Claves para prevenir el suicidio: factores de riesgo y señales de alarma

Yemina Marzetti, psiquiatra infantojuvenil del Cusfyc, dijo que cualquier adulto que esté en contacto con adolescentes debe estar atento y no desestimar ninguna de las conductas que indicó como riesgosas. La necesidad de hablar y de buscar ayuda.

Claves para prevenir el suicidio: factores de riesgo y señales de alarma

Marzetti explicó que el aislamiento y la soledad de un adolescente deben ser una señal de alarma para consultar. Foto: Pixabay

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Fijar dato - prevención del suicidio

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Equipo Redacción Unidiversidad

Publicado el 26 DE MARZO DE 2026

Hay factores que impactan en la psiquis de un adolescente y pueden aumentar el riesgo de que tengan conductas autolesivas e incluso llegue a pensar en el suicidio: el acoso escolar; los problemas en sus vínculos familiares; padecimientos en su salud mental que no fueron atendidos en la niñez; un suicidio en su círculo cercano; el abuso; la autoexigencia; la exposición en las redes sociales, y los consumos problemáticos de todo tipo, desde tecnologías y drogas hasta pornografía, que pueden derivar en un mal desempeño académico, en trastornos del sueño, en dificultades en la relación con sus pares, con sus docentes, con sus familiares. La psiquiatra infantojuvenil Yemina Marzetti dijo que a todos esos cambios deben estar atentos las personas adultas, porque son señales de alarma que se deben considerar.

La profesional atiende a la población adolescente en el Centro Universitario de Salud Familiar y Comunitaria (Cusfyc), que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCUYO. Sobre la base de su práctica, comentó que es significativa la falta de proyectos de chicos y chicas, así como una sensación de desesperanza, por lo que consideró necesario comenzar a construir metas y lazos sociales.

“El suicidio no pasa sin signos previos, siempre ha habido señales, avisos. Entonces, atender, escuchar las señales es una recomendación importante para prevenir”, fueron sus palabras.

A los factores de riesgo nombrados, la profesional sumó las violencias de todo tipo: en el seno de la familia, entre pares, en la escuela, en la comunidad, que a veces parecen invisibles, pero que se perciben en los tratos y en las formas. Dijo que todo va sumando a un componente relacionado con el bienestar emocional de ese o esa adolescente, que impacta en aumentar el riesgo de un intento de suicidio o un suicidio consumado.Marzetti dijo que los consumos problemáticos de todos tipo son señal de alarma muy importantes a tener en cuenta. Foto: captura de imagen de Señal U

La importancia del abordaje integral

Marzetti contó que quienes consultan, generalmente por derivación, tienen dificultades para continuar con su vida académica, inconvenientes en sus vínculos familiares, de pares, con sus docentes, por lo que existe aislamiento social y mucha soledad —pese a que, a veces, parecen estar muy comunicados a través de las redes sociales—, todos son factores de alarma sobre los que comienzan a trabajar.

La profesional resaltó la importancia de abordar las problemáticas de salud mental en forma integral, con un equipo de profesionales que abarque todas las aristas, que realice una buena evaluación de la situación y del contexto.

La médica señaló que el abordaje con adolescentes lleva tiempo, que en los primeros encuentros prima el silencio, que necesitan confiar en el profesional para comenzar a contar lo que les pasa, lo que sienten. En ese camino, evalúan el estado de ánimo, el sueño, las rutinas, y si existe alguna alteración de base del pensamiento que no se atendió hasta el momento.

Un problema complejo y multicausal

En la mente de un o una adolescente, explicó la profesional, el suicidio no se configura solamente como una forma de quitarse la vida, sino que comienza mucho antes, con la ideación suicida, en algunos casos con la planificación, siempre con una enorme carga emocional. “Muchas veces tiene que ver con dejar de sufrir, dejar de padecer algo que viene generando cierto malestar desde hace mucho tiempo. Es una situación muy compleja que es necesario atender”, afirmó.

Esta realidad compleja, sostuvo Marzetti, obliga a contemplar múltiples aristas en el proceso, desde trabajar con la familia, la escuela y la comunidad hasta incluir un tratamiento farmacológico. En este sentido, dijo que aún existen ciertas resistencias, pero que es necesario comunicar claramente, con evidencia científica, que la medicación a veces es necesaria para obtener mejores resultados.

¿A qué se aferran en el proceso de tratamiento? La psiquiatra comentó que el principal salvavidas de un adolescente son sus pares, que son muchas veces quienes los acompañan en el proceso.

Mitos que persisten

La profesional dijo que los mitos que persisten en torno al suicidio impiden que en el entorno busquen ayuda o que atiendan a las señales de alarma. Comentó que uno de los más recurrentes es creer que un o una adolescente que dice que se va a suicidar lo hace solo para llamar la atención, cuando en realidad es una señal muy seria que se debe atender.

Otro mito, explicó Marzetti, es pensar que no se necesita un tratamiento en salud mental, por cierta tendencia a creer que solo con la escucha familiar se puede salir de esta situación de riesgo, cuando en realidad es imprescindible el acompañamiento de un equipo de salud.

Un último mito que destacó la psiquiatra como muy nocivo es la idea generalizada de que hablar de suicidio produce más suicidios. Explicó que es exactamente lo contrario, que es necesario conversar sobre el tema en la familia, en la escuela, entre pares, en la comunidad, porque eso produce tranquilidad, en especial a un adolescente que pasa por un momento difícil y entiende que otras personas están viviendo lo mismo.

“Cuando vemos a un adolescente, estamos viendo el final de la serie y no el inicio. Hay factores de la crianza, del acompañamiento, de las relaciones en la escuela, con amigos, que van haciendo una trama que si no es armónica o no va en sintonía con la historia vital del chico, termina en un padecimiento real con mucho riesgo”, advirtió la profesional.

¿Cómo puede acompañar la familia a un adolescente en riesgo? Marzetti respondió: "Lo primero es que puedan entender, comprender, hablar, que puedan entender que su hijo o hija está pasando por un momento difícil. Es importante que se pueda hablar para que si algún adolescente está sufriendo, se sienta en confianza, porque un tratamiento va por mejor camino si es acompañado por la familia”.

 

*Si tenés alguna duda, si estás pasando por un mal momento y no tenés con quién hablar o no sabés cómo ayudar a un par, podés llamar al 148 opción 0. Es una línea gratuita que funciona las 24 horas. Te atenderán profesionales de la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos. También podés comunicarte al 102 (línea de niños, niñas y adolescentes).

Fuente: Esta nota fue redactada por Verónica Gordillo sobre la base de las entrevistas realizadas por todo el equipo para el programa Fijar dato (Unidiversidad - Señal U).

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