Rusia aprobó las vacunas Sputnik V fabricadas en la Argentina

El Instituto Gamaleya verificó la calidad de tres lotes del componente 1 y un lote del componente 2 producidos por el laboratorio Richmond. Habilitó la fabricación en escala, que empieza la semana que viene.

Rusia aprobó las vacunas Sputnik V fabricadas en la Argentina

Foto: Reuters

Sociedad Unidiversidad Vacuna COVID / por Unidiversidad / Télam e Infobae / Publicado el 02 DE JUNIO 2021

Las vacunas rusas Sputnik V fabricadas por el laboratorio argentino Richmond fueron aprobadas por el Instituto Gamaleya y la próxima semana comenzará la producción masiva en el país. El dato fue confirmado por la ministra de Salud, Carla Vizzotti.

"El Instituto Gamaleya ha confirmado el control de calidad satisfactorio de tres lotes de cada uno de los componentes de la vacuna Spuntik. Vamos a avanzar en que la Argentina sea parte de la cadena de producción de la vacuna", dijo la ministra en conferencia de prensa en Casa de Gobierno. Richmond había enviado a Rusia tres lotes del componente 1 y un lote del componente 2 de la vacuna Sputnik V para que el Instituto Gamaleya realizara el control de calidad. Moscú verificó y aprobó las dosis fabricadas en la provincia de Buenos Aires y habilitó a Richmond a escalar la producción.

De no haber cambios, ese proceso comenzará la semana que viene, cuando lleguen los primeros principios activos a la Argentina para que Richmond realice la etapa final de la producción de la vacuna y su envasado.

Durante estos meses, el laboratorio argentino compartió un proceso de ida y vuelta de información y envíos de muestras a territorio ruso, en un trabajo que requiere mucha coordinación con Moscú.

En abril, el laboratorio había enviado al Centro Gamaleya un lote de más de 21 000 dosis producidas en la Argentina para que fueran testeadas y sometidas a pruebas de calidad, con el objetivo de iniciar la producción masiva en una de sus plantas ubicadas en el Gran Buenos Aires y poder, luego, exportar a diferentes países de América Latina y Central.

La vacuna Sputnik V contra la COVID-19, creada y producida por el Instituto científico ruso Gamaleya, fue la primera en estar disponible en la Argentina. A lo largo de más de un año de pandemia, Marcelo Figueiras, presidente de Laboratorios Richmond, viajó varias veces a Rusia hasta que pudo cerrar la firma del acuerdo preliminar y de cooperación científica con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) y con la participación de Hetero Labs Limited, una compañía establecida en la República de la India y con la cual Richmond sostiene una alianza estratégica desde hace más de 25 años. El acuerdo establecía, además de la fabricación de las dosis, la construcción de una planta importante, con la lógica de un hub o usina biotecnológica, en la localidad de Pilar.

En abril, desde Moscú se confirmó que Argentina sería el primer país autorizado para la producción de las dosis de la Sputnik V fuera de Rusia. La vacunación con Sputnik V en todo el país comenzó el 29 de diciembre de 2020.

Con la transferencia de tecnología facilitada por el Fondo Ruso de Inversión Directa, Laboratorios Richmond se convierte ahora en la primera empresa farmacéutica nacional productora de la vacuna Sputnik V. La producción en escala comenzará este mes. De esta manera, argentinos y argentinas se podrán empezar a inocular con una fórmula elaborada en el país mucho antes de lo previsto.

Este proyecto consta de varias etapas: la primera, que empujará la producción con el principio activo que vendrá directo desde Moscú para paliar la emergencia y la escasez de inoculantes que presenta el caso argentino; y la segunda etapa, con la construcción de la planta de Pilar finalizada y la fabricación en escala, lo que dará lugar a la tercera etapa para exportar los inoculantes contra la COVID-19, entre otros, hacia la región y el mundo.

En la segunda etapa, la Argentina tendrá todo el ciclo de fabricación de la vacuna rusa a partir de la construcción de una nueva planta del laboratorio Richmond. Este proceso es parte de un entendimiento que se firmó el 25 de febrero entre el Fondo Ruso de Investigación y el laboratorio argentino, que podría convertirse en un hito significativo en la lucha contra el avance del virus en la Argentina y la región.