Vapeadores, la nueva estrategia de las tabacaleras

Así lo aseguraron profesionales que participaron en las Jornadas de Concientización en Tabaquismo. Su comercialización está prohibida por la Anmat. Los adolescentes, el objetivo de las empresas.

Vapeadores, la nueva estrategia de las tabacaleras

Los profesionales aseguraron que las tabacaleras apuestas a generar nuevos consumidores con cigarrillos electrónicos y vapeadores. Foto: elindependiente.com.

Sociedad

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Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 30 DE ABRIL DE 2019

Las tabacaleras siempre van un paso adelante. El descenso progresivo del consumo de tabaco –que se registra también en Argentina– puso en marcha la maquinaria de esta industria millonaria cuya estrategia fue producir y vender cigarrillos electrónicos, saborizados y vapeadores, como si fueran inocuos para el fumador y su entorno, con el objetivo de atraer a nuevos consumidores jóvenes o, lo que es lo mismo, a nuevos adictos que compren sus productos en los próximos 40 años.

Esa fue la realidad que plantearon los profesionales que participaron de las Jornadas de Concientización en Tabaquismo, que organizaron en forma conjunta el Ministerio de Salud, la UNCUYO y la Obra Social de Empleados Públicos (OSEP), con apoyo de las sociedades de Cardiología y Neumonología de Mendoza.

Las entidades conforman la Comisión Provincial de Tabaquismo, que impulsa distintas medidas para prevenir el consumo. En su último comunicado, detallaron el incremento en la cantidad de población que utiliza los denominados cigarrillos electrónicos y vapeadores, y advirtieron acerca de sus efectos nocivos sobre el que fuma y sobre el fumador pasivo, así como respecto de la falta de controles en lo que hace a su elaboración.

Cómo dañan las nuevas formas de consumo de tabaco

Sobre ese interrogante girarán dos charlas que ofrecerá Guillermo Espinosa, presidente de la Asociación Argentina de Tabacología (Asat), para alertar sobre el riesgo que ocasionan el tabaco y los vapeadores. Los encuentros serán a las 9 y a las 16 e ...

 

Acción-reacción

Los dos profesionales que plantearon este panorama fueron Raúl Lisanti, neumonólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCUYO, y Guillermo Espinosa, presidente de la Asociación Argentina de Tabacología y referente en esta problemática en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Ambos explicaron, primero a un grupo de colegas y luego a chicas y chicos, cuáles son los riesgos de consumir estos dispositivos, que la industria presenta como la panacea para dejar de fumar o para iniciar el hábito sin que cause daño al que fuma o al no fumador; dos premisas que los médicos refutaron.

Lisanti aseguró que se enfrentan a una gran estructura millonaria montada a lo largo de años, que siempre va un paso adelante para generar nuevas estrategias de consumo. En unos minutos contó la historia de esa industria: primero fue poner al tabaco en papel; luego, apuntar a los hombres en una estructura machista; relacionar el consumo con el placer; después, redireccionar su atención a las mujeres, luego a los países emergentes (cuando en el primer mundo se evidenció lo nocivo del producto) y ahora, la salida al mercado de productos con los que promete que se dejará de consumir lo que ellos mismos venden.

Campaña busca alertar sobre los peligros del tabaquismo

La UNCuyo encaró la propuesta "Respira Salud" para dar a conocer el daño que produce la adicción al tabaco y el impacto negativo que provoca en el ámbito de la salud y del medio ambiente.

El profesional explicó que la nueva estrategia de marketing está relacionada con la baja del consumo de tabaco que se advierte hace unos años, debido al trabajo y al esfuerzo de concientización de entidades públicas y privadas. En Argentina, esta realidad quedó plasmada en los resultados de la última Encuesta de Factores de Riesgo, elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación, que registró un descenso de consumo del 25,1 % al 22,2 % entre 1999 y 2018.

La misma encuesta mostró otro dato que encendió una señal de alarma: el 1,1 % de los consultados utiliza cigarrillo electrónico, es decir que 500 mil personas consumen este producto. Lisanti comentó que ese dato demuestra que la estrategia de las empresas funciona, porque esos consumidores creen que es inocuo o que es mejor que un cigarrillo, pero recalcó que tanto ellos como los no fumadores consumen nicotina y otras sustancias que nadie conoce en detalle.

El profesional explicó que no existe evidencia científica de que los electrónicos colaboren en el proceso para dejar de fumar, lo que fue refrendado en comunicados tanto del Ministerio de Salud como de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Mendoza concientiza sobre tabaquismo y cigarrillo electrónico

En las Jornadas de Concientización sobre Tabaquismo, se abordó especialmente el consumo de cigarrillo electrónico, que es una moda pero que contiene nicotina. A la larga, trae las mismas consecuencias que el cigarrillo normal, como el enfisema pulmonar, bronquitis crónica, ACV, hipertensión o cáncer de pulmón.

 

Prohibido por Anmat

En Argentina, las firmas que producen el cigarrillo electrónico (muchas son grandes tabacaleras) lo presentaron ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) como un producto para dejar de fumar. El organismo dio a conocer su decisión en 2011 y la ratificó en 2016: prohibió la importación, la distribución, la comercialización y la publicidad de este producto en todo el territorio nacional por no existir evidencia científica respecto de que colabore para dejar la adicción al tabaco.

Lisanti se lamentó de que esta prohibición, como otras en el país, no se cumpla y no existan controles estrictos para hacer valer la disposición de un organismo clave para prevenir problemáticas de salud.

El profesional subrayó que no existe un producto mágico para dejar la adicción a la nicotina, sino más bien un proceso guiado por profesionales que colaboren con la persona.

El médico explicó que la adicción a la nicotina tiene una relación directa con las enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer o el ACV. Dio un ejemplo de su impacto: aseguró que en Argentina es como si se desplomara un avión todos los días, porque produce 123 muertes diarias (44 000 al año) de consumidores directos, además de los 6000 que fallecen al año por ser fumadores pasivos.

 

Una moda peligrosa

Espinosa explicó que los cigarrillos electrónicos, los vapeadores y todas los saborizantes que la industria puso en el mercado se convirtieron en una moda peligrosa para la salud de los habitantes. Advirtió sobre la normalización social de una práctica que es nociva y que no tiene respaldo científico.

“A las tabacaleras no les importa el señor de 50 años que quiere dejar de fumar, sino que con estos nuevos productos apuntan a los jóvenes, a generar nuevos adictos que consuman durante los próximos 40 años sus productos para tener una industria rentable”, fueron sus palabras.

El profesional mostró todos los productos que en los últimos años elaboró, produjo y comercializó la industria tabacalera, todos tendientes a que el consumidor se aparte de la idea del cigarrillo clásico. Incluso, comentó, llegaron a inventar el término "vapeadores" para que los jóvenes no los relacionen con aquello que saben les produce daño.

Espinosa advirtió sobre los productos saborizados. Comentó que existen 7700 saborizantes, desde fresa, kiwi, margarita, whisky o cannabis, ya que, aseguró, la idea es que los  jóvenes se inicien el consumo de nicotina, pero de una forma más amigable y que creen que no les hace daño. Del mismo modo, mostró la evolución de modelos de cigarrillos electrónicos, vapeadores y la nueva gran apuesta denominada IQOS, elaborados con tabaco prensado y concentrado y que ya se transformaron en un problema de salud pública en Estados Unidos.

Espinosa explicó que en Argentina está prohibida la comercialización de los cigarrillos electrónicos. Por esto, señaló que no existe ningún control sobre su elaboración, ni mucho menos certeza sobre los elementos que los componen y específicamente sobre si es real la cantidad de nicotina que tienen según la indicación de la etiqueta.

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