Diversidades en las escuelas: la inclusión avanza en Mendoza, pero con resistencias

Las legislaciones van un paso más adelante de lo que ocurre dentro del sistema educativo en materia de abordajes inclusivos, por lo que el cambio transcurre de manera paulatina. La ESI como herramienta clave.

Diversidades en las escuelas: la inclusión avanza en Mendoza, pero con resistencias

Foto: vecteezy

Sociedad

Sexo, género y diversidad

Unidiversidad

Florencia Martinez del Rio

Publicado el 19 DE AGOSTO DE 2021

Los avances en materia legislativa en torno a inclusión de las personas LGBTIQ+ aún no tienen su reflejo en el sistema educativo, donde la aceptación de las diversidades sexuales en las escuelas parece seguir quedando a criterio de las autoridades, afirmó la docente Marisol San Martín Vásquez. Desde la Dirección General de Escuelas (DGE), consideraron que el cambio social y cultural avanza en las aulas con abordajes inclusivos.

La escuela ha sido un espacio hostil para muchas personas LGTBIQ+, que a lo largo de los años han dado testimonio de la discriminación y estigmatización sufridas en torno a la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género. Actualmente, según un informe de la Unesco, la discriminación y el acoso contra estudiantes lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales siguen siendo generalizados. El informe "Inclusión y educación: todos y todas sin excepción" indicó que las y los jóvenes LGBTIQ+ de Latinoamérica se sienten “inseguros” en las instituciones educativas debido a su orientación sexual y expresión de género.

Unidiversidad dialogó con docentes de Mendoza para conocer la realidad en las aulas, si las disidencias son aceptadas en las escuelas como las leyes indican y qué avances ha habido en términos de inclusión de las diversidades de género en el sistema educativo.

Marisol San Martín Vásquez, profesora de biología, afirmó: “Lamentablemente, la aceptación de las diversidades sexuales en las escuelas pareciera que queda a criterio de la subjetividad de gabinetes y de la comunidad educativa en general”.

Para la Unesco, Argentina es el único país de la región cuya legislación para abordar la violencia homofóbica y transfóbica, de género y escolar, es considerada “suficiente”. Esto se debe a distintas, normas como la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (2006), la Ley de Identidad De Género (2012), o la Ley Nacional para la Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas (2013). A estas se les suman la Ley de Matrimonio Igualitario (2010), el Cupo Laboral Trans (2021) y también políticas igualitarias como el DNI para personas no binarias (2021).

San Martín Vásquez, que también es docente especialista en Educación Sexual Integral (ESI), afirmó que “es difícil ver el reflejo de las leyes en el sistema educativo” por dos motivos: porque hay normas inclusivas que son muy recientes y porque, el contexto actual, es decir, la pandemia de COVID-19, impidió que se generaran nuevas estadísticas. "Estadísticamente hablando, aún no podemos ver reflejada la inclusión de la comunidad trans al sistema educativo", comentó.

San Martín Vásquez recordó que la ley de ESI fue sancionada en el año 2006 y posteriormente hubo grandes conquistas de los movimientos sociales y feministas en materia de diversidades sexuales. Otra razón de la falta de datos es la educación virtual/bimodal generada por la pandemia. "No ha sido posible realizar una medición sobre los logros alcanzados en lo que respecta a las diversidades sexuales y su inclusión en el ámbito educativo, menos de la implementación de la ESI, que previamente a la pandemia, venía con dificultades", remarcó.

La última información estadística surge de la prueba Aprender del año 2019. En las escuelas secundarias de la provincia, solo el 8 % de los y las estudiantes dijo que se aplicaba la ESI de forma transversal, contó la docente, y agregó: "Si vemos las preguntas, ninguna está enfocada de forma directa al abordaje de contenidos, experiencias y miradas basadas en las diversidades sexuales". 

 

En las aulas

En Argentina, datos de la Red Iberoamericana de Educación LGBTI indican que ser o parecer LGBTIQ+ ocupa el segundo lugar como motivo de discriminación en la escuela.  

Mario Vargas, sociólogo y activista LGBTIQ, señaló que actualmente existen“reticencias” respecto a la ampliación de derechos por parte de ciertos sectores que quieren mantener sus privilegios, pero, en términos comparativos, de a poco se está avanzando, opinó.

Se empieza a dar lugar a la diversidad en las aulas. El objetivo es hacer escuelas inclusivas, sin bullying, donde ninguna persona se sienta excluida, y en ese camino vamos. Más allá de las reticencias, creo que estamos avanzando. La sociedad entera va descubriendo que hay que vivir incluyendo porque es un bien común para vivir en una sociedad más justa”, afirmó a Unidiversidad el docente y formador de ESI.

Lo importante es que ya no se puede volver atrás, advirtió Vargas: “Con la Ley de Matrimonio Igualitario, salimos del clóset lesbianas, gays, maricas, trans, e implicó hablar de estos temas, y esas palabras llegaron a las aulas. Tengo 40 años; cuando iba a la escuela, para las maestras que veían el 'bullying' y la homofobia, era más fácil mirar para otro lado. Hoy esto se pone en palabras”.

Para eso, la visibilización que tuvo y tiene la educación sexual ha sido fundamental, destacó Vargas, porque pudo nombrar lo que décadas atrás estaba silenciado. “Hemos sido enfermedad, hemos sido pecado, hemos sido delito, hemos sido penalizados”, recordó el activista para comparar esa realidad con la actual y destacar que los logros sociales y legislativos fueron producto de las largas luchas de las organizaciones de diversidad. 

Desde la Dirección General de Escuelas aseguraron: “Hay un cambio social y cultural paulatino que se refleja en la posición por parte de la escuela en el abordaje de estas situaciones, lo que constituye una institución más inclusiva, democrática y plural”. Griselda Flores, coordinadora de Educación Sexual Integral de la DGE, afirmó a Unidiversidad que, si bien hay escuelas que han demandado orientación y acompañamiento del equipo de ESI de la provincia frente a infancias y adolescencias trans, es fundamental sumarle el acompañamiento de campañas de difusión y concientización.Foto publicada en el observadsdr.org

 

Resistencias a los cambios

Desde el punto de vista de San Martín Vásquez, aún existen tensiones en el sistema educativo entre docentes que quieren evitar la vulneración de derechos de cualquier integrante de la comunidad educativa y autoridades que eligen responder a sus subjetividades. Sin embargo, "hay muchos gabinetes y docentes que bregan por tener escuelas libres de violencias y respetuosas de los derechos”, destacó.

Para la DGE, decir que no hay resistencia a los cambios es excluir a la escuela del ámbito social y, como ocurre en la sociedad, en los establecimientos educativos también existen. “Observamos a las instituciones educativas en pleno desarrollo, cambio y transición, lo que implica revisar prácticas y saberes constituidos. Esto es un gran trabajo institucional y personal. Es muy grato encontrarnos en las instituciones educativas a muchas y muchos directivos, docentes y supervisores con un gran compromiso, no solo en defender y sostener estos cambios, sino también en comprometerse en aprender y saber más. Es muy importante destacar y dejar en claro que una cosa es la resistencia a un cambio y otra es la vulneración de derechos. Si hay vulneración de derechos, las autoridades deben actuar”, afirmó Griselda Flores.

 

Uso de la vestimenta: estereotipos y sexismos

Las infancias y adolescencias libres pueden verse limitadas por los estereotipos de género. Esos mandatos que determinan comportamientos afectan a niños y niñas. Los juegos y juguetes suelen reproducir esos roles, pero también la vestimenta que se les impone.

El origen de los uniformes escolares se remonta a varias siglos atrás en las escuelas religiosas, para evitar distinciones entre “pobres” y “ricos” a través de la ropa. Sin embargo, en la sociedad actual, esos códigos de vestimenta son cuestionados porque enfatizan el binarismo hombre/mujer, niño/niña, rosa/azul y otra serie de estereotipos. Los reclamos han surgido de las y los propios estudiantes, sobre todo a partir de 2015 con el nacimiento del movimiento Ni Una Menos, cuando adolescentes de las escuelas secundarias tomaron el protagonismo en contra del sexismo en los uniformes.

Al respecto, San Martín Vásquez afirmó: “El uso de la vestimenta es para uniformar a los y las estudiantes, que no se visibilicen las diferencias, aun cuando todos y todas lo somos, esto siempre en el marco de la heteronormatividad, lo que aún no ha cambiado, principalmente en las escuelas privadas”.

En palabras de la docente, siempre habrá estereotipos porque hay personas que se sienten cómodas e identificadas en ellos, pero lo que está mal es obligar a usarlos a personas que no sienten pertenencia alguna con ellos. "Lo importante es respetar y escuchar la preferencia de las y los estudiantes", aclaró.

A su vez, hay quienes opinan que los uniformes escolares objetivizan el cuerpo de la mujer. Denise Fridman, referente del Programa de Género y Diversidad Sexual de la Universidad Pedagógica Nacional (Unipe), dijo a Télam día atrás que "hay mucha mayor regulación en la vestimenta de las mujeres y de la diversidad sexual" y que "se regula menos la vestimenta de los varones cisgénero porque se supone que no ‘provocan’". 

Desde la DGE, señalaron que los códigos de vestimenta son cada vez más flexibles y que, a través de la formación docente que realizan, buscan reflexionar sobre los prejuicios, la realidad institucional, los recreos, las filas, etcétera, para deconstruir los estereotipos y sexismos, y garantizar la equidad de género y el respeto de la diversidad.

Por otra parte, los mandatos también influyen en la orientación sexual. La heteronormatividad se presenta como una regla, la única vía necesaria para el funcionamiento de la sociedad, pero, al nombrar la heterosexualidad como la norma, no solo se deja asentado que es la única expresión legítima de la sexualidad, sino también se hace presumir que todas las personas responden a ella.

San Martín Vásquez señaló que la heterosexualidad es una orientación sexual como todas las otras, el problema es que hay personas que la asumen como la única. Desde la ESI, explicó la profesora, se plantea la existencia de todas las orientaciones sexuales, mencionando que pueden existir muchas más conforme pase el tiempo. "Visualizar que la heterosexualidad no es la única orientación sexual en las aulas ha producido cambios, probablemente no los que esperamos, como que deje de haber expresiones y crímenes de odio y discriminación, pero todo cambio es un proceso y estamos en él”, planteó.

Personas trans y deserción escolar 

En 2013, el conocimiento público del caso de Luana, la primera niña trans que a los cinco años accedió al cambio registral con su identidad autopercibida, fue crucial para el reconocimiento de los derechos de las infancias trans. Luego, más historias como la de Luana salieron a la luz y recibieron acompañamiento de docentes y autoridades educativas. Según el informe sobre la situación de la comunidad travesti en la Argentina, realizado por Lohana Berkins y Josefina Fernández, alrededor del 80 % de las personas trans manifiestan socialmente su expresión de género antes de los 18 años. 

Sin embargo, en Mendoza, “estadísticamente hablando, aún no podemos ver reflejada la inclusión de la comunidad trans al sistema educativo”, dijo San Martín Vásquez.

A nivel nacional, datos de la Red Iberoamericana de Educación LGBTI de 2019 indican que el 64 % de las mujeres trans no terminó la primaria, mientras que el 84 % no pudo finalizar la secundaria. Sobre esto, la docente comentó: “Las estadísticas en el año 2014 mencionan que 6 de 10 personas trans desertan del sistema educativo por razones de discriminación. Me parece que se están generando más espacios de diálogo, sensibilización y participación de las personas trans. Esto lo observo como cambios positivos; sin embargo, aún nos falta mucho por educarnos como sociedad en el respeto por los derechos humanos de todas las personas”. 

Griselda Flores opinó que existen múltiples causas de la deserción escolar. Sin embargo, puntualizó que en las instituciones se trabaja en situaciones y saberes que antes ni se planteaban: “Pensamos que se está desarrollando un proceso que va ampliando otras oportunidades a los estudiantes respetando la diversidad”. 

 

Formación docente

En el proceso de crear escuelas inclusivas, es importante que los y las estudiantes sepan sus derechos, que existen leyes, y en ese proceso se tiende a mejorar, destacó Vargas, pero no solo hay que llegar a las aulas sino que la clave está en llegar a todo el personal escolar. “En una sociedad que ha sido tan cambiante reconociendo los derechos de los grupos más invisibilizados, es fundamental que tengan información al respecto. Si seguimos formando profesores, docentes y pedagogos como si en este país no hubiese pasado nada, ahí esta lo grave”, advirtió.

Para Vargas, tiene que haber marcos normativos que fortalezcan a las y los docentes a la hora de pararse en el aula. “Es fundamental la formación docente. Que no tengan un director retrógrado que los asuste. Deben saber cuáles son las leyes que tienen que difundir, enseñar, sin tanto miedo y sacándonos la idea de que es una cuestión de libre opinión de cada uno. Acá hay cuestiones legales, tratados internacionales y derechos humanos", aclaró.

San Martín Vásquez entiende que este es un proceso largo, pero que es necesario un seguimiento real del cumplimiento de las legislaciones y, a la vez, una sensibilización de la población en general para poder avanzar hacia una sociedad libre de violencias y discriminación. “Como docentes, somos muchos y muchas los que aplicamos en nuestras clases la ESI, y cada vez existen más materiales prácticos y teóricos, cursos de formación, diplomados, etcétera, para apoyarnos en el abordaje de las diversidades sexuales en las escuelas”, dijo.

 

Ley de ESI

La docente explicó que, hasta el año 2018, existieron proyectos de reformas a la Ley de ESI. “Estas modificaciones se encuentran en sintonía con las debilidades detectadas en la ley y en que la mayor cantidad del material elaborado por el Programa Nacional de Educación Sexual Integral no incorporaba a las diversidades sexuales de forma teórica y práctica en sus actividades, ilustraciones y videos”. 

Las modificaciones que aún no han sido discutidas se basan en la incorporación de leyes como la de Identidad de Género y de Matrimonio Igualitario, perspectiva de género y disidencias en la definición de integralidad, y fiscalización de la implementación de la ley en todos los niveles de forma permanente, entre otras, explicó. La especialista recordó que en octubre de 2020 se presentó el Observatorio Federal de Educación Sexual Integral, cuyo primer objetivo para este año es presentar un relevamiento nacional sobre la implementación de la ESI, pero aún no hay información al respecto.

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