Caída de árboles: aseguran que la razón es la falta de gestión y control

Mientras tanto, qué sucede con el esperado censo de ejemplares.

Caída de árboles: aseguran que la razón es la falta de gestión y control

De acuerdo a información oficial, el fuerte viento zonda provocó la caída de 500 árboles. Foto: lanacion.com.ar

Sociedad

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Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 23 DE JULIO DE 2019

El vicepresidente del Consejo Provincial en Defensa del Arbolado Público, Salvador José Micali, fue categórico: dijo que la razón por la cual se caen los ejemplares –como sucedió a raíz del viento zonda de este domingo– es la falta de gestión y de control en el cuidado y mantenimiento de este patrimonio verde de Mendoza. Micali reconoció que el fenómeno climático que se produjo este fin de semana fue muy severo, tal como lo catalogaron los expertos, pero aseguró que la caída de los árboles tiene razones específicas que desde el Consejo advierten desde hace años, pero que nunca fueron tomadas seriamente ni revertidas.

Las consecuencias del viento zonda fueron múltiples; entre ellas, el incendio de 30 viviendas, 20 mil usuarios sin el servicio eléctrico y más de 500 árboles caídos en el Gran Mendoza, de acuerdo a información oficial. El saldo más triste e irreparable fue la muerte de Sandra Saldívar, una vecina del Campo Pappa que murió aplastada luego de que un ejemplar cayera sobre el techo de su vivienda.

Qué significan las categorías para clasificar el zonda

La escala que desarrolló el doctor en Meteorología, Federico Norte, mide la severidad del fenómeno de acuerdo a la velocidad de las ráfagas del viento.

Frente a estas consecuencias, Micali recalcó la necesidad de poner en marcha políticas públicas que permitan mantener en buen estado el arbolado de Mendoza. Como desde hace años, repitió las razones que llevaron al deterioro actual: la inacción y falta de gestión de los organismos responsables y relacionados con la plantación, cuidado y control de los ejemplares, entre ellos, Recursos Naturales, las comunas, el Departamento General de Irrigación (DGI) y la Dirección de Vialidad; la falta de planificación y tratamientos sanitarios y preventivos, la desaparición de viveros públicos y la impermeabilización de las acequias, que impide que los árboles obtengan la cantidad suficiente de agua para vivir, y que de a poco provoca la debilidad de su estructutura.

El ingeniero agrónomo, que fue profesor de la UNCUYO, calificó como falaz el concepto de que no hay agua para regar el millón de ejemplares que, se calcula, existe en el Área Metropolitana. Dijo que de las 400 mil hectáreas bajo riego que existen en Mendoza, el arbolado está enraizado en unas 4000, es decir, solo el 1 % de la superficie total, y que no se necesita más líquido, sino eficiencia e inteligencia en su manejo.

Un patrimonio público en deterioro

La escasa o nula acción de los organismos que deben resguardarlos ha puesto en riesgo al millón de árboles que se calcula hay en el Gran Mendoza. La responsabilidad ciudadana.

Micali recalcó que hace años, desde el Consejo solicitan a todos los organismos que intervienen en la temática que no continúen impermeabilizando las acequias con hormigón, pero que esto sigue siendo una constante tanto en las obras públicas como privadas. Dio ejemplos:  las calles Arístides Villanueva y Pedro Molina y muchas de las obras que realizan constructoras privadas, que lo primero que hacen es cementar las acequias o directamente sacar los ejemplares.

El ingeniero advirtió una tercera razón para no cuidar este patrimonio: los árboles no dan votos. Sin embargo, dijo que este concepto demuestra una gran falta de visión, porque a futuro sí los van a dar, porque los ciudadanos privilegian cada vez más la importancia del medio ambiente y especialmente los beneficios que nos brindan los árboles: protección de los rayos ultravioletas, frescura, disminución de la temperatura, producción de oxígeno, aumento de la humedad, además de la belleza de la que disfrutan tanto locales como turistas.

Micali destacó que los árboles son centrales en la vida de Mendoza. Así lo entendió un grupo de dirigentes visionarios que, luego del terremoto que destruyó la Ciudad en 1861, planificó la plantación de ejemplares por razones sanitarias y de seguridad. Desde 1954, Mendoza cuenta con una Ley Provincial de Arbolado Público (2376) que adhirió a una norma nacional, la que se derogó en 2008, ya que se aprobó una norma nueva y propia  (7874). En 1996, a través de un decreto firmado por el entonces gobernador Arturo Lafalla, se creó el Consejo Provincial de Defensa del Arbolado Público y poco después se declaró el estado de emergencia del sistema.

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Un relevamiento esencial

Una de las acciones que Micali calificó como positivas fue la próxima realización de un relevamiento cuantitativo y cualitativo de todos los ejemplares del Área Metropolitana, una obligación que está prevista por ley, pero que nunca se cumplió.

La coordinadora general de Unicipio, Graciela Marty, aseguró a Unidiversidad que está en marcha la última etapa de la licitación nacional e internacional para concretar el relevamiento. Explicó que se presentaron 30 empresas, que luego del trabajo de un consejo asesor quedaron seis en carrera, y que ahora se analizarán las propuestas para determinar cuál será la ganadorora.

Arbolado público: 2,5 millones de dólares para revertir su deterioro

La historia de Mendoza está unida al árbol, gracias a dirigentes visionarios que, luego del terremoto de 1861, propusieron plantar ejemplares por razones sanitarias y de seguridad.

Marty comentó que esta licitación –por un monto de 900 mil dólares– permitirá contar con una mirada global sobre la situación del arbolado público, ya que las firmas deberán completar más de 100 ítems, entre ellos, la masa forestal, la salud de la copa, la sanidad. A esto sumará la realización de una plataforma digital que compartirán los siete municipios del Área Metropolitana que se beneficiarán, y que podrán mantener actualizado el seguimiento.

La socióloga subrayó que la intención es que la firma ganadora comience el relevamiento en el verano y lo concluya en abril, aunque aclaró que cada paso de la licitación debe ser aprobado por el Ministerio del Interior (porque está incluido en el programa DAMI II que lleva adelante esa cartera) y por las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), justamente por tratarse de un crédito de ese organismo internacional.

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La amplitud de los sitios y su disponibilidad de agua son los factores principales que definen la elección.

 

Un plan integral

El censo es solo una de las acciones previstas en el Proyecto del Arbolado Público encarado por el Ejecutivo, que elaboró con el consenso de los siete municipios del Área Metropolitana (Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Maipú y Lavalle) y del sector científico. Para esto, el BID aprobó un crédito por 2,5 millones de dólares que solo se puede utilizar para este fin, que será financiado en el 30 % por la Provincia y el 70 % por la Nación.

El sistema de acequias y arboleda urbana como patrimonio cultural

Un modelo exitoso que se debe preservar y conservar.

Ese proyecto, que busca subsanar la desidia en cuanto al cuidado de este patrimonio verde, contempla varios puntos. El primero ya se concretó: la conformación de la Mesa de Gestión del Arbolado Público. En ella participan representantes de las siete comunas, profesionales del Departamento General de Irrigación, de la Dirección de Vialidad y de los miembros del Consejo del Arbolado (trabajan ad honorem).

Las otras medidas contempladas, que ya tiene financiamiento de BID, son: realizar un censo del arbolado público, refuncionalizar los viveros oficiales, específicamente el provincial ubicado en Perdriel que tiene 17 hectáreas y derecho de agua, y la compra de destoconadoras, una máquina que permite eliminar en forma rápida y sin esfuerzo los restos del árbol que quedan luego de cortarlo. El último aspecto es la de permeabilizar las acequias, ya que uno de los grandes inconvenientes es que los ejemplares se secan cuando se cementa íntegramente la cuneta, por lo que la propuesta es realizar pequeños huecos en el cemento para que el ejemplar pueda vivir, tarea que se concretará en zonas específicas señalas por las comunas.

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