Violencias a mujeres con VIH: el 21% ha dejado de aplicar a un trabajo por su estado serológico

ICW y la Iniciativa Spotlight realizaron un estudio en Argentina para evidenciar la intersección de las violencias contra mujeres que viven con VIH. Situaciones de control en la pareja, violencia física y sexual y discriminación en la comunidad son algunas experiencias manifestadas.

Violencias a mujeres con VIH: el 21% ha dejado de aplicar a un trabajo por su estado serológico

Portada de "Estudio sobre violencia y mujeres con VIH en Argentina"

Sociedad

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Julia López

Publicado el 01 DE DICIEMBRE DE 2021

Las problemáticas por las que atraviesan las mujeres que viven con VIH en Argentina abarcan distintos tipos y niveles de discriminación. A las violencias por motivos de género se suman las violencias por su estado serológico. Para conocer cómo se entraman, ICW Argentina (Comunidad Internacional de Mujeres viviendo con VIH-Sida) y la Iniciativa Spotlight llevaron a cabo un estudio sobre mujeres con VIH y violencias. Entre los resultados principales, se evidencia que 6 de cada 10 han experimentado situaciones de control por parte de la pareja; el 57,1 % atravesó violencia y discriminación en la familia o en la comunidad, y el 21 % ha dejado de conseguir un trabajo por su condición de VIH.

Esta investigación se realizó como continuación de otra regional que se había hecho en 2018 en siete países de América Latina: Bolivia, Colombia, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y República Dominicana. La idea era replicarla en Argentina con la misma metodología y objetivos para ampliar la regionalización del conocimiento en este sentido. 

El objetivo del estudio era dar cuenta de la interseccionalidad entre la estructural violencia patriarcal contra las mujeres y la discriminación que pueden experimentar al hacer público el estado serológico. Según Dinys Luciano, una de las principales investigadoras, apuntaban a relevar “cómo es la polivictimización que tiene efectos acumulativos en el tiempo e impactos diferenciados”.

Buscaban profundizar el conocimiento sobre el nivel y la frecuencia de las distintas formas de violencia –física, emocional, sexual– experimentadas por estas mujeres a lo largo de su vida, no solo por su pareja o familiares, sino también por integrantes de la comunidad, proveedoras y proveedores de servicios, agentes estatales y otras organizaciones, y el impacto en su salud mental y física.

En este marco, tomaron una muestra de 105 mujeres mayores de 18 años que viven con VIH en Argentina. Casi todas residen en el AMBA y pertenecen a una población urbana, de clase media e instruida –el total de las encuestadas tuvo acceso a la educación formal y 3 de cada 10 son universitarias–.

En relación con la violencia ejercida por la pareja –el 70,5 % se percibe heterosexual, y el 16,2, %, bisexual–, el 62,9 % experimentó alguna vez una situación de control. Además, el 74,3 % aseguró haber atravesado violencia emocional alguna vez, y el 21 %, en el último año. La violencia física y sexual es la más elevada en el último año, según revelan los resultados. 

“En general, las mujeres entrevistadas creen que la razón que motiva esas violencias es alguna diferente del VIH (el 71 % al 74,6 %). En menor medida, creen que puede ser tanto por otras razones como por el VIH (el 22,9 % al 25,9 %). Solo una minoría (el 1,9 % al 6 %) atribuye estas violencias a la condición de VIH”, explica el estudio.

Del total de entrevistadas, el 31,4 % ha sufrido violencia física alguna vez desde los 15 años por personas diferentes a la pareja. De hecho, el 46,7 % experimentó la situación de “tocarle su cuerpo sin su consentimiento”, a una edad muy temprana. Además, la situación de ser obligadas a tocar la parte íntima de otra persona “es la conducta de abuso sexual que las mujeres entrevistadas experimentaron más precozmente, a una edad de 8 a 9 años promedio”, puntualiza el informe.

Otros datos relevantes se relacionan con la violencia familiar –aparte de la pareja–, comunitaria y colectiva. El 57,1 % aseguró haber experimentado situaciones de violencia y discriminación en la familia, en la comunidad, servicios de salud, centros educativos, etc. El 21 % declaró que alguien en su familia la había insultado, menospreciado, manipulado, humillado y/o amenazado. El 23,8 % manifestó haber perdido su trabajo y el 21 % afirmó que ha dejado de aplicar a un trabajo por su condición de VIH.

Al centrarse particularmente en las violencias de parte de los servicios de salud, los números son llamativos. El 20 % de las entrevistadas declara que se le ha negado algún servicio de salud –atención dental, cirugías, salud mental y otros– debido a su condición de VIH. Al 16,2 % alguna vez se le ha negado algún servicio de salud sexual y reproductiva. El 12,4 % asegura que alguna vez se la ha coaccionado para someterse a una esterilización, un aborto o “un/a profesional de salud decidió con su pareja sobre la esterilización”. 

Sumado a esto, el 28,6 % de las mujeres entrevistadas dice que alguna vez un personal de salud le aconsejó “no tener hijos”. En casi todos los casos –el 97 %–, estas situaciones sucedieron “luego del diagnóstico” y, debido a esto, las entrevistadas atribuyen como razón principal la condición de vivir con el VIH y no otra.

Estas respuestas evidencian la falta de conocimiento por parte del personal de salud sobre la vía perinatal o “vertical” de transmisión del VIH. Según explican desde la Fundación Huésped, es la transmisión de la persona gestante al hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia. Si bien es la principal vía de transmisión a niñas y niños, con el adecuado tratamiento y atención médica, “el riesgo de transmisión del virus al bebé es casi nulo”.

Otras variables analizadas por el estudio se relacionan con la salud y el bienestar de las mujeres que viven con VIH, el consumo de alcohol y drogas, uso del preservativo y maneras de pedir ayuda y afrontar las violencias.

 

¿Qué hacer con el violento?

Entre las personas participantes de la presentación del estudio, se encontraba Alberto Stella, director de Onusida para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Al intervenir, Stella aseguró que existe una relación significativa en la discriminación entre la condición de vivir con VIH y el género, pero hay una violencia estructural que precede al estado serológico y se intensifica al hacerlo público. 

En este marco, destacó que si bien ha habido “acciones contundentes a lo largo de la historia de la epidemia” en relación con la reivindicación de los movimientos de mujeres, las cifras de la violencia “persisten de manera preocupante”. Esto, manifestó el director de Onusida, “nos obliga a interrogarnos qué nos falta por hacer y cómo podemos ser más innovadores para tener una mejora sustancial. ¿Qué hacer con el violento y cómo hacer para prevenir la violencia?”.

Hasta ahora, se ha trabajado mayoritariamente con las mujeres, pero las fuerzas hoy se tienen que volcar a “generar espacios donde el hombre tenga más oportunidades de ponerse en discusión” y así generar cambios que se proyecten en las estadísticas. 

“Hemos trabajado en el empoderamiento de la mujer, en su capacidad de reivindicar derechos y generar una cultura de la denuncia que permita poner sobre la mesa estas violencias”. Antes se pensaban como escenas normales de la relación de pareja; hoy se tipifican como violencia. El cambio que sigue tiene que provenir de las masculinidades.  

 

Algunos datos en el Día Mundial del Sida

El 1.º de diciembre se conmemora el Día Mundial del Sida. Cada año, en esta fecha se abordan temas diferentes; en 2021, el lema es “Poner fin a las desigualdades. Poner fin al sida. Poner fin a las pandemias”. Buscan destacar la necesidad urgente de “acabar con las desigualdades que impulsan el sida y otras pandemias en todo el mundo”.

Según datos de Onusida, hasta 2020, 37,7 millones de personas vivían con VIH, de las cuales 1,7 millones son niñas y niños de hasta 14 años. Hasta finales de junio de 2021, 28,2 millones de personas tenían acceso a la terapia antirretroviral, y del total de personas que viven con VIH, el 53 % son mujeres y niñas

 

¿Qué es la Iniciativa Spotlight?

Es una alianza entre la Unión Europea y la ONU para luchar contra la violencia de género y los femicidios. Esta iniciativa apunta a priorizar, en la gama de los derechos humanos, el derecho de mujeres y niñas a una vida libre de violencias. Además, colabora con la igualdad de género, incluida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, y trabaja mediante la armonización y aplicación efectiva de los marcos legales nacionales y provinciales. 

La Iniciativa Spotlight y sus ejes de trabajo fueron presentados el 21 de marzo de 2019 en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires. En el último tiempo, ha realizado campañas como #YoMeOcupo y #AmigoDateCuenta, y ha apoyado otras como #EsConESI.

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