Bicis y autos compartidos, el desafío de la movilidad en la era de coronavirus

Expertos estudian alternativas para aplicar en el desconfinamiento, que podrían cambiar el futuro uso del transporte de pasajeros.

Bicis y autos compartidos, el desafío de la movilidad en la era de coronavirus

Foto: Prensa Ciudad de Mendoza

Sociedad Unidiversidad Transporte público / por Unidiversidad / Fuente: Télam / Publicado el 16 DE JUNIO 2020

Subsidios para compra y arreglo de bicicletas, patinetas eléctricas, autos compartidos, transporte particular, más bicisendas y espacio para peatones son algunas de las iniciativas que estudian los expertos para aplicar en el desconfinamiento y que podrían condicionar el futuro del transporte de pasajeros en la era post coronavirus.

"COVID-19 es una invitación a revaluar la movilidad de nuestras ciudades en aras de mayor equidad y sostenibilidad, ya que los transportes públicos tal y como los conocemos obligan a viajar a muchas personas en espacios relativamente reducidos, una práctica de riesgo en estos tiempos de coronavirus", advierte Daniel Rodríguez, director del Instituto de Transporte de la Universidad de Berkeley (California, EE. UU.) y uno de los mayores expertos en la materia de la región.

Rodríguez –que recientemente participó de una charla virtual organizada por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella– explicó: "La pandemia encuentra a la región con problemas que ya veníamos arrastrando, como el tema del financiamiento del transporte público, su envejecimiento por falta de mantenimiento y la necesidad de expansión para competir con el transporte privado".

Otro gran reto se relaciona con "los costos que el automóvil privado estaba llevando a la población, en polución y congestión", indicó. "En esta situación estábamos —explica el profesor— cuando nos sorprendió la pandemia con su recomendación de quedarse en casa, con la consecuente disminución del uso del transporte público, con el 35 % y el 40 % de ocupación en muchas ciudades, lo que provocó un aumento del déficit".

Otro aspecto que destacó Rodríguez a tener en cuenta fue que "la disminución del transporte provocó un cambio ambiental". "Menos transporte, menos polución, casos como Bogotá y Lima que registraron una disminución de la polución del 80 % y entre el 25 y el 30 % en Río de Janeiro, lo que demuestra a las claras la gran responsabilidad del transporte en la polución ambiental", explicó el especialista. "Bajarnos del auto y buscar otras formas de transportarnos es una cuestión que tenemos que resolver y el COVID-19 nos puso de frente a esta problemática", amplió.

Consultado sobre experiencias que se estén aplicando en otros países para regular, post pandemia, la cantidad de pasajeros en el transporte público, Rodríguez precisó: "Algunos países están ofreciendo incentivos para que las personas usen más la bicicleta. En Francia y en el Reino Unido están ofreciendo 50 euros/libras para ser usadas específicamente en talleres para mantenimiento de bicicletas".

Respecto de América, añadió: "En Perú se habló de un subsidio a las bicicletas y en ciudades como Bogotá, Oakland y Nueva York se abrieron espacios que antes eran para vehículos motorizados. La apuesta es que continúen siendo para bicicletas en el futuro".

Más ciclovías y estacionamientos vigilados para las bicis

Ante el aislamiento obligatorio a raíz del coronavirus, desde la Secretaría de Ambiente salieron a impulsar el uso de bicicletas particulares como medio de movilidad. Actualmente, el Área Metropolitana cuenta con cerca de 170 kilómetros de ciclovías y esperan extenderlos hasta alcanzar los 400 kilómetros.

"Otras ciudades —continuó— esperan un aumento de tráfico de autos particulares, porque suponen que algunos pasajeros de transporte público preferirán usar su auto. Aunque esto puede amilanar dudas sobre exposición a COVID-19 por parte de los viajeros —indicó el experto—, genera otros costos muy altos, como congestión vehicular, polución ambiental y sedentarismo".

La vuelta al uso del transporte público significó que "algunos sistemas reconfiguraron el espacio vehicular, prohibiendo que los pasajeros se sienten en ciertas áreas, rediseñando la orientación de las sillas", explicó Rodríguez.

Al respecto, manifestó: "Aquí hay que balancear la necesidad de movilidad de un sector importante de la población, con el riesgo de infección por COVID-19. Y cabe aclarar que Japón, que tiene dos grandes ciudades donde la mayoría de la población se moviliza en transporte masivo (Osaka y Tokio), no ha conectado ningún brote de la infección al uso del transporte masivo".

"La red de ciclovías en Mendoza es algo inconexa"

Lucas Burgos, creador de Pro Bici y miembro fundador de la Asociación de Ciclistas Urbanos de Mendoza, visitó Atadecid@s para charlar sobre el crecimiento que ha tenido el uso de bicicletas y, sobre todo, la funcionalidad que tienen las bicisendas en la provincia.

"Los japoneses usan máscaras, hablan poco y no interactúan en los trenes. Este comportamiento, aunado a un aire acondicionado y ventilación adecuados, parece haber sido suficiente para manejar el riesgo de infección. Una lección muy interesante para las ciudades latinoamericanas", destacó. "El comportamiento ciudadano es clave, es mucho más importante de lo que pensábamos", subrayó.

Ante la pregunta de si considera factible la medida de "reservar" el asiento con anticipación en el transporte público, Rodríguez aclaró a Télam que piensa que "es una medida factible para cierto tipo de servicios; por ejemplo, los trenes. En el subte, no funcionaría porque los pasajeros exceden muchísimo la demanda por asiento". "En algunas ciudades —señaló— los trenes metropolitanos tienen servicios híbridos: algunos vagones son para usuarios con reserva anticipada y otros para pasajeros sin reserva. En todo caso, hay que verificar que no sucedan condiciones de hipercongestión", afirmó.

Otras recomendaciones que enumeró y que están siendo aplicadas para ir recuperando "una media normalidad" son la limpieza de los vehículos cuando no están recogiendo pasajeros, reducir la exposición de los colectiveros con los pasajeros, reorganizar los asientos, poca comunicación social, carteles indicativos, y distanciamiento social dentro del vehículo y entre peatones.

Un dato importante a tener en cuenta, señaló el profesor Rodríguez, es que "el 70 % de los viajes en transporte público son por trabajo y estudio. De ahí que, si la experiencia del teletrabajo o telestudio aplicado durante la cuarentena continuase en alguna proporción, impactaría en el número de pasajeros".

"Otra opción —añadió— es distribuir el horario de trabajo no en 8 horas sino en 14, entre el sector público o el privado, para que las personas puedan trasladarse en distintos horarios". Una tercera opción "a largo plazo" sería fomentar ciudades policéntricas, "que repartan la carga de gente, resurgimiento de la tienda de barrio, ofrecer productos a los vecinos. De esta manera, lograrían que no todo el mundo fuera a la misma hora al mismo lugar y permitirían un distanciamiento más equilibrado".

transporte | publico | bicisendas | autos | ciudades | coronavirus