Desilusión del personal de salud porque su esfuerzo en pandemia no se refleja en los salarios

Así lo expresó un grupo de profesionales consultados por Unidiversidad. A esto se suman el cansancio y el estrés.

Desilusión del personal de salud porque su esfuerzo en pandemia no se refleja en los salarios

Álvarez Parma dijo que el personal enfrenta múltiples tareas, desde atender pacientes hasta supervisar a quienes no son especialistas. Foto: Télam

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Verónica Gordillo

Publicado el 01 DE JULIO DE 2021

Los equipos de salud de los centros sanitarios de Mendoza, tanto de gestión pública como privada, comparten un mismo sentimiento: la desilusión. Así lo aseguraron profesionales consultado por Unidiversidad, que explicaron que el trabajo intenso que realizan desde hace dos años no solo no se ve reflejado en sus salarios, sino que, por el contrario, las propuestas de aumento son insignificantes.

El representante en Cuyo de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, Gonzalo Álvarez Parma, dijo que la situación del recuso humano puertas adentro de los centros sanitarios es grave y explicó que esta realidad no solo impacta en quienes se desempeñan en las unidades críticas, sino a todo el personal afectado a la atención de pacientes por COVID-19.

“El problema más importante con el recurso humano es la gran desilusión a la hora de ver reflejado el reconocimiento a su trabajo, por parte no solo del Estado, sino de cada ente contractual, en la parte salarial. Eso realmente causó mucho enojo y desilusión”, expresó el profesional.

El intensivista, que está a cargo del área Covid en el Servicio de Emergencias Coordinado, explicó que los aumentos salariales para el sector fueron muy bajos durante la pandemia; la última oferta del Ejecutivo provincial, de otorgar el 5 % de incremento, resultó irrisoria, y produjo enojo y una gran disconformidad.  Frente a esta realidad, comentó que otros sectores obtuvieron subas del 45 % y bonos de 100 mil pesos.

La situación se repite en centros sanitarios de gestión pública y privada. En el primer caso, este jueves se realizó una nueva reunión paritaria entre representantes del Ejecutivo local y de la Asociación Profesionales de la Salud (Ampros), ya que el gremio rechazó la propuesta del 5 % y ahora también la oferta del 14,6 % a pagar en dos dos tramos. En cuanto a los privados, la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina dispuso una medida de fuerza para hoy y mañana (jueves y viernes) ante la falta de respuesta de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Mendoza (Aclisa) y la Federación Argentina de Prestadores de Salud Privada (FAPS), pero fue suspendida porque se dictó la conciliación obligatoria por 15 días.

 

Una visión compartida

El intensivista Federico Galiotti, que se desempeña en el Hospital Lagomaggiore y en la Clínica de Cuyo, compartió la visión de Álvarez Parma. Dijo que la situación del recurso humano es compleja porque se combinan el agotamiento generalizado, los bajos salarios y la falta de reconocimiento. Expresó que sienten una falta “terrible” de acercamiento del sector político frente a una situación muy complicada.

La licenciada en enfermería Gisel Videla, que se desempeña en la terapia del Hospital Lagomaggiore, contó a Universidad que hay un gran cansancio del personal y que se sienten desvalorizados por la falta de reconocimiento salarial. Dijo que, pese a esta situación que los desmotiva, hacen un esfuerzo para atender lo mejor posible a cada paciente que ingresa a las unidades críticas.

El intensivista Ignacio Santolaya, que trabaja en el Hospital El Carmen, consideró que la propuesta del 5 % de incremento para los profesionales de salud es inaceptable y que esto pone en riesgo los contratos grupales que existen en el centro sanitario, donde funcionan cuatro terapias específicas para COVID-19 y una polivalente. Santolaya advirtió que existe un problema de fondo respecto de la administración de los recursos. Contó, que por ejemplo, en el hospital compraron camas de 40 mil dólares y respiradores de 70 mil dólares, cuando hay insumos buenos y más baratos, pero al mismo tiempo, no tienen fondos para pagar lo que corresponde al personal que debe manipular esos insumos.

 

Multiplicidad de tareas

El 22 de junio, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) publicó un informe en el que advirtió sobre la delicada situación del personal de las UTI de todo el país. El trabajo concluyó que el 88 % presentó signos de agotamiento; el 61 %, irritabilidad; el 58 %, trastornos de sueño, y el 30 % reportó agresividad, impaciencia e indiferencia.

El relevamiento, en el que participaron 192 unidades de terapia intensiva del país, mostró que solo 38 % de las UTI tiene programas de soporte emocional para el personal sanitario y que solo el 51 % dispone de un Comité de Bioética, con un protocolo o equipo de apoyo para decidir a qué paciente se le asigna un recurso crítico.

Álvarez Parma dijo que el informe refleja la situación de Mendoza. Explicó que el desgaste físico y emocional del personal es enorme y aseguró que, si bien la situación afecta especialmente a quienes se desempeñan en las unidades críticas, es una realidad que se extiende a todo el grupo afectado a la atención de pacientes con COVID-19.

El representante de la Sociedad de Terapia Intensiva en Cuyo explicó que la razón del agotamiento y el estrés del personal de las UTI se debe a la multiplicidad de tareas. Las enumeró: atender a los pacientes, supervisar el trabajo de otras personas que no son especialistas en la materia, mantener la comunicación con los familiares, además de evaluar en forma permanente los criterios para determinar qué paciente ingresa a terapia, cuando es necesario tomar estas decisiones.

“No es solo atender a los pacientes; hay un montón de aspectos que deben atender y que llevaron a un desgaste, no solo físico, sino también emocional”, expresó.

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