Crece la demanda de productos orgánicos, pero hay poca oferta

Desde el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) y la Dirección de Agricultura de Mendoza buscan potenciar la certificación, que abre mercados en el exterior. Los beneficios son amplios, tanto para consumidores como para productores, sobre todo pequeños y medianos.

Crece la demanda de productos orgánicos, pero hay poca oferta

Foto: publicada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)

Sociedad Unidiversidad Alimentación / por Unidiversidad / Ernesto Gutiérrez / Publicado el 26 DE MAYO 2021

No hay dudas de que una parte importante de la población busca una alimentación saludable. Una muestra de ello es que el consumo de productos frescos y sin agroquímicos ha renacido a nivel local, a tal punto que el interés por comidas funcionales que les permitan tener una mejor nutrición crece día a día. Sin embargo, el camino productivo va más lento de lo esperado.

En este contexto de cambio, la agricultura orgánica o ecológica –sistema de producción que, sin la utilización de productos de síntesis química, brinda alimentos sanos, manteniendo la fertilidad del suelo y la diversidad biológica– está siendo protagonista y Mendoza no es la excepción. De hecho, el Ministerio de Economía y Energía, a través de la Dirección de Agricultura, viene potenciando el desarrollo de este tipo de productos saludables y avanzando en reuniones con distintos sectores vinculados a la producción agrícola, entre ellos, el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO).

Valentina Navarro Canafoglia, titular de la Dirección de Agricultura, e Igor Baratoff,  referente del MAPO, dialogaron con Unidiversidad sobre la importancia de este sistema de producción sustentable para sus pequeños y medianos productores.

Valentina Navarro Canafoglia, titular de la Dirección de Agricultura, e Igor Baratoff, referente en la Región del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO). Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

“Hace tiempo que  la provincia viene trabajando en estos proyectos que son muy beneficiosos. Sabemos que la producción orgánica en la provincia viene creciendo y buscamos, a través de los distintos organismos que componen nuestra cartera económica, acompañar con medidas concretas”, expresó la directora de Agricultura.

En ese sentido, la funcionaria afirmó, además, que estos proyectos son una forma de diversificar la matriz productiva de la provincia. “La intención está puesta en los pequeños y medianos productores de Mendoza, ya que ser productor orgánico requiere de todo un completo y largo proceso, como también comprende ciertas dificultades prácticas como económicas.  Nuestra intención, junto con la del MAPO y otras áreas provinciales, es poder capacitar y otorgar créditos blandos a través del fondo de la transformación y del fiduciario, como así también para acompañar y promover la actividad”, sostuvo Navarro.

 

Orgánico vs. agroecológico

Además, la directora de Agricultura sostuvo que ser productor orgánico abre las posibilidades de venta al extranjero. “Hay una amplia diferencia entre productor orgánico y el productor agroecológico. El primero está protegido por un sistema de producción que, sin la utilización de productos de síntesis química, brinda alimentos sanos, manteniendo la fertilidad del suelo y la diversidad biológica; el segundo, sin embargo, no cuenta con una certificación que avale que sos orgánico, no te abre los mercados internacionales ni te da el descuento que te da el producto orgánico. Y es a lo que apuntamos en Mendoza con el pequeño y mediano productor”.

En concordancia, Igor Baratoff afirmó a este portal que la provincia cuenta con productores orgánicos desde hace 40 años y lo que desean es incrementar aún más su número. “En Mendoza existe una tradición de productores orgánicos que se viene manteniendo. En los últimos años, ha crecido exponencialmente el consumo de este tipo de productos y es lo que seguimos buscando: sumar a más productores a esta práctica sostenible y amigable con el medio ambiente, e insertar más productos mendocinos en el mundo”, expresó el referente de MAPO.

 

Mucha demanda, poca oferta

Asimismo, consultados sobre este incremento y el origen de la demanda, tanto Baratoff como Navarro remarcaron que principalmente proviene del mercado externo. Sin embargo, en los últimos tres años, el mercado interno ha mostrado un repunte importante en cuanto al consumo y más aún durante la pandemia, aunque la oferta no es la misma.

“En este momento, hay empresas y proveedores que ya no tienen stock de productos, y te hablo de todo tipo de productos, desde vinos hasta mermeladas, conservas en general y productos regionales. De esta manera, estamos poniendo en valor lo que se produce, ni más ni menos. Sin embargo, hoy estamos en una circunstancia complicada, por lo que entendemos que lo orgánico es una puesta en valor. El problema que tenemos desde el sector no es la demanda, sino la oferta. Hoy por hoy, la demanda está tres veces arriba de lo que podemos ofrecer”, agregó el delegado. 

Por otro lado, según detalló la funcionaria, Mendoza es la segunda provincia a nivel nacional en producción de orgánicos certificados después de Buenos Aires.  “A nivel nacional, números más, números menos, somos unos 1500 los operadores certificados bajo la normativa que establece la Ley 25127. En Mendoza se registra un total de 316 operadores con certificación orgánica: 214 operadores de producción primaria, 15 de la comercialización y de elaboración 87, de los cuales los más importantes son uva para vino, olivos, ajo y zapallo. Se estima que la superficie cultivada bajo los requisitos de la Ley de Producción Ecológica, Biológica u Orgánica es de 10 400 hectáreas. Lo que buscamos es aumentar la oferta interna y externa”, afirmó Valentina Navarro.

 

Los beneficios de certificar como cultivo orgánico

Ahora bien, con respecto a lo que debería hacer quien desea comenzar a producir bajo esta modalidad, Baratoff explicó: “En primer lugar, deben comunicarse con MAPO, deben ponerse en contacto con alguna de las cuatro certificadoras habilitadas para comenzar con el proceso de traspaso de un sistema de producción habitual a uno orgánico y, en caso de tratarse de campos incultos, el proceso es un poco más sencillo”. 

Sin embargo, en cualquiera de los dos casos, la reglamentación estipula que, desde el inicio del proceso de certificación hasta la aprobación por parte de las empresas certificadoras, deben transcurrir tres años, que es el tiempo que demora en depurarse la tierra y se puede comenzar a trabajar de manera orgánica. “Es aquí donde queremos acompañar al pequeño y mediano productor. En el término de estos tres años, queremos capacitarlo y apoyarlo económicamente para que sus productos puedan ser vendidos en el exterior”, expresó, por su parte, Navarro.

A su término, el delegado de MAPO remarcó que la certificación demanda una serie de auditorías anuales que, en promedio, tienen un costo de $ 30 000 cada una. “En este sentido, vale destacar que el tamaño de la propiedad no influye en el monto de cada auditoría. Cuando se obtiene la certificación, cada producto pasa a tener un valor diferencial que, por ser orgánico certificado, ronda entre el 25 y el 50 % más, dependiendo del tipo de producto. Una de las ventajas de este proceso es que el producto está vendido de antemano”.  

Y sumó: “El ser parte de esta estructura permite contar con una serie de beneficios para el productor muy interesantes, por ejemplo, que contamos con pedidos de productos de mercados internacionales e incluso internos, convenios con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para el desarrollo de nuevos productos con descuentos del 50 % en las propias instalaciones del instituto que, de otra manera, se debería costear de manera privada. También estamos avanzando con convenios que beneficien a nuestros asociados a través del Instituto de Desarrollo Rural (IDR)”.

Por último, el referente del movimiento en Mendoza sostuvo que es de suma importancia avanzar en acciones que permitan incrementar la base de productores certificados: “Está mal que yo diga esto, pero es la realidad, el problema no es de demanda, sino de la escasa oferta que tenemos. Ser productor orgánico te facilita poder vender tus productos de antemano. Por eso, lo que buscamos junto al Gobierno provincial es estimular al productor”, concluyó Baratoff.