Seis de cada diez niños y niñas en Argentina viven en un hogar pobre

Según el informe elaborado por la UCA, la situación alimenticia, el derecho a la salud, la calidad de la vivienda y el acceso a la información se han visto en franco retroceso. La pandemia puede profundizar todos los indicadores. Infografía.

Seis de cada diez niños y niñas en Argentina viven en un hogar pobre

Foto: Revista la Ciudad

Sociedad Unidiversidad Pobreza / por Unidiversidad / Fuente: Universidad Católica Argentina / Publicado el 09 DE JUNIO 2020

La serie de estudios denominada “Agenda para la Equidad” (2017-2025) del Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina presenta su tercer informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia correspondiente a las mediciones 2017- 2019, y suma al análisis de tendencias la serie previa denominada Bicentenario (2010-2016). Seguidamente, se sintetizan las tendencias en los indicadores durante el 2010-2019 en las dimensión de derechos: 1) Alimentación; 2) Salud; 3) Hábitat; 4) Subsistencia; 5) Crianza y socialización; 6) Información; 7) Educación y 8) Protecciones especiales: trabajo infantil.

Alimentación

En la dimensión del derecho a la alimentación, es claro que entre 2010 y 2019 se ha producido un empeoramiento de la situación. Son varios los indicadores que muestran esa tendencia. Por un lado, se advierte un progresivo incremento de la población de niños/as y adolescentes que reciben algún tipo de alimento gratuito en el espacio escolar o comunitario.

 

Se distinguen tres períodos: 2010-2013, 2014-2016, y 2017-2019, en los que va aumentando progresivamente la cobertura social. En el último período se registra un crecimiento muy significativo y se llega a casi el 40 % de chicos/as recibiendo ayuda alimentaria a nivel del promedio urbano nacional, situación que guarda estrecha correlación con el incremento de la inseguridad alimentaria total y severa, que es la que afecta de modo directo la ingesta del niño/a (el 30,5 % y el 14 % respectivamente en 2019).

Según Unicef, la pandemia dejará 756 mil nuevos niños, niñas y adolescentes pobres

A fines de 2020, unos 756.000 niños, niñas y adolescentes (NNYA) más habrán caído en situación de pobreza en Argentina, en relación al último semestre del año anterior, por la pandemia de coronavirus, según las proyecciones del informe presentado este miércoles por Unicef, basado en las estimaciones de caída del PBI y de la Encuesta Permanente de Hogares.

Salud

En el espacio del derecho a la salud, se advierte un incremento de la población de niños/as y adolescentes que dependen del servicio de salud estatal porque carecen de obra social, mutual o prepaga. Se estima que en 2019 esta población alcanza casi el 56 % del total de niños/as entre 0 y 17 años en la Argentina urbana. Esto constituye un desafío de cobertura muy importante, que adquiere un particular sentido en un momento en el que transitamos por una crisis sanitaria global que nos interpela en términos de los recursos con los que cuentan las sociedades para dar respuesta.

 

En este contexto, es auspicioso observar que en los últimos años se registran mejoras en los indicadores de atención de la salud preventiva del niño/a sano y de la salud bucal (aunque el déficit sigue siendo elevado: el 19 % y el 41,9 % respectivamente en 2019).

 

Hábitat de vida

Los indicadores del espacio del hábitat de vida siguen una tendencia muy estable a lo largo del tiempo, pero con algunas mejoras relevantes en el último período, como en el déficit de saneamiento y contaminación medioambiental. Mientras tanto, la calidad de la vivienda y propensión al hacinamiento siguen una tendencia más estancada.

En cualquier caso, los niveles de déficit siguen siendo muy elevados. En 2019, la contaminación medioambiental afectaba al 46,9 % de los chicos/as; el déficit de saneamiento, al 40,1 %; la calidad precaria de la vivienda, al 23,9 %, y el hacinamiento, al 21,8 %. Datos muy relevantes para pensar los tiempos de aislamiento social y principales medidas de higiene personal que se requieren para la prevención frente a la COVID-19.

 

Subsistencia

En la dimensión de la subsistencia, la situación de las infancias es muy delicada. La pobreza monetaria se ha incrementado de modo significativo y afecta en 2019 a casi el 60 %, con un incremento de la indigencia por ingresos que llegó al 14,8 %. Lo cierto es que en los últimos dos años se agudizó de modo muy relevante la crisis socioeconómica y afectó especialmente a los hogares con niños/as.

Vulnerables: más de 200 mendocinos sin hogar están albergados en 5 refugios

La provincia de Mendoza cuenta con más de 200 personas en situación de calle. Este año, frente al contexto de la pandemia por coronavirus, el Gobierno provincial habilitó los albergues para que funcionen las 24 horas. En esos hogares de paso, el 95 % de estos individuos son hombres.

La pobreza de tipo estructural, a través del indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), sigue un curso estable con cierta tendencia a la baja, pero todavía afecta al 27,6 % de los chicos/as en el país urbano. Todo esto ocurre aun con una protección social a la infancia a través de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que ha logrado una cobertura del 41 %.

En el actual contexto, los hogares beneficiarios de la AUH están recibiendo un Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que se espera compense en parte la no percepción de ingresos laborales de los hogares como efecto inmediato de la medida preventiva frente a la COVID-19 de la cuarentena. Asimismo, alrededor del 70 % de estos hogares debería recibir un aporte adicional orientado a la compra de alimentos denominado Tarjeta Alimentar.

En el espacio de la estimulación emocional e intelectual en el interior de las familias, se advierten niveles elevados y constantes de privación. Incluso se advierte una tendencia regresiva en los últimos años en el indicador de festejo de cumpleaños.

En el resto de los indicadores, se observa estabilidad en niveles por demás preocupantes: carencia de libros (el 41,9 %), déficit de estimulación oral a través de la lectura de cuentos y relato de historias orales (el 38,1 %) y compartir cama o colchón para dormir (el 23,3 %).

 

Crianza y sociabilización

Los estilos de crianza en relación con las formas de enseñar a los chicos/as lo que está mal se abordan a través de cuatro indicadores. Estos siguen una tendencia relativamente estable en el período 2010-2019.

No obstante, se llega al 2019 con el 23,9 % de niños/as y adolescentes que en sus familias se usa la violencia física como modo de disciplinar; en el 6,6 %, la violencia verbal, y de modo mucho más extendido se observan las prácticas de la penitencia y el alza de la voz, que afectaron al 71,1 % y al 67,4 % respectivamente.

Se conjetura que, en estos momentos de aislamiento obligatorio, algunos de estos métodos de disciplinar se pueden estar profundizando como consecuencia de la crisis socioeconómica y la proliferación de situaciones de malestar psicológico.

 

Información

El acceso a la información es un derecho que se puede ejercer en la medida en que se cuenta con recursos tecnológicos como una computadora, celular, servicio de internet fijo y/o móvil. Por supuesto que el libro también se constituye en un activo importante.

Sin embargo, en la Argentina urbana, más del 40 % de los chicos/as carece de la mayoría de estos recursos en su hogar. Si bien hubo avances significativos en el acceso a computadora y servicio de internet, en los últimos años la tendencia positiva se estancó, e incluso en el caso del acceso a computadora se advierte un quiebre en la tendencia.

Es claro que el acceso a la tecnología registra disparidades sociales muy regresivas. Es un déficit de recursos que tiene efectos muy significativos en la actual cuarentena, en la que la continuidad educativa de los chicos/as más aventajados está garantizada justamente a través del acceso a una computadora con servicio de internet fijo, mientras que los chicos/as de los sectores medios bajos y bajos están sorteando el momento con recursos escasos.

 

Educación

El derecho a la educación supone un conjunto amplio de aspectos. Uno de ellos es la escolarización, que sigue una tendencia positiva a lo largo de estos nueve años observados, tanto en la educación inicial como primaria y secundaria. La medición de la existencia de ofertas como la enseñanza de computación e idioma extranjero en la educación primaria refleja avances dispares según el estrato social de los estudiantes y, pese a los esfuerzos, importantes brechas negativas para los alumnos de las escuelas estatales.

La meta de lograr ampliar la jornada escolar en la educación primaria quedó como un desafío inalcanzable.

Una familia mendocina necesitó $ 39.194 en abril para no ser pobre

La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de la provincia informó el costo de la Canasta Básica Total (CBT) para el mes de abril. Así, una familia mendocina necesitó de $39.194 para no caer en la pobreza. La cifra corresponde a una familia tipo 2, compuesta por una pareja y dos hijos menores de edad.

Protecciones especiales: trabajo infantil

La propensión al trabajo infantil siguió una tendencia muy positiva entre 2010 y 2017, pero en este año se revierte la tendencia en el marco de la crisis, lo que afecta especialmente a adolescentes de estratos sociales medios. En el último año, la tendencia se estabilizó. Lo cierto es que llegamos a 2019 con el 14 % de chicos/as entre 5 y 17 años que realizan trabajos domésticos intensivos y/o trabajo económico en el mercado a nivel del promedio urbano.

Existen desigualdades históricas entre grupos de edad y sexo según el tipo de trabajo, y una mayor probabilidad a medida que desciende el estrato social de los hogares. También es muy evidente la particular vulnerabilidad de niños/as y adolescentes bonaerenses en relación con sus pares más cercanos, en el territorio, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Las privaciones son importantes también en las áreas metropolitanas del interior, como Gran Rosario, Gran Mendoza, Gran Córdoba y Gran Tucumán, que se engloban en lo que denominados "otras áreas metropolitanas".

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