¿Es el frío la mejor excusa para alimentarse mal?

Las estaciones climáticas pueden influir en nuestra decisión a la hora de comer, ya que el apetito se asocia mucho con el hedonismo, el placer o la recompensa, más allá de la necesidad de ingerir más calorías. Una especialista en Nutrición da tips para cuidar la dieta.

¿Es el frío la mejor excusa para alimentarse mal?

Foto: Agencia Nova

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Publicado el 23 DE JUNIO DE 2022

Las estaciones climáticas pueden influir inconscientemente en nuestra decisión a la hora de comer. El apetito se asocia mucho con el hedonismo, el placer o la recompensa, ya que es una necesidad vinculada a las emociones. A diferencia del hambre, que es una necesidad biológica, el apetito suele ser selectivo: comemos lo que preferimos, lo que nos genera satisfacción en el momento.

En las estaciones de otoño e invierno, podemos sentir la necesidad de comida con mayor cantidad de hidratos de carbono. Esto se debe a las bajas temperaturas que hacen que el organismo requiera más energía para mantener una temperatura corporal mayor. Además, se ha planteado que las alteraciones en el ritmo circadiano debidas a la disminución de la cantidad de horas de luz solar pueden influir en diversos neurotransmisores, como la serotonina y la melatonina, involucradas en la regulación del estado anímico y el apetito.

Para lograr mantener un peso saludable, Paola Urrutia, médica especialista en nutrición y obesidad y miembro de Bionut Obesidad, destacó que es importante no justificar la mala alimentación con esta época. Por eso, recuerda:

  • Debemos seleccionar los alimentos, mantener horarios de ingesta y procurar ingerir alimentos cada 3-4 horas sin incrementar la porción;
  • Planificar el menú con anticipación facilitará la elección;
  • Beber entre 2 y 3 litros diarios de líquidos, que pueden incluir las infusiones calientes;
  • Incluir alimentos proteicos, como carnes magras, pollo sin piel, pescado, carnes rojas sin grasa, huevo y quesos con bajo contenido de grasa (fresco, por salut y mozzarella), ya que estos brindarán mayor saciedad sin incrementar el aporte calórico;
  • El consumo de verduras y hortalizas debe estar presente. Si bien se deben seleccionar las verduras a ingerir, es fundamental que formen parte de nuestro plato. Las verduras y hortalizas pueden prepararse al horno, al vapor, salteadas con rocío vegetal o grilladas, y formar parte de guisos hipocalóricos, cazuelas, salsas hipograsas y ensaladas;
  • Las legumbres y cereales que más se consumen en esta época deben ser utilizados con moderación, seleccionando aquellos que más fibra contengan. La elección debe estar basada en los alimentos que sean almidón resistentes, es decir que sean capaces de resistir y evadir el efecto de degradación de las enzimas localizadas en el intestino delgado y lleguen indemnes hasta el intestino grueso, lo que disminuye la liberación de glucosa. Entre los alimentos almidón resistente, se encuentran las lentejas, porotos y garbanzos, que se pueden acompañar con vegetales salteados. Cocinarlos, dejarlos enfriar y recalentarlos también contribuye a mantener el almidón resistente de estos productos, lo que mitiga el aporte energético;
  • Consumir frutas de estación: ananá, limón, mandarina, manzana, naranja o pomelo, principalmente como colaciones;
  • Controlar el consumo de las harinas refinadas, como fideos, pan blanco, galletitas o productos panificados;
  • Elegir alimentos frescos;
  • Porcionar y combinar el plato;
  • Acompañar la buena alimentación con actividad física. Se recomienda hacer 30 minutos diarios de actividad moderada, ya sea continua o fraccionada, ajustada a la edad y condición física de cada persona.

Fuente: Télam

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