Por qué las vacunas ponen en peligro a un cangrejo que sobrevivió a varias extinciones masivas

El cangrejo herradura, también denominado como el príncipe azul de la industria biomédica, podría ser otra víctima de la pandemia. Su inusual sangre azul se usa para testear inyectables, y temen que la vacuna contra la COVID-19 provoque su matanza masiva.

Por qué las vacunas ponen en peligro a un cangrejo que sobrevivió a varias extinciones masivas

Foto: Twitter

Sociedad Unidiversidad Maltrato animal / por Por Unidiversidad / Fuente: Materia - OpendMind / Publicado el 28 DE ABRIL 2021

A medida que la pandemia de COVID-19 continúa su implacable marcha por el mundo, las consecuencias imprevistas llegan a todos los rincones de nuestro abarrotado planeta. Uno de ellos es la Bahía de Delaware (en la costa este de los EEUU): un estuario con una vasta extensión de humedales de marismas saladas, que sirven de caldo de cultivo para el cangrejo herradura del Atlántico (Limulus polyphemus). Con un extraño aspecto en forma de cascos, que ha permanecido prácticamente inalterado durante muchos millones de años, esta especie es lo que se conoce como “fósil viviente”. Tras sobrevivir a varias extinciones masivas, este sorprendente animal de sangre azul está asediado por parte de la industria biomédica, y los conservacionistas alertan de que los esfuerzos actuales para desarrollar y probar vacunas contra el coronavirus podrían acelerar su desaparición de los mares.

Cosechado para la sangre azul

El interés de la industria biomédica por el cangrejo herradura radica en su sangre azul —el oxígeno es transportado por el cobre, no por el hierro, lo que le da un color azul— que contiene una proteína extremadamente sensible a la contaminación bacteriana, formando un coágulo cuando se encuentra con un patógeno. El agente de coagulación, llamado lisado de amebocito limulus (LAL), el indicador de bacterias más sensible jamás descubierto, es ampliamente utilizado para probar implantes y medicinas inyectables (incluyendo vacunas) para medir la presencia de contaminantes bacterianos, llamados endotoxinas, que pueden llevar a un choque aséptico e incluso a la muerte.

Para obtener el tan codiciado LAL —actualmente valorado en unos 25.000 euros el litro— ha surgido una industria que transporta anualmente cientos de miles de estos artrópodos marinos a instalaciones cercanas. Allí, los técnicos de laboratorio perforan la concha del animal y drenan alrededor del 30 % de su sangre de una vena cercana al corazón. Después del proceso de sangrado, los animales desorientados son liberados de nuevo en el océano, aunque algunos informes afirman que operadores sin escrúpulos han vendido a veces los cangrejos sangrados como cebo en lugar de devolverlos al agua.

Larry Niles, biólogo especializado en vida silvestre y restauración de hábitats asociado con la organización conservacionista Horseshoe Crab Recovery Coalition, explicó al portal OpenMind que “se necesitan unos 300 cangrejos para hacer un cuarto [0.94 litros] de LAL y las industrias internacionales desangran unos 600.000 cangrejos al año, la mayoría procedentes de la Bahía de Delaware”. Aunque la mayoría de los animales sobreviven al arduo proceso, “numerosos trabajos han demostrado que la tasa de mortalidad es el doble de la reportada por la industria, no el 15 % sino más cercana al 30 %”, explica Niles, añadiendo que “los estudios publicados muestran que el sangrado reduce el potencial de reproducción”. 

Los conservacionistas temen que los miles de millones de dosis de vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2 que están en camino aumentarán drásticamente la demanda de LAL y “abrirán la puerta a la matanza masiva de cangrejos herradura”. 

Una alternativa animal-friendly

Un sustituto sintético del LAL conocido como Factor C Recombinante (rFC) ha estado disponible durante casi dos décadas y recientemente ha sido aprobado para su uso generalizado por la Comisión Europea de Farmacopea. Sin embargo, el 29 de mayo de 2020, la Farmacopea de los EE.UU. (USP) —la organización que toma las decisiones sobre la seguridad de las drogas en los EE.UU.— anunció que la prueba del rFC requiere dos años más de estudio antes de que pueda ser aprobado para su uso en los EE.UU

La decisión de la USP significa que los fabricantes de medicamentos de EE.UU. que deseen utilizar la prueba sintética más sostenible tendrán que invertir más tiempo y dinero para demostrar su equivalencia con la prueba LAL, y las empresas que quieran exportar medicamentos a los EE.UU. (incluyendo posibles vacunas contra el coronavirus) tendrán que seguir probándolos utilizando LAL de sangre de cangrejo de herradura. Observadores de la industria como Niles sospechan: “La USP estaba dispuesta a adoptar el rFC y luego cambió abruptamente de rumbo, diciendo que una de las partes interesadas lo había solicitado. Creemos que las empresas sangrantes intervinieron, pero el proceso es secreto”.

Niles desea que los laboratorios biomédicos “adopten una meta de no mortalidad y lleven a cabo un proceso abierto de gestión adaptativa para reducir las muertes que pueda ser verificado independientemente”, y que la USP apruebe el uso de rFC como sustituto del LAL. También pide que se ponga fin a la práctica de utilizar cangrejos herradura como cebo.

De aspecto amenazador, pero inofensivo

Aunque se les llama cangrejos, los limulus polyphemus son en realidad artrópodos marinos, más relacionados con las arañas, y especialmente con los escorpiones. Pero a diferencia de sus primos venenosos, estas criaturas acorazadas son completamente inofensivas. Aunque su larga y puntiaguda cola (llamada telson) pueda parecer amenazadora, no contiene veneno y la utilizan para ayudarse si son volteados por una ola. Su conjunto de diez patas delgadas y pinzas afiladas puede inspirar pesadillas, pero solo las utilizan para triturar la comida (principalmente almejas y mejillones) antes de empujarla a su boca desdentada situada entre las patas.

El cangrejo herradura recibe su nombre del exoesqueleto en forma de herradura que protege su interior. Diez ojos diferentes (u órganos sensores de la luz) están distribuidos por todo el cuerpo, cuyo estudio condujo en parte a la concesión del Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1967 a Ragnar GranitHaldan Keffer Hartline y George Wald, por los descubrimientos relativos a los procesos visuales del ojo.

Millones de huevos sostienen un ecosistema

Como especie clave, el cangrejo herradura “es una fuente vital de riqueza natural casi inimaginable”, dice Niles. Durante la temporada de desove, que normalmente ocurre en mayo y junio, las hembras ponen dos grupos que totalizan unos 80.000 huevos, unos 15 centímetros en la arena. “Seis de las aves playeras que anidan en el Ártico más amenazadas dependen de los huevos del cangrejo herradura para construir reservas de grasa que permitan el vuelo al Ártico canadiense y el comienzo de la incubación“, dice a OpenMind. Los huevos y las larvas también alimentan a una variedad de peces jóvenes y “los cangrejos muertos ayudan a proporcionar nutrientes para los huevos en desarrollo enterrados“, añade.

Mientras que la población de cangrejo herradura del Atlántico parece haberse estabilizado un poco después de su colapso durante la década de los años 1990, debido a la sobreexplotación como cebo para la pesca comercial, las otras tres especies de cangrejo herradura, todas ellas localizadas en Asia, tienden a disminuir bajo la intensa presión del consumo humano, la producción de TAL (el equivalente asiático de LAL), la rápida pérdida de hábitat y el calentamiento global.

Sin embargo, hay que pensarlo dos veces antes de apostar en contra de la supervivencia a largo plazo del cangrejo herradura. La especie ha estado habitando los océanos durante al menos 450 millones de años (depredando a los insectos voladores y las plantas con flores), mientras navegaba con éxito en un cambio climático inconcebible y sobrevivía a varios eventos de extinción anteriores, incluido el impacto de un meteorito que acabó con los dinosaurios. Esta es claramente una especie con un excelente historial de supervivencia, algo que no puede decirse de los humanos atraídos por su sangre azul y las riquezas que contiene.