Qué implica producir vacunas contra la COVID-19 en Argentina

Luego de que se anunciara oficialmente la construcción de una planta de producción de vacunas para prevenir el coronavirus, el sector técnico-científico celebró la iniciativa. No será inmediato, pero hay mucha expectativa.

Qué implica producir vacunas contra la COVID-19 en Argentina

Foto: Página/12

Sociedad Unidiversidad Vacuna COVID / por Unidiversidad / Fuente: Télam / Publicado el 26 DE FEBRERO 2021

El anuncio de la fabricación de la Sputnik V por parte del Laboratorio Richmond en una nueva planta en Argentina fue bien recibido por distintos actores del campo técnico-científico, que expresaron que aunque que esta producción no esté lista en el corto plazo, permite instalar una capacidad para hacer vacunas con esta tecnología que puede ser de utilidad para esta pandemia y para cualquier otra enfermedad.

"Me pareció una noticia fabulosa. La industria biofarmacéutica va a tener un desarrollo enorme con esta pandemia porque todo el mundo quiere estar preparado", afirmó a Télam Emilio Malchiodi, profesor titular de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y director del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (UBA-Conicet).

Malchiodi señaló que, de cara al futuro, tener capacidad instalada para producir ese tipo de vacunas es un gran avance para el país, ya que las vacunas de vectores virales, como la Sputnik V, son un tipo de tecnología que cada vez se utilizará más. "La planta debería tener la capacidad de producir vectores virales a la que luego se le puede poner cualquier proteína de un virus contra el que se quiere inocular, y uno estima que van a haber muchas vacunas de aquí en más basadas en esta tecnología", sostuvo.

"Hasta ahora, la única planta que tenía esa capacidad era de la mAbxience (del Grupo Insud, que produce la vacuna de Oxford-AstraZeneca) que había sido diseñada para producir anticuerpos monoclonales", recordó  Malchiodi. Entonces, "así se tarde un año, es un gran avance porque en esta ocasión producirá la Sputnik V, pero podrá producir cualquier otra" después, explicó.

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El rol del Estado

En relación al acuerdo, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, señaló este viernes en una entrevista con la Televisión Pública que es un acuerdo entre las partes privadas y que el rol del Estado argentino fue acercar a las partes.

"Uno puede suponer que Argentina tendrá prioridad, de la misma manera que con la producción de AstraZeneca en el laboratorio mAbxience tiene una parte reservada para el país", ejemplificó el titular de la cartera científica.

Acerca de la posibilidad de que otros laboratorios produzcan en el país, el funcionario afirmó que las hay. “Los laboratorios argentinos tienen la capacidad de producir. Ya que mAbxience haya producido 12 millones de dosis demuestra que los laboratorios nacionales tienen la capacidad para hacer. No sería sorprendente otro acuerdo".

 

La voz de especialistas

Por su parte, la médica infectóloga Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), coincidió en diálogo con Télam en que se trata de "una muy buena noticia. Si bien no es una solución en el corto plazo, este acuerdo permite que, a través de la transferencia tecnológica, se pueda fabricar la vacuna aquí y no se tenga que depender de la importación", ponderó la especialista.

Cahn recordó que en el país ya se tiene la experiencia en transferencia de tecnología en otras vacunas, como la de la gripe, y que ha sido muy favorable, por lo que las expectativas son altas.

Por otro lado, la médica infectóloga Leda Guzzi, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), afirmó que se trata de una muy buena noticia. "La existencia de un acuerdo que transfiere tecnología y que permite el desarrollo local de las vacunas nos permitirá en el largo plazo ganar autonomía en la producción y posterior distribución de las dosis de vacunas", expresó.

Añadió que este tipo de acuerdos "nos asegurarán continuar, con menos obstáculos, en esta distribución con equidad de las vacunas en el territorio nacional y, tal vez, en algún momento, también se pueda colaborar con la región. Sería ganar soberanía sobre un recurso tan disputado en todo el mundo".

Guzzi enfatizó en que, en la medida en que haya países que no puedan acceder a la vacuna, esta pandemia va a seguir amenazando a la humanidad, ya que donde el virus circula libremente es capaz de desarrollar nuevas mutaciones que puedan tener escape inmunológico a las vacunas. "Por lo tanto, es fundamental que los países centrales comprendan esta situación, y se entienda que son claves la solidaridad y la distribución equitativa de las vacunas, porque nadie se salva solo", concluyó.