatarias, luego de la disolución en 2024 del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). En ese rol, primero autorizó a la empresa Agua y Saneamiento Mendoza (Aysam) a realizar un vertido controlado de efluentes al canal Pescara, pero cuando cesaron los plazos un inspector de cauce denunció el vuelco ilegal de líquidos sin tratamiento a una vertiente que llega a Lavalle. Por esa acción, en mayo de 2026 Irrigación aplicó a la firma una multa de 120 millones de pesos, y la Fiscalía N.º 2, de delitos contra el medio ambiente, imputó al titular de Aysam y a los gerentes general y de operaciones, Humberto Mingorance, Darío Hernández y Carlos Sifuente respectivamente, por daño agravado por ser ejecutado sobre un bien de uso público en concurso real con contaminación del agua de un modo peligroso para la salud.

Además, en junio de 2026, el DGI comunicó a Aysam y a los intendentes de Luján de Cuyo, Maipú y Godoy Cruz (en su zona Oeste) su decisión de suspender los permisos de nuevas conexiones cloacales por dos años. En la comunicación detalló que se verificó “la saturación hidráulica del sistema troncal de conducción cloacal que sirve a la cuenca El Paramillo, evidenciada por la existencia de desbordes activos y limitaciones estructurales de capacidad que comprometen la continuidad, regularidad y calidad del servicio público de saneamiento".

Luego del colapso y del reclamo de las comunidades afectadas, Aysam —con aportes del gobierno provincial— inició las obras para realizar un bypass, que permita descomprimir el sistema, que ya no soporta la carga de líquido que arrastra.

Irrigación controla el proceso en Los Corralitos, ya que tiene esa facultad luego de la disolución del EPAS. Foto: Gentileza Carabaca Videla. 

Un sistema complejo

Claverol aclaró aspectos que aseguró son necesarios para comprender. Dijo que a diferencia del sistema eléctrico o de gas, que tienen un circuito nacional e interconectado, los de agua y saneamiento son locales, incluso los problemas del área metropolitana son distintos a los de San Martín o San Rafael. Explicó que, en el caso del tratamiento de efluentes, en el Gran Mendoza se debe aprovechar la gravedad de sur a norte, teniendo en cuenta que la fuente principal es el río Mendoza y que el líquido no se puede bombear, sino que sigue el curso natural de la pendiente.

El ingeniero también explicó diferencias sustanciales entre los sistemas de agua y de cloacas: mientras el primero tiene una producción enorme en su inicio que se va a achicando a medida que se distribuye, el segundo es a la inversa, comienza pequeño en las conexiones domiciliarias y necesita cañerías cada vez más grandes a medida que recolecta líquido y hasta el lugar de tratamiento. Una de esas cañerías enormes (la colectora máxima noreste) es la que colapsó, porque no tiene capacidad para trasladar todo el líquido que arrastra del área metropolitana, más aún, teniendo en cuenta la expansión urbana que se produjo en Luján, Maipú y el oeste de Godoy Cruz.

El especialistaademás describió el circuito del sistema cloacal, que comienza con conexiones domiciliarias y sigue con cañerías colectoras, colectores secundarios, cloacas máximas, plantas depuradoras y disposición final en un Área de Cultivo Restringido Especial (ACRE). Esta se refiere a agua tratada, de reúso, que se utiliza para regar algunas plantaciones.

De origen, razones y responsables

En documentos y notas que usted me envió, y que tienen años, estaban las razones del deterioro del sistema, entre ellas la falta de gente idónea en la gestión, de inversión permanente, de una tarifa acorde, de un proyecto a largo plazo. ¿Cuál es su evaluación hoy?

Siguen siendo los mismos problemas, las cosas no han cambiado. Por un lado, al político de turno generalmente no le interesa este servicio, no le presta atención, no le brinda satisfacciones. Por lo general, le gusta cortar cintitas, no gastar en mantenimiento, en renovar, porque eso no se nota. Y en estos temas, las cosas no se dan de un día para el otro, de aquí que se planifica una idea, se proyecta, se evalúa cómo pueden ser financiadas, se llama a licitación, se construyen, etcétera pueden pasar tres, cuatro, cinco años. Y el político generalmente resuelve para sus 4 años, nunca piensa en el mediano y en el largo plazo, es una de las razones por las cuales estamos como estamos. El sistema viene siendo deteriorado, no del último gobierno, viene siendo deteriorado de hace muchísimo tiempo, dejado de lado.

¿Cuáles son las otras razones?

Otro problema son las tarifas, lo sufrí cuando pasé desde Obras Sanitarias al EPAS, porque quienes dirigían también eran gente del gobernador de turno. Entonces, cuando el operador principal pedía aumento de tarifa y daba las razones, el EPAS lo estudiaba y si pedían 100, le daban 80 y el gobernador aprobaba 50. El problema es que las tarifas deben servir para solventar todos los costos de producción, de administración, de comercialización, con una previsión para ir renovando lo viejo y ampliando el sistema. En un momento, las tarifas llegaron nada más que a pagar los sueldos, entonces son muchos gobernadores los responsables de la situación, pero ninguno va a rendir cuenta ni los van a enjuiciar por esas malas resoluciones.

¿Existe un momento bisagra en el cual desmejoró la situación?

No se puede ser tan específico, pero diría que nacimos medianamente decente de la fusión de lo nacional y la provincial en los ’80, éramos un faro en toda la Nación, porque Mendoza creó una sociedad del Estado, no una administración cualunque como sucedió en casi todas las provincias. Esto era una sociedad de Estado, había una intención muy técnica, se planificaron muchas cosas en el mediano y largo plazo y todo eso murió en el 83 con la entrada de la democracia, con Llaver (Felipe, gobernador en el período 1983-1987).

¿Por qué?

Porque puso al frente de Obras Sanitarias a un contador cuyo único currículum era que no había robado nunca, que era decente. Ese señor, supuso que todos los que veníamos como gerentes éramos milicos, no miró que veníamos de carrera, tanto en la provincia como en la nación, nos mantuvo unos meses en la planta de Alto Godoy, en una oficina que había entre los decantadores haciendo nada. Lo único que hacía era controlar, porque no invertía en nada, no había repuesto, no había esto, no había lo otro, hasta que ocurrió algo similar a lo de Guaymallén, una gran contaminación y lo echaron.

¿En qué año fue?

Fue en el mismo 83, 84. Fue parecido a lo de ahora, pero más local, se rompieron cañerías cloacales y se contaminaron las cañerías de agua, hubo montones de personas enfermas. Eso le costó el cargo y después vino gente un poco más ubicada, volvimos a nuestros cargos, la cosa volvió a mejorar un poquito. Yo comencé a trabajar con estadísticas, que no tenía la empresa, y empezamos a visualizar el mediano y largo plazo y creamos la gerencia de planeamiento. Ahí empezamos a trabajar sobre crecimiento y se diseñó un sistema de agua a partir de una gran planta modular en Blanco Encalada, donde ahora está la policía, y de ahí dos grandes acueductos. El proyecto estuvo listo, el radicalismo licita la planta, pero pierde las elecciones y el peronismo se encuentra con que hay una licitación por 10 millones de dólares que no tiene la financiación asegurada y la anula. Y desde ese momento, todo ese proyecto grande que se hizo caseramente en obras sanitarias, porque privadamente salía cuatro veces más, fue tirado a la basura, jamás se construyó. Ahí tenés una de las razones, por las que no tenemos suficiente caudal. O sea, había una planificación completa con proyectos ejecutivos y todo eso se tiró a la basura, entonces no es una sola administración o de un solo color político, han sido de todos los colores las que han cometido errores que han llevado a que hoy se sufra este problema, que no se resuelve de un día para el otro.

El crecimiento urbano, en especial en Luján, Maipú y el Oeste de Godoy Cruz, agravó el problema. Foto: Unidiversidad

¿La falta de capacidad y el deterioro de la cloaca máxima es el problema central?

Ese es el problema central y el de las plantas que no se hicieron y te comenté. El sistema no se amplió como debía, no se construyó otro sistema cloacal y para colmo Luján y Maipú tenían su propio sistema —que iba a una plantita en Maipú donde trataban los líquidos y los efluentes iban a un sistema de riego local, un ACRE pequeñito—, eso cambió y todos esos líquidos fueron a parar a la cloaca máxima, lo que aceleró que se colmara más su capacidad.

¿Este crecimiento urbano, en especial de Luján y Maipú no se tuvo en cuenta para planificar, porque además hace años tenemos una ley de Ordenamiento Territorial?

Es muy difícil tratar con seis caciques, cada uno pone sus reglas y hay una sola empresa que maneja todo el sistema, es muy conflictivo. El ordenamiento territorial es macro, pero cada municipio tiene que hacer su propia planificación y de los 18 departamentos no son todos los que la tienen y es difícil coordinar, porque uno dice esta zona es residencial y el de al lado coloca una industrial. Desde Lafalla (Arturo, gobernador entre 1995 y 1999) en adelante intentaron hacer una unión de todos los municipios del Gran Mendoza que nunca se logró, ni siquiera para coordinar el tema basura. Tiene que haber una mayor coordinación entre todos, porque hay cosas comunes, que se mezclan, es complejo. En teoría el planeamiento funciona, pero en la práctica es muy difícil llevarlo a cabo.

¿Por qué?

Porque uno planifica una zona para crecer hacia allá, pero por ejemplo antes estaba prohibido y no se podía tocar la zona de cultivos, lo que creo se llama primera región y hoy arrasaron con la primera región. La gestión inmobiliaria puede todo y han arrasado y levantado olivos, levantado vides, levantado todo.

La becaria de Conicet Carla Carabaca Videla, que abordó en su tesis el colapso cloacal, concluyó que unas zonas crecen porque otras reciben residuos. ¿Cuál es su opinión?

Esto pasa en todas las ciudades. Hay todo un problema de áreas, lo vas a ver en cualquier ciudad, zonas que han sido más favorecidas y en las cuales se asienta gente con mayor poder adquisitivo y otros terrenos sin servicio. Y darle solución a eso cuesta muchísimo, más que si se hubiera planificado desde el principio. La ley de Loteos ya decía que cualquier gestión inmobiliaria que subdivida un terreno y lo quiera vender, tiene que venderlo con los servicios ya construidos y eso se ha evadido montonazo de veces. Entonces, es muy difícil poder decir "bueno, hay que tener todas las zonas que sean más o menos equiparables y que no una esté más privilegiada que otra”.

Clavero dijo que modificar la situación cloacal llevará mucho tiempo y una inversión sostenida en el tiempo. Foto: Unidiversidad.

Solo un salvavidas

Frente a este colapso, Irrigación prohibió a las comunas afectadas dar nuevas factibilidades de servicios por 2 años. ¿Cuá es su opinión?

Es un salvavidas momentáneo, no dar más factibilidad de conexiones evitará seguir cargando el sistema, pero no creo que en dos años den solución como para construir o ampliar plantas, es muy poco tiempo.

¿Cómo lo solucionaría si tuviera disponible poder de decisión y dinero para invertir?

Es difícil, yo no envidio para nada a profesionales de carrera que están en el tema, porque cada vez van a ser peores las situaciones, es decir, una infraestructura vieja de 80 o 100 años promedio cada vez va a tener más deterioro. Y por más que el gobernador haya sacado 200 millones de los 1000 y pico que ganamos por el debate de la promoción industrial, no son nada. Entonces, vamos a tapar agujeros, pero no solucionar el problema. Por eso digo, hacerme cargo de algo que no cuenta con dinero para resolverlo, que la gente no va a entender que se necesita mucho tiempo para arreglar todo lo que no se hizo en 50 60 años es muy complejo.

Y si estuviera el financiamiento...

Evidentemente, falta renovar mucho de lo viejo, que en parte es lo que se está haciendo en la ciudad. Es decir, por más que la gente proteste hay que cortar para trabajar tranquilos, sacar cañerías que están enterradas y volver a enterrar cañerías nuevas. Y a veces, no es solamente enterrar cañerías nuevas, sino cambiar las conexiones domiciliarias, por ejemplo, de todo un edificio y a eso hay que sumarle la ampliación del sistema. Hay otro aspecto, y es que no es lógico que el Gran Mendoza siga creciendo, que se surte básicamente del río Mendoza, que no es eterno y que fue uno de los últimos que se sistematizó cuando en la zona sur, en San Rafael, son varios diques. Sería más lógico que Mendoza siguiera creciendo hacia el sur o el centro y no hacia acá, pero qué podría pasar para que el Gran Mendoza no siga creciendo como loco, si cuando una ciudad tiene un buen pasar se viene un montón de gente pensando que va a vivir mejor, que va tener fuentes laborales y demás, cuando encima no estamos creciendo. Hay que pensarlo, pero mientras tengamos políticos que se ocupen del cortísimo plazo y no les importe el mediano y el largo plazo vamos a seguir así. Lo único, sería encontrar un Sarmiento, yo no soy muy sarmientista, pero realmente necesitamos a alguien que piense en el mediano y largo plazo.

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