Gilad Pereg, las formas de la "locura" y los argumentos de la defensa

Comenzaron los alegatos de apertura y el acusado estuvo escasos minutos en la sala donde se lleva a cabo el juicio por jurados. El exmilitar israelí comenzó a gritar y maullar. La querella sostiene que “él las mató con plena conciencia”.

Gilad Pereg, las formas de la "locura" y los argumentos de la defensa

Foto: Prensa Poder Judicial

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Crimen de las israelíes

Unidiversidad

Unidiversidad / Ángeles Balderrama

Publicado el 26 DE OCTUBRE DE 2021

Se realizaron los alegatos de apertura y los primeros testimonios por el caso Gilad Pereg. Al igual que el día lunes, el acusado de asesinar a su madre, Phyria Saroussy, y a su tía, Lily Pereg, en enero de 2019, ingresó en la Sala 15 del Polo Judicial Penal. Sin embargo, luego de algunos minutos, comenzó a gritar y maullar. Aunque la jueza Laura Guajardo le pidió “silencio” para que continuara presenciando el juicio en la sala, debieron trasladarlo nuevamente a la celda. La defensa remarca que tiene parfremia, un tipo de esquizofrenia; sin embargo, hasta el momento, los testigos lo recuerdan con mucha lucidez, aunque remarcan que sí tenía problemas de higiene.

“Señor Gil Pereg, antes del ingreso del jurado, yo le advertí que si usted quería permanecer en esta sala, debía permanecer en silencio y con decoro. No puede continuar gritando. Señor Gil Pereg, basta. Con esta actitud, voy a tener que sacarlo de la sala”, le indicó la jueza Guajardo. 

La jornada comenzó sin Gilad Pereg de manera presencial, pero, para que continuara viendo lo que sucedía en la sala, se dispuso un televisor ubicado en la celda del subsuelo a la cual fue trasladado el acusado. Guajardo dio la bienvenida a los jurados presentes, a la fiscalía, a la abogada querellante y a los abogados defensores.

Los alegatos de apertura comenzaron con las voces de la Fiscalía (Fernando Guzzo y Claudia Ríos) y la querella (Claudia Vélez), que remarcaron que Gil Pereg estaba consciente de sus actos. “Van a llegar a la conclusión de que, con plena conciencia, él las mató”, explicó Vélez, que representa a la familia de las víctimas.

Por su parte, la defensa destacó que existe otro tipo de soluciones a este caso. “En un extremo, la condena; en el otro, el encierro en Hospital Psiquiátrico. En ningún caso, Gil Pereg va a quedar libre caminando por Mendoza. Incluso podría cumplirlo en su país de origen”.

“Vivía con 37 gatos que creía sus hijos. Vivía en un colchón, rodeado de cajas porque se consideraba un gato. Él se divorció de la humanidad porque consideraba que la humanidad hacía cosas malas, como contaminar o hacer guerras. La enfermedad de Gil Pereg es parfremia; es como una esquizofrenia, una forma más de locura. También tenía delirios que impedían que pudiera comprender lo que hizo”, dijo Maximiliano Legrand.

 

Los primeros testimonios

El primer testimonio de la causa lo dio el hombre que alquiló el departamento en calle España a Phyria Saroussy y Lily Pereg. Para el testigo, Gilad Pereg no estaba desorientado al momento de ir a buscar a su madre al departamento que alquilaba. “En absoluto, él conocía y decía bien los días. No hacía sonidos de gatos”. En relación con las condiciones de higiene, el hombre destacó que Gilad Pereg se presentó con pelo largo y barba.

“Él se acercó al departamento que yo le alquilaba a la madre y me dijo que venía a buscar a la madre. Él me dijo que no le atendía el teléfono y le dije que quizás estaba paseando o en la montaña, y él me dijo que hacía dos días que no sabía nada de ella. Me repitió varias veces que iba a ir a la policía”, dijo el hombre.

El segundo testigo de la jornada fue un hombre que participó en los allanamientos realizados en el domicilio del imputado. “Yo me desempeño en la División de Búsqueda de Personas. Nosotros recibimos una denuncia realizada por el señor Gil Pereg. Se realizaron muchas entrevistas y dos allanamientos en el domicilio de la calle Roca. Ahí hallamos armas y dinero en efectivo, entre pesos y dólares”, explicó. “En el segundo allanamiento, había prendas con manchas hemáticas. Participé del último allanamiento. Se hicieron excavaciones porque pensamos que podía pasar algo más grave de lo que se creía. El pozo tenía una profundidad de un metro y medio o dos metros”, agregó.

El testigo remarcó que también tuvo contacto con el exmilitar israelí, al que entrevistaron para dar con el paradero de las mujeres. “Se le notaba un estado de nerviosismo cuando revisábamos el lote y no dejaba que fuéramos al lugar en donde se encontraron los cuerpos. Nos decía que ese lugar ya se había revisado. Los datos que daba eran muy precisos, las características que él aportó eran correctas”.

Por su parte, el tercer testigo de la mañana fue José Víctor Vega, exdirector de Investigaciones de la Policía de Mendoza, que estuvo trabajando en la búsqueda y hallazgo de los cuerpos de las hermanas israelíes.

“El día lunes 14 de enero de 2019, tomo conocimiento de que el señor Pereg había hecho contacto con la Policía Turística. Era muy preciso con el recorrido de las calles que habían pasado para llegar hasta Guaymallén. Pagó la luz e internet, y eso nos llamó la atención a los investigadores. Contaba cómo traía el dinero, a través de conocidos, desde Israel”, explicó el hombre.

“Cuando lo detienen a Gil Pereg él estaba llegando a la casa, pero venía de la Terminal porque había ido a averiguar por pasajes para irse a Buenos Aires, creo”, expresó.

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