Sin dicotomía: con un pueblo enfermo, no hay economía

Así lo planteó Débora Gez, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCUYO. El rol del Estado y la necesidad de replantear estrategias de supervivencia.

Sin dicotomía: con un pueblo enfermo, no hay economía

La profesional aseguró que esta crisis permitió revalorizar sectores como el de la salud y la educación. Foto: Télam

Sociedad Unidiversidad La vida después del coronavirus / por Verónica Gordillo / Publicado el 07 DE ABRIL 2020

No hay dicotomía: simplemente, porque no hay economía posible con un pueblo enfermo, una necesita de la otra. Por eso, la pandemia obliga a los Estados –sin importar sus regímenes– a replantearse nuevas estrategias de supervivencia política, económica, social y cultural.

Esa fue la visión que compartió con Unidiversidad la profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCUYO Débora Gez, que analizó además la actuación de los Estados y de los líderes mundiales ante la pandemia.

La jefa de trabajos prácticos de la cátedra Doctrinas e Ideas Políticas 1 subrayó que históricamente, en los momentos de crisis, surgió la necesidad de contar con un Estado presente, y –en este caso particularv de revalorizar sectores como la salud y la educación. Aquí, parte de la charla con la profesora, que ayuda a pensar la vida durante y después del Covid-19.

La pandemia jaquea al liberalismo

La pandemia del Covid-19 jaquea al liberalismo a través de las posibles regulaciones futuras a libertades y garantías individuales. En cambio, el capitalismo no está en riesgo: solo mutará y se acomodará al nuevo escenario mundial.

 

El escenario político

¿Cree que este es un escenario político-histórico que no se parece a ningún otro?

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido pestes, enfermedades, pandemias, que si bien no han tenido el nivel de contagio de esta, sí alteraron la vida política, social y económica de diferentes países. Creo que, primero, la solución o el tratamiento para poder batallar con más eficiencia contra la enfermedad tiene que llegar del lado de la medicina, de los científicos y, con base en el resultado, serán las políticas que tome cada uno de los Estados, que deben ser lo más eficaces posible para que lleguen a la población.

Hay filósofos a nivel mundial que plantearon que esta crisis sanitaria desnudó las debilidades de las democracias liberales. ¿Cuál es su opinión?

Esta pandemia ha afectado a gran parte de los países en el mundo, más allá del tipo de Estado que sea. Sí hemos visto que las decisiones que han tomado por lo menos dos presidentes de países fuertes, como son Boris Johnson (primer ministro británico) y Donald Trump (presidente de EE. UU.) no han sido acertadas, porque se dieron cuenta de que la pandemia era mucho más grande de lo que creían, es decir, subestimaron la enfermedad. Ellos representan dos países históricamente liberales, de alguna manera el liberalismo surge en Inglaterra y ellos representan el liberalismo. Sin embargo, creo que a los Estados en general, más allá del régimen que tengan, la pandemia los ha afectado a todos. Las soluciones son políticas, dependen de cada uno de los mandatarios de los países, de la decisión o la visión que tengan el presidente o las máximas autoridades en esos países.

 

Nuevas estrategias

Diferentes medios de comunicación publicaron las opiniones de filósofos mundiales y, mientras unos aseguraron que la pandemia será el fin del capitalismo, otros dijeron que saldrá fortalecido. ¿Cuál es su opinión?

Después de la caída del régimen comunista en la ex URSS, el capitalismo ha sido el pensamiento que ha dominado y ha seguido dominando. Las decisiones que han tomado en su gran mayoría los Estados, como el cierre de fronteras, el aislarse y  manejar el abastecimiento con los recursos que posee para cada una de las poblaciones, hacen que el sistema capitalista entre en una crisis muy grande. Esto afecta a todos los países, y las pérdidas que está teniendo la economía de uno de los países más fuertes en términos económicos, que es Estados Unidos, son muy grandes. Creo que sí afecta al capitalismo, que cada Estado debe reformular una nueva estrategia de renegociación, de organización de sus economías. Me imagino que va a ser paulatino, no va a ser rápido, va a requerir un tiempo, cómo se van a adaptar las nuevas formas de trabajo. Esto implica que hay ciertos sectores de la economía que no son solo nacionales sino internacionales, que van a tener que repensar cómo van a volver a abrir sus negocios o si lo hacen; por ejemplo, en el sector del entretenimiento, del turismo, esto va a generar una serie de replanteamientos. Países tan afectados como Italia, que vive de su turismo y verá cómo se va a volver abrir o a buscar otra estrategia de supervivencia, qué van a hacer los gobernantes, el Estado italiano, qué  decisiones van a tomar. Es decir, esta situación de la pandemia lleva a plantearse nuevas estrategias de supervivencia tanto económicas, como políticas, sociales y hasta culturales.

¿Cuáles cree que podrán ser esas nuevas estrategias frente a una pandemia que por el momento no tiene cura?

Desde mi punto de vista, la solución tiene que venir desde la ciencia, aunque requerirá tiempo. sobre esa base, los gobernantes puedan reorganizar el Estado y, de ahí en más, ver cuáles son las nuevas alternativas y estrategias que debe plantearse cada país para poner en marcha todo. Mientras tanto, cada país tiene que buscar estrategias de supervivencia teniendo en cuenta que esto cambia día a día. Ahora están bajo un nuevo paradigma, que es la amenaza virósica, y es un elemento que va a formar parte de ahora en más de nuestra vida, hasta que deje de ser una amenaza. Pero como dije, me parece que es un replanteamiento de día a día de las poblaciones de todo el mundo. Creo que la mejor solución es que vayamos detrás de un mismo objetivo y eso depende de las autoridades políticas, que todos trabajemos para lograr una solución. Eso tiene que tener un gran conductor y obviamente tiene que ser el primer mandatario del país y, a su vez, si es una solución coherente, el resto de las fuerzas políticas deben apoyarlo, por eso creo que es indispensable ponerse un objetivo a mediano plazo, para que esto pueda tener una solución satisfactoria. Lo más importante me parece que es tratar de tener una gran conciencia de lo que pasa en Argentina y el mundo, que nos lleva a  reflexionar sobre cómo llevar a cabo nuestro día a día con la existencia de este nuevo elemento, y a la espera de que la ciencia dé una respuesta lo antes posible para volver a organizarnos.   

 

Frente a la crisis, un Estado presente

¿Estas crisis llevan a replantear el concepto de Estado?

El Estado es un concepto, y a lo largo de la historia se pueden ver diferente Estados: por ejemplo, luego de la gran crisis del 29 en EE. UU., o la presencia del estado de bienestar en la Unión Soviética, o el inicio de lo que fueron las políticas sociales en los países nórdicos (Suecia, Noruega, Alemania), que tuvieron un papel fundamental en sus desarrollos, en mejorar la calidad de vida de sus poblaciones y que salieron de situaciones tan catastróficas como crisis económicas, guerras mundiales, grandes hambrunas y exclusión generalizada. O aquí, en Argentina, con políticas sociales que mejoraron la situación de una gran parte de la población que estaba discriminada, estigmatizada, en la década del 40 con las políticas sociales del peronismo. Si uno analiza el rol del Estado en situaciones de crisis y en diferentes momentos de la historia, siempre lo primero que piensa es en un Estado presente. Esta pandemia, lo que está demostrado, y no solo en Estados liberales, es la revalorización de sectores como la salud y la educación. Esto está demostrando que la salud es fundamental y que si parte de los ingresos de un Estado no se destinan a políticas de salud, puede pasar lo que pasa en EE. UU., que el presidente pide autorización al Congreso para incrementar el presupuesto en trillones de dólares para luchar contra esta enfermedad.

En los discursos algunos líderes mundiales, plantearon una dicotomía entre salud y economía. ¿Cuál es su opinión?

Creo que no hay una dicotomía, la economía no se hace con pueblos enfermos. Entonces creo que es fundamental la salud y que la economía es importante, pero en un pueblo enfermo no hay economía, una cosa es necesaria para la otra.

 

La clave del liderazgo: escuchar

¿Cuál es su análisis sobre las respuestas de los líderes mundiales frente a esta pandemia?

Las respuestas fueron diversas; por ejemplo, el caso de China, de los países asiáticos, que actuaron de una manera bastante inteligente y a tiempo, utilizaron toda su tecnología, su infraestructura sanitaria, cerraron sus fronteras, para poder darle una respuesta eficiente y eficaz a la población, o el caso de Alemania. Otros tardaron más, subestimaron la pandemia, como lo hicieron Italia y España. En el caso de Gran Bretaña, el primer ministro  Boris Johnson subestimó la pandemia, al igual que Donald Trump, y cuando el agua les llegó al cuello, cambiaron su posición. Todo depende de la actitud que tiene cada uno de los mandatarios, de la capacidad de escuchar, que es central en el ejercicio del liderazgo político, no tener una actitud soberbia, de oídos sordos a los consejos que les dan las personas que saben del tema. A veces, por priorizar cuestiones financieras relacionadas a sus intereses, no escuchan esas razones. Por ejemplo, en el caso de Trump, él viene de una familia de negocios, más que político es un empresario, entonces tiene una visión que prioriza la cuestión financiera. El problema es que la pandemia puede ser mortal, entonces ni lo financiero ni lo económico le van a resolver la vida a una persona, se la resuelve el sistema de salud. Otro aspecto a tener en cuenta es el manejo de la información o sobre qué intereses se maneja cada uno de los Estados, para saber si la información que brindan es verídica o no. Es decir que hay varias dimensiones que hay que analizar en cuanto a este tema.

¿Cuál es su opinión sobre la respuesta que brindó frente a la crisis el presidente Alberto Fernández?

Creo que Fernández, mirando lo que sucedía en Europa, tomó sus decisiones con base en los consejos de los especialistas y creo que eso es lo más adecuado que puede hacer un presidente. Los grandes líderes de la historia tuvieron consejeros, desde las monarquías más antiguas hasta la actualidad, los líderes políticos siempre tuvieron consejeros que los ayudaron a tomar las mejores decisiones. Esto es central para tomar decisiones adecuadas en el momento adecuado. La capacidad de escuchar es central en el ejercicio del liderazgo político.