Aseguran que la muerte de Corradi siendo sacerdote muestra que la Iglesia no cambió

Los querellantes Sergio Salinas, Oscar Barrera y Carlos Lombardi coincidieron en que no hay modificaciones de fondo. La respuesta del obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey.

Aseguran que la muerte de Corradi siendo sacerdote muestra que la Iglesia no cambió

Nicola Corradi fue condenado a 42 años de prisión por los abusos a menores y murió ayer siendo sacerdote. Foto: Unidiversidad

Sociedad

Abusos en el Instituto Próvolo

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 15 DE JULIO DE 2021

El abusador Nicola Corradi, condenado a 42 años, murió siendo sacerdote. Este es el aspecto que destacaron querellantes en distintas causas de abuso sexual eclesiástico para asegurar que la Iglesia Católica no modificó sus prácticas y que continúa con un proceder antijurídico.

En este punto coincidieron al ser consultados por Unidiversidad los querellantes en el caso Próvolo, Sergio Salinas y Oscar Barrera, y el defensor de sobrevivientes en otras causas y profesor de Derecho Constitucional en la UNCUYO, Carlos Lombardi.

En contraposición a esta idea de que nada cambió, el obispo auxiliar de La Plata y comisario apostólico del Próvolo en el mundo, Alberto Bochatey, dijo a Unidiversidad que la Iglesia Católica puso en marcha modificaciones reales. En el caso de Corradi, explicó, estaba suspendido en sus funciones, ya que aún no concluye el proceso canónico abierto en su contra.

 

Sin modificaciones de fondo

Para Sergio Salinas, querellante en los juicios del Próvolo, la muerte de Corradi como sacerdote es una muestra más de la conducta que mantiene la Iglesia Católica frente a los casos de abuso eclesiástico y que, asegura, no modificó.

“La iglesia ha tenido una conducta que hoy se refleja con un tiempo fatal, la muerte de alguien, pero es la misma conducta de siempre: oculta, no responde a las autoridades cuando piden información, no apoya a los sobrevivientes. Corradi murió siendo cura y Corbacho sigue siendo cura, esa es la postura que sostienen”, expresó

Otro de los querellantes en la causa Próvolo, Oscar Barrera, destacó dos aspectos respecto de la muerte de Corradi. Dijo que, por un lado, fue importante su condena como abusador, luego de un proceso justo; sin embargo, se lamentó de que la Iglesia como institución no modificara sus prácticas, porque dijo que continúan con una postura de encubrimiento, de culpabilizar a las víctimas y de negar los hechos.

“Por más declaraciones que hayan hecho, la postura de la Iglesia es poner siempre a la institución por sobre las personas sufrientes. Corradi siguió siendo cura; parece que, para la Iglesia, una condena a 42 años no es válida, no es suficiente para tomar una medida”, comentó.

Para Lombardi, la muerte de Corradi abre dos aristas para analizar: una, referida a la edad de los abusadores; la otra, a la actuación de la Iglesia Católica. En el primer caso, explicó que muchos sobrevivientes en el mundo enfrentan la muerte de los acusados debido a su avanzada edad sin obtener justicia, algo que no sucedió en Mendoza, donde se logró una reparación penal con la condena de 2019.

El profesional explicó que la segunda arista a analizar es la respuesta institucional de la Iglesia Católica frente a las denuncias y a los procesos judiciales. En este sentido, dijo que nada cambió y que el “verdadero rostro” de la institución se ve en los tribunales, que sigue sin acompañar a los sobrevivientes y que no hizo cambios profundos que permiten erradicar este flagelo.

“El hecho de que el abusador sexual Corradi muriera siendo sacerdote deja ver de modo contundente que la Iglesia Católica, desde el punto de vista institucional, desde su organización, estructura y funcionamiento, no se ha movido un milímetro de su política antijurídica y e ilegal”, expresó.

Para Lombardi, la Iglesia no hizo cambios de fondo. “El verdadero rostro institucional de la iglesia se encuentra en los tribunales, no en las respuestas propagandísticas, en los golpes de pecho que hacen o en los pedidos de perdón. Por más que haya sacado vademécum, protocolos, cartas apostólicas, siguen teniendo la misma política y conducta para con los abusadores y creo que esto debe llamar a la reflexión, no solo a la opinión pública, sino también a las autoridades que deben controlar el proceder de esta institución”.

 

La voz de la Iglesia

Bochayet, obispo auxiliar de La Plata y comisario apostólico del Próvolo en el mundo, dijo a Unidiversidad que la Iglesia hizo cambios profundos para prevenir los abusos sexuales, como protocolos, levantamiento del secreto pontificio, así como la orden de denunciar ante cualquier sospecha de abuso.

El obispo auxiliar explicó que, en el caso de Corradi, fue suspendido como sacerdote ni bien comenzó el proceso judicial. Explicó que la investigación canónica (la que hace la Iglesia) sigue en marcha, que tuvo retrasos a raíz de la pandemia, pero que está en curso en la Congregación de la Fe, que es el organismo que brinda un veredicto al Papa, para que decida si pasa “al estado laico” a una persona que fue sacerdote.

Bochatey aseguró que la Iglesia modificó sus prácticas, que no existen traslados de los sacerdotes a raíz de sospechas de abusos. Consultado por el caso de Verona, dijo que no hay denuncias de abuso en la Justicia italiana y que lo trasladaron porque se necesitaba un director para la sede de La Plata, aunque desde ese país aseguraron a Unidiversidad que las causas prescribieron.

En cuanto a la falta de asistencia a los sobrevivientes, el obispo auxiliar expresó que “nunca pudo pedirles perdón” porque los querellantes no dejaron que se comunicara con los chicos y chicas y con sus familiares. Respecto de los reclamos civiles de sobrevivientes mendocinos, Bochatey destacó que el proceso está en marcha, que el dinero por la venta de la sede del Próvolo en Luján de Cuyo está embargado en una cuenta y que será destinado a los sobrevivientes de acuerdo a lo que decida la Justicia.

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