“Solo queremos justicia”

La familia de Cristian David Videla, el chico de 18 años que murió luego de recibir un disparo efectuado por un policía, desmintió la versión oficial de los hechos y dijo que buscan justicia. El uniformado, Santiago Ochoa, está imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y cumple arresto domiciliario.

"Solo queremos justicia"

Cristian David Videla

Sociedad

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 09 DE AGOSTO DE 2013

La familia de Cristian David Videla (muerto a los 18 años) no parará hasta saber qué sucedió la madrugada del 28 de julio, cuando el adolescente regresaba de un cumpleaños y fue ultimado de un balazo por un policía que, según la versión oficial, lo sorprendió cuando intentaba ingresar a su vivienda.

Parado en la puerta de la casa familiar en San José, Jonatan –uno de los doce hermanos de Cristian– confiesa que es muy triste tener que aclarar que su hermano no era un ladrón, que no tenía antecedentes y que trabajaba en una agencia de autos. Desmintió la versión oficial de los hechos y describió la muerte de su hermano como un caso más de “gatillo fácil”.

La versión oficial

La noche del 28 de julio, los Videla festejaron el cumpleaños de la madre y de una hermana de Cristian en el barrio Los Cogollos, de Guaymallén. El adolescente de 18 años y un amigo salieron del lugar cerca de las 4:30 de la madrugada con destino a su casa, en San José.

Según la versión oficial, el policía Santiago Ochoa llegó a su vivienda ubicada en la lateral del Acceso Este, en Guaymallén, alrededor de las 6 de la mañana, y sorprendió a dos jóvenes que intentaban violentar el portón de su casa. El uniformado los persiguió y uno de los adolescentes le disparó, por lo que este respondió a la agresión utilizando su arma reglamentaria.

El parte oficial también señala que una de las balas hirió a Cristian Videla, quien fue trasladado al Hospital Central. El otro joven huyó y no fue identificado.

La versión del testigo

La versión oficial dista mucho de la que contó a la familia Videla el joven que estaba junto a Cristian cuando le dispararon, y quien les confesó que por temor no se presentaba ante la justicia.

Según el chico, caminaban por la lateral del Acceso Este cuando llegó un hombre en un auto, comenzó a perseguirlos y luego les disparó. Él cruzó corriendo el Acceso Este, mientras Cristian resultó herido, aunque su amigo no se enteró hasta el día siguiente.

La familia de Cristian recién escuchó la versión de su amigo a las dos de la tarde, ya que hasta ese momento nadie se preocupó porque pensaron que los adolescentes habían cambiado de planes y se habían ido a dormir a la casa del joven.

Después de escuchar al muchacho, Jonatan recorrió las comisarías y fue dos veces al Hospital Central para tratar de encontrar a Cristian. La segunda vez le informaron que había ingresado un NN por una herida de bala.

A Jonatan le costó reconocer a su hermano debido a las lesiones que tenía, aunque finalmente supo que era él por el tatuaje en uno de sus brazos.

Desde ese momento, la familia y los amigos de Cristian se congregaron en el hospital, pero el martes 30 de julio el joven entró en coma farmacológico y murió alrededor de las 16:00.

Jonatan contó que, mientras estuvieron en el hospital, soportaron que los policías se burlaran de ellos y hasta que los palparan, porque alguien les dijo que tenían un arma con la que pensaban hacer justicia por mano propia.

“Nosotros solo queremos Justicia, pero nunca pensamos en hacer justicia por mano propia. Creemos que este hombre debe pagar por lo que hizo, no entendemos por qué lo dejan permanecer en su casa”, fueron las palabras de Jonatan.

Las pruebas

Hasta el momento, las pruebas tampoco corroboraron la versión oficial de los hechos. El fiscal de Delitos Complejos, Daniel Carniello, imputó al policía Santiago Ochoa por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y le concedió la prisión domiciliaria, por considerar que no existe peligro de fuga.

El fiscal espera las pericias de la Policía Científica y los resultados de la necropsia, así como las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona, para intentar determinar qué sucedió en la madrugada del domingo 28 de julio.

Según fuentes judiciales, las primeras muestras que tomaron los peritos no corroboraron la versión del tiroteo, ya que en el lugar solo encontraron dos casquillos de bala, que por sus características pertenecerían al arma reglamentaria del uniformado.

Las pruebas de Científica también determinarán si alguna de las puertas de la vivienda muestra signos de haber sido violentada, lo que apoyaría la versión oficial de que el policía sorprendió a los chicos cuando intentaban ingresar a su vivienda.

El fiscal ya tomó algunas declaraciones pero aún no escuchó la versión del adolescente que estaba con Cristian ya que, según fuentes judiciales, solo se enteró de su existencia por medio de versiones periodísticas.

Mientras sigue adelante el proceso, Ochoa cumple arresto domiciliario y su defensor, Eduardo de Oro, se excusó de brindar datos sobre la situación de su defendido o de dar su versión de los hechos hasta que se levante el secreto de sumario.

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